El cantautor bogotano estrena su cuarto álbum y con él hace honor a su identidad y a su carrera musical de más de 12 años. Un disco que reivindica el amor LGBTIQ y el amor libre.

Esteban Mateus Williamson, Esteman, es bogotano, pero está radicado en México.

POR NINA RODRÍGUEZ

Cantante, compositora y diseñadora colombiana 

@ninarodriguezmusica

Sonidos de épocas pasadas. Nostálgicos, vibrantes. Letras que hablan de la celebración del amor libre, de la ilusión, de la importancia de aceptarnos como somos, conforman la propuesta del nuevo trabajo discográfico de Esteman, titulado Si volviera a nacer. 

Es un álbum que fusiona el pop con la música disco, el funk, la estética hippie y voces de la escena musical nacional e internacional, como Lila Downs, Miranda, Daniela Spalla, Rozalén, Josean Log, Marco Mares y Paula Pera.

Con esta producción el cantautor bogotano rememora las emociones y los momentos de su vida que lo han llevado a convertirse en el artista que es hoy, como cuando salió del clóset hace más de una década y, al mismo tiempo, empezó a escribir canciones sobre temas de los que nadie hablaba por ese entonces. 

Con su música, Esteman ha desarrollado un proceso de crecimiento personal, y con este álbum, a lo largo de las 10 canciones abraza su autenticidad y le rinde un homenaje al amor universal, a sus raíces y a los años 70, 80 y 90. 

El tema homónimo del álbum, Si volviera a nacer, es una canción alegre y nostálgica. Fue escrita especialmente para su mamá y contó con la colaboración de la cantante mexicana Lila Downs. Y más de todo, exalta el amor de hijo: “Si volviera a nacer, lo haría para entender que por tu amor muero, y si volviera a crecer, te escogería otra vez, para ver sin filtro el mundo al lado tuyo, quedarme ahí contigo, hablar hasta dormirnos”. La canción, de corte acústico, se mezcla con el folclor latinoamericano de los años 60, sumado a una rítmica propia de la world music del siglo XXI.

Es un disco de gusto, de puro placer, de hacer música como disfruto hacerlo, y creo que define mucho lo que soy como artista.

Esteman ha sido ganador de dos premios Latin Grammy: uno por mejor artista nuevo y otro por el mejor álbum alternativo en 2016, gracias a su segundo disco, Caótica belleza. También obtuvo un reconocimiento de la revista Rolling Stone con su tercer álbum Amor libre, por ser una de las mejores producciones latinas de 2019. 

Con su música se ha convertido en activista y figura destacada para la comunidad LGBTIQ en Latinoamérica. En entrevista con Alternativa, Esteman nos cuenta todos los detalles de esta nueva creación, que ya se puede escuchar en las plataformas digitales. 


El éxito que lo dio a conocer fue No te metas a mi Facebook.

Revista Alternativa: ¿A qué suena “Si volviera a nacer”? 

Esteman: Es un álbum que está muy influenciado por música de otras épocas. Es una apropiación de sonidos, en su gran mayoría, de los años 60 y 70, un poco de los 80 y algo de los 90. Tiene, definitivamente, ese viaje sonoro a esos momentos. Como el nombre del disco lo dice, es casi un renacimiento musical; es tomar esos sonidos y renacer con ellos. Es un disco de gusto, de puro placer, de hacer música como disfruto hacerlo y creo que define mucho lo que soy como artista.

Casi todas las canciones las empecé a escribir antes de la pandemia, pero la mayoría del disco y el lanzamiento de las canciones se dieron durante la cuarentena. Creo que eso fue esencial para terminar de darle forma a este trabajo. Son canciones que nacieron desde el sentimiento. Tienen mucha nostalgia, y si no es nostalgia desde el contenido o desde el concepto de las canciones, es nostalgia por el sonido de otros tiempos. 

Cuéntame un poco sobre las colaboraciones que has recibido para este disco. Me llamó mucho la atención la de Paula Pera…

Tuve mucho tiempo para terminar de construir este álbum y la pandemia facilitó que pudiera lograr colaboraciones de otros artistas a distancia, porque al final todos estaban en su casa o parados en algún lugar. No había giras y eso me dio la posibilidad de que todo saliera más fácil. 

Una de las últimas colaboraciones que hice fue con Paula. La conocí por Paulo Escallón, un gran amigo y el primer guitarrista que tuve en mi banda, con quien compuse muchas de mis primeras canciones. Me había mostrado una canción escrita por ella y encontré que estaba muy en la línea de lo mío, con la onda nostálgica, muy melodramática, muy de hablar de desamor y cómo se cantaba al desamor en otras épocas. Era un complemento perfecto para el disco. Me senté, la escuché y dije: “Yo quiero esto en mi disco”. Así se lo propuse a Paula y para ella fue lo máximo. 

Para mí, todas las colaboraciones nacen desde el gusto por hacer música, por admirar a cada uno de estos artistas y por tener voces que le aportan mucho al sonido del disco. De la misma manera como se dio la colaboración con Paula, lo hice con varios artistas. 

Todas las colaboraciones nacen desde el gusto por hacer música, por admirar a cada uno de estos artistas y por tener voces que le aporten mucho al sonido del disco.

Algunos son artistas de mucha trayectoria…

Sí, algunos son grandes ídolos. Por ejemplo, en la canción Si volviera a nacer, estoy con Lila Downs, que es como una voz icónica de Latinoamérica, muy de raíz. Yo relaciono su voz con la de Mercedes Sosa. Esta fue la canción más consentida. Fue escrita en plena pandemia para mi mamá y fue una colaboración que me ayudó a conseguir mi equipo. Con Rozalén fue similar. Nuestros equipos se contactaron y de ahí en adelante seguí hablando con ella. Las demás grabaciones conjuntas fueron todas desde la amistad y concebí este trabajo como un disco de colaboraciones.

Tienes colaboraciones de grandes ídolos y también de artistas nuevos. Al final hacemos música porque somos fans…

¡De acuerdo! A mí me pasó cuando empecé mi carrera. El hecho de haber colaborado, por ejemplo, con Andrea Echeverry fue ese momento de sentirme fan absoluto. ¡Genial! En esa ocasión hablamos directamente y grabó las voces conmigo al lado. Eso es algo que le rompe a uno el esquema de pensar que los artistas son algo así como inalcanzables o cerrados. Y puede que sí, pero a veces no. Es algo que sí puede pasar. De hecho, la mayoría de las colaboraciones salen por medio de Instagram y creo mucho en ese trabajo en conjunto entre artistas que están empezando y artistas consagrados. 

¿Cómo ha sido el proceso de hablar de tus temas más personales y de lo que enfrenta día a día la comunidad LGBTIQ+ en términos de igualdad, teniendo en cuenta que, si bien actualmente se habla más del tema, aún existen posturas fuertes al respecto?

Hay mucho que contar. A nivel personal, mi proceso ha sido muy sano, muy bonito. Salí del clóset en 2006, y es increíble el crecimiento en la manera como me veo y como veo a las otras personas que forman parte de la comunidad LGBTIQ+. Siento que estoy en otro lugar… Cuando empecé a hacer música, fue en el mismo momento en que revelé mi homosexualidad. En esa época no existía la posibilidad de hablar mucho de ese tema, no era lo común, no había referentes. ¿Qué artista en Colombia mencionaba, aunque fuera un poco, el tema: músico, actor o lo que fuera? ¡Ninguno! ¿Entonces cuál era la posibilidad para uno? No decirlo. Incluso yo tuve muchas personas que se me acercaron a proponerme temas de management y que decían cosas como: “Sigue el ejemplo de este artista”, “para lograr ese éxito tienes que ser así…”. Y más en el contexto colombiano, donde el pop está tan ligado a lo tropical y siempre se cuentan las historias de manera muy convencional, desde una visión muy ‘heteronormada’. 

