Adió a Pau Donés

Pau Donés. (Foto: Andrés Moncada).

Por ALEJANDRO MARÍN

Podcaster, autor del libro ‘Historia Secreta De La Música’  y director de La X Más Música 103.9 FM en Bogotá @themusicpimp

Nos quejamos mucho. Y no soy el sumo pontífice de las bendiciones diarias, pero he aprendido a ser agradecido. Hace poco pensaba en Pau Donés, —hace como una semana y media, lo juro—. No sé exactamente por qué, pudo ser porque de carambola cogí un pedazo de La Flaca en algún lugar, paseando al perro o entrando a una tienda, o de repente lo vi en mi timeline de Twitter por furtivos momentos con alguna noticia y pensé “qué guerrero ese man… ahí sigue”. Y hoy ya no está.

Hombre, cuando uno está en la radio comercial, aprende a apreciar el impacto de las canciones populares, sin importar de dónde vengan ni qué empaque tengan. Uno como que entiende, con el tiempo, cuando una canción se le pega a la gente, y sabe por qué, sin tener las palabras exactas para describirlo. Cuando a uno le preguntan en foros, en conferencias, en salones de clase, “¿qué es un éxito?”, ninguna descripción es suficiente para poder explicar la naturaleza de un éxito. Pero es fácil cuando uno oye ciertas canciones.

El artista hace todo por uno: “eso es un éxito”. Y la música de Jarabe de Palo está llena de ellos. De esa bendecida naturaleza de las palabras cuando se conectan perfectamente a la música y resuenan más allá de la radio y hacia los recodos más escondidos de las conciencias de la gente, regresando de ellos al mundo a través de las voces de los cajeros de banco, los seseos de las secretarias en sus cubículos, el trayecto pesado de los taxistas y las bocas de las bonitas esposas de nuestras vidas.

Pau Donés tenía esa facilidad de hacer cantar a la gente, y de dejarles en la boca el sabor de las palabras hechas canciones no solo días y meses, sino décadas. En ese legado de palabras, yace sin duda, el famoso poder de ellas. Y hoy que ya no está, y que estas épocas de encierro y pobreza, de dificultades y oscuridad, y que el hombre se va sin perder ninguna batalla —porque incluso esa batalla contra el cáncer la ganó a punta de música— yo creo que vale la pena repasar las letras de ‘Bonito’, tenerlas cerca, repetirlas de vez en cuando, cuando nos invada la desesperanza y sintamos que no se puede más, para celebrar la vida de un optimista terco, romántico y empedernido, que nos enseñó el poder de celebrar la vida en vez de quejarnos de ella.

«Pau Donés tenía esa facilidad de hacer cantar a la gente, y de dejarles en la boca el sabor de las palabras hechas canciones no solo días y meses, sino décadas».

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