Por: Ana Beliza Mercado/ Editora de moda @anabelizam

Vuelve la semana de Haute Couture en París y con ella la importancia del “savoir-faire”. Haute Couture prevalece como la semana más importante de todas ya que rinde homenaje a los orígenes y la importancia de la historia de la moda al igual que la magia detrás de la construcción.

Recordemos brevemente al diseñador Charles Worth el primero de su era y luego a “Le Chambre Syndicale de la Haute Couture” cámara que hoy por hoy dictamina quien hace parte de la organización y quién no, razón por la cual solo estas casas tienen el poder de llamarse a sí mismas “Haute Couture”. Talleres específicos para cada cosa con un número determinado de empleados, clientes que utilicen prendas fabricadas a la medida y un mínimo de 25 looks por colección son algunas de las condiciones para permanecer dentro de este selecto grupo que ha hecho historia.

Este año las colecciones de Balenciaga, Chanel, Dior y Valentino llamaron especialmente mi atención. Balenciaga y Valentino por su indiscutible perspectiva, fieles en la idea de borrar cada vez más, las líneas de género y belleza dentro de la industria de la moda. Chanel por su constante referencia a los archivos y el uso del “effortless” (sin esfuerzo) parisino. Y finalmente Dior, por su mensaje femenino constante. Un mensaje relevante y acertado en momentos donde nos cuestionamos el hacer de las cosas, especialmente en nuestra industria. La moda si bien siempre ha sido vista por “la periferia” de cierta manera, busca llevar un mensaje y hoy más que nunca los diseñadores buscan alimentar un lenguaje que resuene durante generaciones.

CHANEL

El Art Deco, los archivos de Karl Lagerfeld de los años 30 y el eclecticismo fueron vectores principales de esta colección. La importancia que Viard le ha dado a la historia de la maison es casi una estampa permanente en cada uno de sus shows desde que asumió la dirección creativa de la maison y con ello creo que algo que quizás algunas personas han mal interpretado y es la utilización de ese “savoir-faire” tan personal de la maison en prendas que si bien, tienen gran complejidad en construcción se ven “easy” y “effortless”. Ese “sin-esfuerzo” parisino que creo que es tan relevante dentro de la mujer contemporánea y que fue insignia para la inigualable Coco-Chanel. Haciendo un poco de cool hunting dentro de la colección podemos hablar del regreso de estéticas y elementos específicos; El sombrero como un elemento que regresa a sumarse a la cotidianidad (estética que responde a los 2000), las falda largas, el juego geométrico (que responde a las fuertes influencias Art Deco que caracterizaron la conceptualización de esta colección) y mi favorito, el regreso del “BIG BOW” o el maxi lazo o moño, casi que haciendo un guiño entre líneas que en tiempos modernos el “Haute- Couture” es un regalo.

BALENCIAGA

A título personal lleva un camino recorrido importantísimo en virtud de ser una de las pocas marcas de tradición que hoy por hoy asociamos de manera casi que natural con tecnología. La importancia que esta maison le ha dado a la manera en la que hoy vivimos y nos comunicamos es algo para aplaudir al igual que su constante curiosidad por el futuro y la vida en otros mundos. Nuevamente referenciados a un universo de distopía y el brillo como un símil a un universo inexplorado. La moda es el reflejo de los tiempos y actualmente nos enfrentamos a lo desconocido. Una materialización de esto puede verse en el styling en donde los rostros de los modelos son reemplazados por máscaras negras que también parecen hablarnos del romance que existe entre el silencio y también de cómo poco a poco nos convertimos en pantallas.

DIOR

Para Dior siempre ha existido una importancia radical en la conversación entre el “Savoir-Fair” y la marca. Una vez más Maria Grazia Chiuri, directora creativa, se caracteriza por destacar la fuerza y unión femenina como un pilar central para la creación. En este caso específico se enfocó en el trabajo de “Olesia Trofymenko” una artista ucraniana que conoció a través del Museo de Arte Contemporáneo de Roma y trabajaron alrededor del concepto del bordado como un lenguaje cotidiano de los ucranianos así como el símbolo del árbol de la vida. A lo largo de la colección también se pueden apreciar distintos códigos de la casa Dior como la rosa y el “corset” reinterpretados dentro del ciclo de la vida.

VALENTINO

El símbolo italiano de los pasos de la Plaza España en Roma fueron el lugar escogido por Piccioli (director creativo de Valentino) como el lugar en donde tendría lugar la última colección de Haute Couture de la maison. Una colección que fue muy importante para él, porque se trata de la historia de Valentino.

Piccioli habla de ciclos y la intención de darle inicio al desfile en el mismo punto de donde partió la historia de Valentino, junto a la original “Sartoria di alta moda” primer punto oficial de la casa. “Because Couture is a continous beggining, the same design can be interpreted in very different ways” porque Couture es un inicio constante, el mismo patrón puede ser interpretado muchas veces y crear un nuevo diseño.

Para Piccioli también hay un tema cíclico importante dentro del cual tiene un momento de recuerdo en donde se sentía como en “la periferia”, “la vista desde afuera es una sensación muy distinta”, algo que recuerda con nostalgia razón por la cual invitó en esta ocasión a 120 estudiantes de moda de escuelas de Roma al desfile. “Quería que se sentaran, que vieran el show, no quería que se quedaran por fuera”… centrado, nostálgico y consciente de los tiempos modernos el diseñador finaliza diciendo que “Being assertive in creating beauty isn’t escapism, but the only way of conservatism”

“I still want sometimes to stay in the outside, like studentes outside the fences, with the cool eye”

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