La mexicana Samantha Barrón, quien acaba de lanzar una nueva colaboración con Nanpa Básico, habla de sus vibraciones artísticas, de las grandes decisiones de su vida y de su conexión con Colombia.

Por NINA RODRÍGUEZ

Cantante, compositora y diseñadora colombiana

@ninarodriguezmusica

Tuve la oportunidad de trabajar con la joven artista mexicana Samantha Barrón –estrella del R&B, el trip hop y el hip-hop latino– en una de mis canciones; de conocerla a distancia durante la pandemia y de crear un sencillo, Guerra, que ha sido un regalo para mí.

Es una experiencia muy bonita encontrar artistas que vibran de manera similar a uno y, a pesar de la distancia, generar empatía de entrada. Una de las cosas más positivas que descubrí en ella fue su capacidad para conectar con alguien que no conoce y su interés por saber quién está detrás de una canción o de un nombre artístico. 

La intención de la entrevista fue encontrar en ella un mensaje para los artistas emergentes, quienes siempre estamos en esa búsqueda de referentes y de historias reales con las cuales podamos reconstruir, volver a empezar o armar nuestros cimientos en esta carrera que implica tantos retos. 

Samantha Barrón nos habló desde Guadalajara.

Alternativa: Acabas de lanzar el sencillo Arreglándome y dañándome con el artista colombiano Nanpa Básico. Cuéntame sobre cómo ha sido el proceso de trabajar con él desde antes, desde el sencillo Dibújame, y cómo se convirtió en “tu hermanito”, como bien lo dices. 

Samantha Barrón: La verdad es que este tema lo veníamos esperando. Queríamos hacer otro después de Dibújame, que fue algo muy interesante. Yo acababa de entrar a Rich Vagos (sello discográfico) y estaba trabajando arduamente en función de mi propia esencia para poder llegar a colaborar con Nanpa, un artista que desde hacía mucho tiempo escuchaba y me inspiraba. Cuando supe que Gerardo (Gera MX) había trabajado con él dije: “Es mi momento; tengo que ser lo más yo posible, lo más pura posible en mi arte para que esto resulte. Voy a escribir un tema porque si él lo escucha y logra convencerse de hacer algo conmigo, pues yo seré muy feliz. Me sentiría muy honrada”. Y así fue. 

¿Y cuándo ocurrió eso?

Se dio a finales de 2019, cuando Gerardo estaba terminando su gira El vicio y la fama y Nanpa vino a México a las últimas fechas. Yo preparé ese tema, lo escribí, lo grabé con Jay Rick y después, ya teniendo la maqueta de mi parte, Gerardo se la compartió a Nanpa y a él le encantó Dibújame. En cuestión de dos días, ya estábamos grabando su parte en la casa de los abuelitos de Gerardo. Para mí fue un goce poder contar con esta colaboración de Nanpa y conectar en lo humano. Al ser Nanpa mayor, me sentía una versión chiquita de él y yo lo sentí una versión ‘cuchita’ de mí. Cuando logras conectar a través del arte, ya lo demás, por añadidura, es algo muy bello. 

¿Cómo le fue a la canción? 

Superbién. Dibújame fue mi tema para él y en aquel entonces me dio muchísima pena, no en un sentido negativo, decir “no tengo a Nanpa aquí físicamente para hacer un video, pero voy a hacer lo posible para que aparezca”. Entonces, se me ocurrió pintarlo y a la gente le gustó. Tiempo después, poco antes de que viniera Nanpa a Guadalajara, para hacer ‘No tan tristes’, me envió la maqueta de Arreglándome y dañándome. Casualmente estaba atravesando por una situación muy similar y se adecuó perfecto. 

cómo sentiste el país, cómo lo viviste ya en el espacio de Nanpa, para grabar un video que seguramente va a traerte muchos nuevos seguidores? 

Ha sido magnífico coincidir con gente tan talentosa. Si algo tengo siempre presente como mantra y bendición es poder aprender de cada artista que conozco. La experiencia de viajar a Bogotá, respirar su aire, probar su comida, conocer su lenguaje y su manera de hablar fue maravillosa. Sentimos bonito que digan cosas muy mexicanas con acento colombiano. Yo andaba experimentando con el léxico colombiano y todo este slang que usan entre ustedes para comunicarse me parece algo “melo”. 

¿Cómo fue el rodaje del video de ‘Arreglándome y dañándome’?

Fue como entrar en una burbuja donde podía absorber un montón de cosas, como bañarme en todo ese conocimiento del arte y en la energía de cada persona. También soy amante del cine y yo me dirijo mis videos. Ver cómo estábamos rodando o aprender con cada toma fue maravilloso. La experiencia fue muy grata. Espero volver porque me puse a trabajar con más gente por allá y quiero grabar videos. Tenemos un montón de planes. 

La mayoría de los artistas emergentes con los que hablo están cargados de mucha ansiedad y tú hablas de una parte espiritual que para ti es muy importante. ¿Cómo te han llevado tus experiencias, a pesar de ser muy joven, a darte esa madurez y a tener ese carácter frente a tu arte, a no tener miedo? Siempre tienes ese mensaje de “hazlo con el corazón”. Tú eliges las colaboraciones desde un lugar de creación y empatía, y no de estrategia comercial. ¿Cómo te mantienes conectada a ese arte puro sin que te afecte todo esto que pasa alrededor del negocio de la música y las redes sociales? 

