La colección otoño-invierno 2021 de la Maison, inspirada en retratos de la época impresionista, es un homenaje al romance y a la feminidad.

POR ANA BELIZA MERCADO

Editora de moda

@anabelizam 

Se ha vuelto una tradición que para cada una de sus presentaciones Virgine Viard, la directora creativa de Chanel, busque como principal inspiración el tiempo pasado. A lo largo de su ciclo en este cargo la hemos visto visitar los archivos de la Maison en búsqueda de inspiración siempre recordándonos los pasos de una de las mujeres más icónicas de la moda. 

Para esta ocasión de haute couture se celebra el arte, especialmente la visión de la impresionista Berthe Morisot (cuñada del pintor Manet) y la cubista Marie Laurencin, una figura relevante durante la época dorada de París,  reconocida por tener dentro de sus obras un bosquejo de la mismísima Coco Chanel en su juventud. La colección es  –a título personal– un flashback con guiños contemporáneos que dejan ver los toques directos de Viard como diseñadora, el acento punk de los peinados, las bolas de lentejuelas, una carta abierta, romántica y, sobre todas las cosas, optimista del porvenir. El uso del museo Palais Galliera, hoy casa de la exposición Gabrielle Chanel, fashion manifesto, fue el lienzo perfecto para valorar la paleta de color de la colección que, además de recalcar nuevamente el factor promisorio, parecía una casa de muñecas de María Antonieta con un toque de inocencia peculiar, particular de Sofía Coppola, el ojo detrás del video oficial de la colección. 

Es lindo sentir el renacer de París (la capital de la moda por excelencia) haute couture, en la celebración del detalle, de la minuciosidad, de la paciencia, excelencia y constancia con la que cuentan muy pocos lugares. Es por eso que es lindo también hacer un alto en el camino e intentar valorar cada pieza de adentro hacia afuera como un bello mensaje. La magia del valor manual siempre será un motivo de celebración; por ello, la chaqueta del look 21, es una oda a la unión de todas estas inspiraciones que dio como resultado una pieza de arte cuyo trabajo tomó 2.000 horas de taller. 

Para mí este desfile es un homenaje al romance, a la feminidad, a las siluetas del pasado, y parte de este flashback, que nos hace soñar con una realidad en donde podemos ser obras de arte al caminar, es un esbozo de esperanza y un mensaje sobre todo a la juventud y sus caminos, que poco a poco va retomando la libertad, la picardía y la decadencia del amar después de casi dos años de confinamiento. Esta es la razón por la que el cierre precioso de la novia Chanel, inspirado en los tiempos preguerra de la Maison, fue la clausura perfecta de esta máquina del tiempo en donde hay calidez, sonrisas y nuevamente un optimismo terco que termina en risas cuando la modelo Margaret Qually (a quién vimos haciendo los previews del desfile) lanza el bouquet hacia atrás y cae con suerte sobre una de las invitadas en front row

Una invitación bonita, por parte de la moda, a escapar de la realidad al mundo cultural en donde todo tiene cabida y los sueños impresionistas del pasado son capaces de cobrar vida.