Foto: Steve Jennings – Getty Images

Sin duda alguna Freddie Mercury, vocalista legendario de la banda inglesa “Queen” fue y será una marca imborrable en la historia de la música moderna, principalmente por su potencia, su limpieza vocal y los impresionantes registros que logró compartir con el mundo entero y que lo llevaron a ocupar los corazones de millones de fanáticos de distintas generaciones.

Uno de los momentos más recordados por el mundo de la música, fue aquel 23 de noviembre donde Mercury confesaría ante la prensa su diagnóstico como V.I.H. positivo, enfermedad que había ocultado durante mucho tiempo

Un 24 de noviembre de 1991 la oscuridad y una portentosa exclamación de silencio se apoderó de los fanáticos más leales a Queen y al señor Mercury, el mundo conocía la noticia del fallecimiento del cantante a una corta edad, tan solo tenía 45 años al momento de su muerte. Una bronconeumonía sería lo que pondría punto final a la vida de la estrella, siendo esta una complicación derivada de ser portador del V.I.H./SIDA.

Farrokh Bulsara, como era su nombre real, logró a lo largo de los años con “Queen” una de las carreras más vertiginosas y poderosas de la historia del rock, creando junto a Brian May, John Deacon y Roger Tylor, decenas de himnos que han sido reproducidos incalculables veces a lo largo de 50 años de su creación, alcanzando a millones de nuevos fans de generaciones distantes que son sumergidos en la poética grandilocuente y mágica que obsequiaba la prodigiosa voz de Freddie.

Uno de los momentos más recordados por el mundo de la música, fue aquel 23 de noviembre donde Mercury confesaría ante la prensa su diagnóstico como V.I.H. positivo, enfermedad que había ocultado durante mucho tiempo, sus sentidas palabras a pocas horas de morir fueron las siguientes: “A partir de las enormes conjeturas que han aparecido en la prensa durante las dos últimas semanas, deseo confirmar que soy VIH positivo y tengo sida. Creo que ha sido correcto no publicar esta información hasta ahora para proteger la privacidad de quienes me rodean. Sin embargo, ha llegado el momento de que mis amigos y mis fans de todo el mundo sepan la verdad”.

Lo cierto es que el paso de Freddie Mercury por el mundo no ha sido en vano, es en cambio un recordatorio de aquellos seres prodigiosos tocados por alguna fuerza divina, encomendados a nutrir el espíritu humano a través del arte con el cual llenan de vida y emoción a millones de personas a través del transcurrir del tiempo.

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