Me parece importante lo que comentaste de las situaciones que tenemos que lidiar como seres humanos, no como artistas, porque la parte artística te dice que tienes que ser artista y, a veces, la parte humana se olvida un poquito por ser artista. Y en el camino de buscarte y encontrarte contigo, te pierdes también un poco; tomas decisiones que a veces no son las correctas, pero son las que son. Y tienes que manejar esa ansiedad de alguna manera. En mi caso, veo mi arte como si fuera un ser y, al momento que lo tengo al frente, me programo a que “aquí no” porque también gozo de ser persona. En un momento puedes olvidarte un poco de ella y eso es lo que te puede generar frustración, y a mí me da esa ansiedad. Trato de hacer un montón de cosas que me ayuden a mantenerme en mi centro, pero es un trabajo duro, porque la terapia para no ‘bajarte’ debe ser todo el tiempo. 

¿Eres muy sensible?

Demasiado sensible. Puedo despertar y no tener ganas de levantarme de la cama o puedo estar vibrando un día superalto y al siguiente estar cuestionando el pasado y pensando demasiado en el futuro. Yo intento pensar en el hoy porque me saca de esas crisis y hacer música me ayuda bastante. Y trato de transmitir tranquilidad. Sé que la comunidad que me sigue y la familia que tengo necesitan vibrar así. Yo necesito vibrar así. Realmente requiero sentir ese amor para que ellos puedan sentirlo y ese es uno de mis objetivos: recibir un mensaje que diga “gracias por ayudarme en mis días más grises o gracias porque desde que escucho tu música me siento más tranquilo o tranquila, desde que escuché esta canción entendí esto”. 

Desde muy chiquita, ser cantante ha sido mi sueño, pero en mi casa me decían “estudia, canta, pero no te vas a poder dedicar a eso”. Eran dos mundos en mi cabeza. En cambio, me llamó la atención lo que cuentas de tu primera relación con la música. Tu mamá te cantaba cuando iban en su moto y así fue creciendo, de manera tan orgánica y bonita, la música para ti. ¿Qué les dirías a las nuevas artistas que están frente a esta primera pared?

Pues creo que solo es pensar en qué te apasiona realmente. Yo siempre quise esto. Sin embargo, había muchas dudas, como comentas, más de niña. Intentas quedar bien con todo el mundo y a la última que escuchas es a ti, porque no tienes ese nivel de conciencia, solo te apasiona y sabes que te mueve. El mensaje que quiero darles es que, queriendo hacer lo que quieran hacer, siempre lo hagan con amor. 

Tu dejaste una carrera en la música clásica para dedicarte a lo que realmente te apasionaba. Háblame un poquito de eso.

Yo nunca voy a recomendarte salir de la carrera a menos de seis meses de graduarte. Nunca. En mi caso fue un impulso de amor, pero también porque ya estaba harta de tratar de demostrar algo que al final quien necesitaba poder ver esa capacidad, esa valía, era yo misma. Fue un momento inmaduro, pero a la vez algo que me llevó a estar donde estoy. Pero terminen su carrera y luego, de ahí para adelante, hagan lo que se les antoje. Si estás a tiempo de cambiarte de carrera, ¡cámbiate! Si al final ya estás como yo, a nada de graduarte, es mejor esperar un poco, terminar lo que comenzaste y darle para adelante. Ese es mi consejo para las artistas emergentes. Si dices “¡esto es lo que quiero, voy a hacerlo!”, hazlo de la forma más consciente.   

Hablemos del disco Metadona. Me parece hermoso el concepto y la historia de cuando uno artísticamente se pone el reto de decir “este va a ser el disco con el cual yo voy a hablar de reconstruirme”. ¿Cómo fue ese proceso y cómo ves el trabajo en retrospectiva?

“Metadona” fue como un portal hacia una nueva vida. En ese entonces yo no tenía nada. Me sentía orgullosa de haber tenido la capacidad de rentar mi primera casa en Guadalajara, en una ciudad grande que no conoces, y de empezar a moverme sola. El productor pudo entender lo que yo quería y logramos plasmar esa etapa de principio a fin –de principio porque Metadona termina con el principio como si todo se repitiera–. Terminamos haciéndolo en mi casa dentro de una cueva de cobijas y con un vaso de whisky en hielo. Crecí personal y profesionalmente con este proyecto porque lo hice ciento por ciento de manera independiente y sin instrucción alguna. Lo único que sabía era que necesitaba sacar lo que había. Ahí surgió la nueva variante de Samantha Barrón. Lo llamo así porque, al final, Samantha Barrón es un proyecto que no se enfoca en un género, sino en un sinfín de emociones.

¿Cuáles son tus más grandes sueños?

Hay bastantes. Pero uno de los más importantes es seguir compartiendo música. Mi gran sueño es seguir tocando corazones y poder dejar algo en la vida de las personas: un mensaje, una sensación, una experiencia, un momento. 

¿Cuándo te veremos por Colombia?

Hay una ligera probabilidad de que vaya ahora en septiembre. Hice una canción con Skinny, un gran artista colombiano que conocí cuando fui a grabar con Nanpa Básico. Lo respeto y admiro mucho, y además es una gran persona. Este proyecto que se llama Diablo, lo van a poder disfrutar pronto. Para conciertos sí habría que esperar hasta el año próximo.

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