Juan Pablo Vega presentó en Bogotá el álbum que lleva su nombre e incluye colaboraciones de diverso colorido. ¿El cantautor opacará al productor musical?

Juan Pablo Vega tiene 35 años y una exitosa carrera musical como guitarrista, arreglista, productor y cantautor.

Por NINA RODRÍGUEZ

Cantante, compositora y diseñadora colombiana

@ninarodriguezmusica

“Y es que tú me estás matando.
Y me preocupa que lo sepas bien.
Y es que yo no estoy jugando.
Rezo y rezo pa’ dejarte ir, para irme de aquí”.

Son versos de “Matando”, canción que el cantautor bogotano Juan Pablo Vega incluyó en su segundo álbum de estudio, que por cierto lleva su nombre.

El video del tema se grabó en lo más alto de un edificio del centro de Bogotá. Alrededor de los músicos que la interpretan vuela todo el tiempo la cámara, que hace del paisaje urbano un trasfondo protagónico. Parece como si la selva de cemento fuera la musa inspiradora de la letra.

“Matando” se ha convertido en una de mis canciones favoritas del disco y tuve la oportunidad de hacerla con un ‘musicazo’ de España”, dice Juan Pablo refiriéndose a Vic Mirallas, el joven artista catalán que aporta su voz y su saxofón en esta colaboración.

Cuando habla de la canción, a Juan Pablo se le sale el experto, el productor musical que al mismo tiempo es, y confiesa que con este tema se dio el gusto de hacer algo medianamente urbano. “Matando” sugiere una armonía de ese género, pero no termina de desenvolverse en el dembow, que es la célula rítmica del reguetón. El resultado es una pieza que, si bien es muy triste, tiene una dinámica bailable. “Eso me pareció precioso”, afirma.

El reggae y otros sonidos insulares están muy presentes en la producción personal del músico. En el álbum hay varias piezas en esas claves caribeñas, pero Juan Pablo aprecia todos los géneros, y los defiende. “Cada uno acarrea una investigación y tiene su truco.  Lastimosamente se señala mucho al género urbano y al reguetón de no tenerlo, pero hay que entender que eso lleva detrás un trabajo de muchas generaciones. Hoy están bajo los reflectores y es cierto que hay saturación, pero sin duda tienen bastante truco”. 

“Eso que me das/ me hace ver el cielo.
Eso que me das/ es un juego intenso.
Eso que me das, mi amor/ Eso que me das”.


La intención de Juan Pablo de tocar un amplio rango de músicas se escucha en el álbum. “Me he propuesto no quedarme en un solo género. Sí así fuera, creo que me aburriría muy fácilmente de ser artista”.

Una de esas piezas distintas es la colaboración con Esteman. “Eso que me das” es el título y Juan Pablo cuenta que surgió para saldar una deuda pendiente entre ambos, de hacer una canción disco con todo el sonido setentero. El video es también una apuesta por el regreso imaginario a esa época, pues todos sus detalles la evocan.

Con Vanessa Zamora, una de las artistas de México que más le gustan, hizo la canción Dejarnos ir, en la cual integran el pop, el R&B, el indie y el funk. La escribieron entre los dos y la produjo Juan Pablo entre su estudio Fishaman Records y El Desierto Casa-Estudio, de Ciudad de México.

En el tema Prófugos (adelante, unos versos), se introduce en el new soul y para acompañarlo escogió la muy especial voz de Mabiland, “una de las artistas colombianas más disruptivas en el panorama del R&B y del hip hop”, recalca. Y con otra colombiana, Karin B, escribió e hizo una de las canciones más introspectivas: Ojos tristes (ver estrofa). 

“No sé de ti, no sabes de mí.
Solo somos sombras penando aquí/ con el miedo siempre, que nos deja al borde
Justo cuando el sol se esconde”.


En “Apagar la luz” vuelve al reggae con el cantante de la banda Providencia, Camilo Restrepo, y con Ulises Hadjis interpreta “Dembow”.

Lo de músico le viene a Juan Pablo Vega de familia. Durante ocho años estuvo haciendo ‘chisgas’ en bares de Bogotá y después dio el salto a trabajar con Julio Reyes Copello, otro colombiano de fama internacional. Define esa etapa como su “universidad”, para convertirse en compositor, arreglista y productor musical de calado.

Juan Pablo grabó ‘Matando’ con el catalán Vic Mirallas.