“Si volviera a nacer” es el cuarto álbum de estudio de Esteman. El éxito que lo dio a conocer fue la canción No te metas a mi Facebook.

¿Y cómo enfrentaste la situación?

Yo seguí haciendo mi música a mi manera, pero siempre ‘por el ladito’, por el tema de mi orientación. Era muy particular: nunca me preguntaban si era gay; me preguntaban si tenía novia y siempre decía: ¡Pues no! (risas).

Hubo un momento en el que dije: Sí voy a contar todas estas historias tan personales, voy a contarlas sin filtrar quién soy yo y esto será a través de la música. Sobre todo, me pasó cuando me vine a México, que significó salirme de mi zona de confort, estar en otro lugar, verme desde lejos. Me di cuenta de que al hacerlo estaba levantando una bandera y era de los primeros que lo hacían, aunque, obviamente, ya había en Latinoamérica otros artistas con un nicho y un posicionamiento, como Ricky Martin o Kany García.

Hay personas que deciden no escuchar tu música solo por ser gay.

Qué sensaciones tuviste…

Fue muy bonito. Cuando salió el álbum Amor libre, el apoyo que recibí fue increíble, estaba preparado para recibir más odio y recibí tan poco que fue ¡wow! Aunque, a medida que pasan los años, sí te das cuenta de que, al ser un artista de la comunidad LGBTIQ+, hay, de vez en cuando, personas que deciden no escucharte solo por ser gay o que dicen: “Me encanta la música, pero qué mierda que sea gay”. Se trata de un tema que tiene mucho camino por delante y en el que, definitivamente, sin ser un artista político y sin querer serlo, me he convertido en alguien muy activista. Es genial poder ser una luz para la gente de la comunidad LGBTIQ+. Sin embargo, como siempre lo he dicho, lo que yo quiero con todo esto es que mis canciones sigan siendo para cualquier persona porque hablan del amor universal que es el mismo que viven dos hombres, dos mujeres o un hombre y una mujer, sin importar su identidad u orientación. Y que al final ya no se hable de tantas categorizaciones. 

Precisamente, una de las canciones de este álbum, La Milagrosa, está dedicada a las mujeres trans. ¿Qué significa para ti?

Esta canción la escribí con Juan Pablo Vega y Miguel Rico. Cuando estábamos en ello les dije lo que me estaba imaginando: que hablaba de una chica trans, de alguien que vivía de la noche y que había pasado por momentos oscuros. Y ese fue el punto de inspiración. Habla de una mujer lo más parecida a una heroína, poderosa por aceptarse como es y vivir su realidad con la cabeza en alto, cada vez que sale a la calle y tiene que enfrentarse a las miradas, a la discriminación, o también al deseo de muchos de estar con ella de la manera más horrible, algo que también le puede pasar a una mujer.

Es una canción que se puede volver ‘empoderadora’ para cualquier persona que tenga que vivir su identidad en medio de este mundo y que por ello caiga bajo el yugo de la violencia o la discriminación. Es, por encima de todo, una canción de celebración para las personas que se aceptan tal cual como son.

Y, por último, ¿si volvieras a nacer qué harías?

Siento que no cambiaría nada del ayer. Esos momentos difíciles que viví, los más complejos, complejos, en los que no veía muchas salidas y cuando tuve que enfrentarme a mis miedos e inseguridades, fueron los que me dieron las herramientas para ser lo que soy hoy, incluso para realizar un proyecto musical. Siempre llego a esa conclusión, pero obviamente, si entro en los detalles, cambiaría muchas cosas. Te diría que me hubiera encantado tener una adolescencia y una infancia con referentes mucho más diversos para poder construirme como persona de una forma más libre, más sana. O, por ejemplo, no ser extremadamente sensible o terco como persona. Pero, al final, es un agradecimiento a mi mamá porque mucho de lo que yo soy como artista se lo debo a ella, a su forma de ver el mundo que me ha influenciado muchísimo.