El Festival Internacional de Música de Cartagena está dedicado este año a la música instrumental de cámara y a la sonoridad particular de cada instrumento, que los musicólogos llaman “color”. Este martes comienza.

Julia Salvi creó el festival con su esposo Víctor Salvi en el año 2000.

ANAMARÍA VÁSQUEZ CARO

Periodista

FOTOS: MANUEL PEDRAZA

Julia Salvi es una mujer bella que le apostó al pelo cano, se mantiene en forma y además es polifacética, altruista y filántropa. Es llamada la prima donna del Festival de Música de Cartagena. 

Hija privilegiada del Tolima y del Huila, fue, con su padre, la fundadora del Festival de Música de Ibagué. Ella dice que, así como los italianos saben de pastas, los ibaguereños saben de música. Tiene dos hijos y dos nietos, que viven en Inglaterra, y ella se mueve todo el año entre sus residencias de Francia, Nueva York y Bogotá.

Hoy está al frente de la Fundación Salvi, iniciada en el año 2000 por su esposo, el italiano Víctor Salvi. Él murió en 2015 después de haber disfrutado uno de sus grandes sueños, que ella se encargó de hacer realidad. Los dos eran un gran equipo: “Víctor se ingeniaba las cosas y yo las sacaba adelante”, comenta Julia. Con él, enfatiza, conoció “el amor verdadero y trascendente”.

Julia Salvi tiene un profundo gusto musical y un gran amor por Cartagena. Por eso, le ha puesto todas sus energías a la Escuela de Música de Cartagena, de la cual salen los futuros músicos de la orquesta sinfónica de la ciudad y de otras orquestas, y al Festival Internacional de Música de Cartagena, que surgió hace 16 años. Esta vez se agendó entre el 4 y el 10 de enero.

Julia tiene el mérito de buscar en todos los rincones del planeta a los mejores en el arte de tocar instrumentos musicales y traerlos a la mágica Cartagena.

Ella y sus colaboradores saben que la música es una fuente inagotable de colores y sonidos. El término “color” es utilizado comúnmente por músicos y musicólogos para referirse a la sonoridad particular de cada instrumento. De allí surgió la idea de bautizar esta versión del festival como El color del sonido. Cada instrumento sonará con un color denominativo: el violín será naranja o verde; la viola y el violonchelo, rosados en una gama diferente cada uno.

Alternativa: “De lo bello y lo sublime al color del sonido”. ¿Cómo idean estos títulos tan musicales?

Julia Salvi: Todo sale de la mente creativa de Antonio Miscenà, quien, desde 2013, asumió la dirección general del festival y en 2018 fue condecorado con la Cruz de Honor de Ciencias y Artes de Austria. Antonio elige la música y a la vez hace la curaduría, diseña el calendario e invita a los músicos. 

¿Qué tenemos en el programa este año?  

Está dedicado totalmente a la música Instrumental de cámara, la música escrita por los grandes maestros en formatos pequeños. Es decir: tríos, cuartetos, quintetos… Hemos planeado una mayor concentración en la faceta más íntima de la música clásica, para un deleite estético y un crecimiento social.

¿Qué actividades académicas se realizarán?

Entre otras, tendremos los conversatorios magistrales de Giovanni Bietti, autor del libro Lo spartito del mondo, que trata del multiculturalismo a través de la música y del poder de esta a la hora de lograr la unión de diferentes culturas.

¿En el programa habrá música de compositores colombianos? 

Claro que sí. Escucharemos obras de Luis Carlos Figueroa, Antonio María Valencia, Guillermo Uribe Holguín, León Cardona, Germán Darío Pérez y, por supuesto, el maestro Adolfo Mejía.

Usted, que sabe mucho de música, ¿cree que la creatividad musical será reemplazada por la tecnología Watson?

No creo. No, por ahora. Para existir, la inteligencia artificial debe ser alimentada por un ser humano y, en este caso, con sensibilidad artística.

Hay festival aunque aún estamos en medio de una pandemia y con rebrotes en diferentes partes del mundo…

Como lo expresé en junio pasado, cuando hicimos la versión número 15,  “si no lo hacemos, nos morimos”. Sobre todo, es preciso anotar que, a pesar de que es ciento por ciento presencial, se hará dentro de las normas y protocolos de bioseguridad. En junio quisimos inaugurar la presencialidad de un evento de este tipo, porque sabíamos la necesidad que tenemos como seres humanos de encontrarnos con el arte. Por esto se llevó a cabo con el mayor sigilo, por nuestros artistas, el equipo y nuestros invitados. Pasamos la prueba.

¿Cómo se sostiene el Festival?

Gracias a apoyos tanto públicos como privados. Todos nuestros aliados y patrocinadores creen en este proyecto social y musical. Por eso nos han acompañado a lo largo de 16 años y jamás han sido defraudados. 

LOS NOMBRES MÁS SONOROS

El repertorio del Festival se centrará en obras del siglo XIX y estará dividido por países. Los dos primeros días se dedicarán a la música austriaca y alemana (Mendelssohn, Schubert, Brahms). Posteriormente vendrán las grandes obras compuestas en Francia (Fauré, Debussy, Franck), Italia (Rossini, Donizetti, Ponchielli), Rusia (Glinka, Tchaikovsky, Borodin) y en países de Europa del este (Dvorak y Smetana). Finalmente, habrá un día dedicado a las obras colombianas más emblemáticas en este estilo.

Entre los invitados especiales se destacan: Alban Berg Esamble Wien (Austria), Cuarteto Goldmund (Alemania), Cuarteto Modigliani (Francia), Cuarteto Hugo Wolf (Austria), Cuarteto Oistrakh (Rusia), Cuarteto Q-arte (Colombia). 

Otros artistas imperdibles: Nora Cismondi (oboe-Francia), Pablo Barragán (clarinete-España), Georgy Tchaidze (piano-Rusia), Estefano Malferrari (piano-Italia), María Baranova (piano-Rusia), Matan Poran (piano-Francia), Nadezda Pisareva (piano-Rusia),

Guido Corti (corno-Italia), Antonello Farulli (violín-Italia), Ana Isabel Zorro (cello-Colombia), Mauricio Arias (piano-Colombia), Juan Carlos Higuita (violín-Colombia), Silvia Careddu (flauta -Italia), Dúo Tal & Groethuysen (Alemania). 

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