Participó en producciones para artistas tan variados como Ricky Martin, Alejandro Sanz, Alejandro Fernández, Kany García y Paulina Rubio. Y la lista continúa…

Mientras hacía su trabajo conversaba con los artistas para conocer sus aptitudes, pero también sus miedos y sus vanidades, con el fin de traducir todo eso en canciones que les gustara interpretar. “Mi función como productor era y es sacar una versión genuina de cada uno”.

En 2013, Juan Pablo lanzó “Nada personal”, su primer álbum como solista con Art House Records, el sello de Reyes Copello, y en 2014 fue nominado a Mejor Nuevo Artista en los Premios Grammy.

Dos años después, el trabajo con el cual debutó Manuel Medrano, que Juan Pablo produjo, ganó los Grammy latinos a Mejor nuevo artista y Mejor álbum de cantautor. “Ese fue un álbum realizado con muy poco presupuesto, pidiendo favores a músicos y hecho de una manera muy casera. Ver la repercusión que tuvo fue una sorpresa para ambos”. 

Los Grammy inesperados fueron un punto de partida para su carrera como productor. En 2019 ratificó su talento con otra nominación al premio Grammy latino al Mejor productor por su trabajo con Ximena Sariñana. 

Juan Pablo se posicionó en un nivel alto en esa faceta, pero no quería dejar de lado la carrera de cantautor. “En un principio trataba de desligarlas, pero con el tiempo me di cuenta de que son la misma persona. Para mí es muy importante tener las dos alternativas”, puntualiza.

“Ojos tristes/ ¿Adónde estamos yendo?

El juicio estoy perdiendo/ si es cierto lo que dices”.

“Yo he hecho mi vida alrededor de la música. Mi discurso es eso y lo que llaman entretenimiento no me representa. No creo entrar en esa categoría”.

Como cantautor, a diferencia de otros que construyen su marca con la creación consciente de un personaje, Juan Pablo trata de no inventar nada y de ser fiel a sí mismo. “Yo sé cuáles son mis fortalezas y sé que no soy. Yo he hecho mi vida alrededor de la música. Mi discurso es eso y lo que llaman entretenimiento no me representa. No creo entrar en esa categoría”.

Lo suyo es tocar la guitarra y cantar. “Por eso, todos los contenidos que yo pueda hacer alrededor de las redes están concentrados en cosas a veces bastante ‘nerd’, como la manera de tocar la guitarra en determinadas canciones o cómo maneje la voz”.

Juan Pablo es consciente de que eso crea un embudo y va decantando las audiencias. “Pero he tratado de no tener más esa batalla de la masividad, de no estar proyectado en ese sueño viciado que nos dejaron los 90 y los artistas con los que crecimos. He procurado concentrarme en mi público en vez de abarcar tanto. No quiero ser de esos artistas que van detrás de las audiencias, prefiero las audiencias que van detrás de lo que tú sabes hacer”, afirma.

Entender tal realidad le ha tomado algún tiempo, pero se declara tranquilo con su discurso. “Si son muchas o pocas las personas que atraigo, no me importa tanto”.

“Vamos a apagar la luz/ y en la oscuridad reconocernos

Escapar de la quietud/ en la fascinación del movimiento”.

Portada del álbum que lleva su nombre.

En 2018, Juan Pablo Vega dio otro paso importante en su carrera musical al firmar un contrato con Warner Music México, una de las disqueras más importantes en Latinoamérica, y al año siguiente lanzó con ese sello su EP Conexión.

“Warner llegó cuando el concepto de mi carrera ya estaba muy claro, y siempre he sido muy ‘gato’ a la hora de defender mi proyecto. En las conversaciones previas, ante el interés de Warner, dejamos las cosas muy claras. Eso de que las disqueras deciden por ti, que no te dan libertad, es un discurso redundante que no corresponde a la verdad. Quedó claro que debía tener el 100 % de la injerencia creativa y le dejé a la disquera la labor de mercadear. En ningún momento me han dicho ‘oiga, hagamos algo más comercial’. Nos entendemos y cada uno hace su parte”.

Ahora la disquera y Juan Pablo le están apostando todo a este álbum lleno de colorido que muestra a un músico de gran formación que tiene ya un público fiel. La prueba es el reciente concierto de presentación en Bogotá con taquilla agotada en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo.