LAS SEGUNDAS PARTES…

Cómo descubrir la razón y transiciones que las franquicias desarrollan a la hora de profundizar en las historias que generan impacto

LAS SEGUNDAS PARTES…

Por Juan Fernando Sánchez
Actor, productor teatral y gestor cultural
@juanfernandosanchezv

A lo largo de la historia del mundo audiovisual hemos sido testigos de la transformación y el tratamiento de las historias más icónicas. El hijo de Kong, dirigida por Ernest B. Schoedsack y rodada en 1933 es considerada la primera secuela del cine y es el eco del gran éxito de taquilla King Kong, de los directores Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack, estrenada el mismo año, y que despertó de esta manera, una fórmula comercial muy desarrollada a lo largo del tiempo. Si bien es una realidad que en ocasiones las historias nos atrapan de tal manera que nuestro imaginario empieza a elucubrar todo tipo de hipótesis alrededor de la suerte y destino de nuestros personajes favoritos, cuando el rumbo del éxito de dichas historias encuentra segundas y más partes a veces afortunadas y en otras no tanto, tienen un impacto duradero en el tiempo convirtiendo a estas piezas en obras de culto con millones de adeptos.

LAS SEGUNDAS PARTES…

En un vistazo parcial podemos encontrar secuelas vistas por todos como Star Wars, producida y dirigida por George Lucas, El padrino, basada en la novela de Mario Puzo y dirigida por Francis Ford Coppola, Volver al futuro, producida por Steven Spielberg y dirigida por Robert Zemeckis, El agente 007, basada en las novelas del afamado Ian Fleming o Harry Potter, que fue apalancada por los bestsellers de la autora inglesa J.K Rowling. Entre muchas otras que han generado millones de dólares a sus creadores a lo largo de las décadas por ser unos rotundos éxitos, y aunque muchas de esas vías de alargue nos dejan esperando más o con una sensación decepcionante por los enfoques extraños o visiblemente comerciales faltos de coherencia con los argumentos iniciales, también existen las segundas, terceras y demás partes que esperamos con ansias y a cuentagotas.

Desde la televisión hemos tenido por décadas esa oferta de las series y sus temporadas que inicialmente cautivan a un público local y por ese efecto dominó, trascienden las fronteras y son comercializadas en varios países.

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En Colombia este fenómeno nos permitió disfrutar de un boom de series en los años 80 y 90, principalmente traídas de Estados Unidos, y en el tiempo posterior el intercambio era bilateral desde el género de las telenovelas, porque empezamos a generar piezas audiovisuales que eran fenómenos en otras partes del mundo y de igual manera nos llegaban títulos de otras latitudes.

Hoy en día, este momento de la historia donde las circunstancias aceleraron la consagración de las plataformas de streaming surgen fenómenos instantáneos vistos por millones de personas alrededor del mundo en un tiempo récord, porque los estrenos ya se realizan de manera global y sus temporadas o piezas únicas, pueden ser disfrutadas desde cualquier dispositivo. Esta balanza entre la oportunidad de la rapidez en la oferta y la mística ritual que rodeaba la espera del próximo estreno se ve inclinada hacia el disfrute desde la comodidad del hogar por la situación actual, una situación que ha abierto la ventana a plasmar en nuestro cotidiano. Éxitos digeribles como La casa de papel (España) creada por Alex Pina, que cuenta con cuatro temporadas y está en proceso del estreno de una quinta y última a mediados de 2021, relata el atraco a la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre y que nos sumerge en unos estados de adrenalina por su desarrollo entre juicios de moral y principios básicos de supervivencia, donde la arenga es dirigida hacia ese grupo de delincuentes que son nombrados con diferentes ciudades, generando una atmósfera de empatía mundial. 

En un enfoque distinto nos encontramos con Stranger Things (Estados Unidos), una serie de suspenso creada por los hermanos Duffer que cuenta con tres temporadas y está ad portas del estreno de una cuarta. Con esta serie emprendemos un camino hacia el recuerdo de la década de los 80, de la mano de un grupo de niños encabezado por Eleven, interpretado por Milie Bobby Brown que nos sumerge en un universo de ciencia ficción, puentes interdimesionales, habilidades sobrenaturales y un foco de entretenimiento ligado con los referentes fílmicos y de la cultura pop de esa época. 

Actualmente las miradas están puestas en la serie Dark (Alemania), creada por Baran Bo Odar y Jantje Friese quienes nos dibujan un paisaje de secuelas dadas por la desaparición de un niño y cómo descubrieron el camino de tres generaciones y sus conexiones a través de una suerte de viajes en el tiempo y usando como hilo conductor un portal dimensional. La historia nos lleva a prestar atención a las consecuencias que cualquier alteración en las diferentes realidades podría conllevar efectos desafortunados, una serie que ha generado polémica y muchas preguntas por parte de los fanáticos seguidores de este thriller debido a la complejidad de su estructura, y que al igual que las dos puestas mencionadas anteriormente cuentan con foros de opinión, pistas sobre las piezas de un rompecabezas que solo son solucionadas en la medida que el próximo estreno llegue a las pantallas.

Estas fórmulas exitosas comprobadas por los realizadores actuales nos dan un diagnóstico de cómo los desarrollos de la psiquis de los personajes, amplitud de las apuestas argumentales y visuales son cautivadoras para un público global que cada vez es más crítico y reclama al unísono estándares más curados de calidad y que usando la moderna herramienta virtual de juicio, engrandece o empobrece las historias venideras.

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