La realidad actual exige que las personas estén usando constantemente herramientas tecnológicas, que, ante su excesivo uso, se vuelve perjudicial para la salud.

Nomofobia

Es una costumbre, en la rutina diaria de los humanos, que las pantallas tomen protagonismo. De acuerdo a Manuel Castells, sociólogo español, “estamos en una sociedad de red”, principalmente de comunicación. 

Todos los aspectos de la vida, desde los más íntimos hasta los más profesionales, parecen estar netamente ligados a la tecnología, específicamente a internet, redes sociales y demás. 

De acuerdo con José Ramón Ubieto, psicólogo clínico y profesor de universidad en Cataluña, “cada usuario dedica más de cuatro horas al día a mirar pantallas y en promedio enciende la de su teléfono inteligente 150 veces al día”.

Se está pasando demasiado tiempo frente al celular, computador, tablet o televisión, y en consecuencia afecta la salud mental, agudiza los problemas de sueño e impide ser más productivos con otros oficios. 

Es por esto que se recomienda hacer una desintoxicación digital, que según el artículo publicado por Brian X. Chen, en The New York Times, podría dividirse en los siguientes pasos

  1. Idear un plan. No siempre es malo mirar pantallas o estar pegado a las redes sociales, pero sí es clave identificar qué momentos son tóxicos, perjudiciales o innecesarios. 

Luego de evaluar estos tres aspectos, es adecuado crear un plan para minimizar el consumo negativo de la tecnología. Chen, por ejemplo, aconseja establecer “metas modestas”, como un límite de tiempo de veinte minutos al día para leer noticias.

Lo más importante es “tratar el tiempo frente a las pantallas como si fuera un caramelo que ocasionalmente te permites comer. No lo consideres un descanso, pues el resultado podría ser lo opuesto”.

  1. Crea zonas sin teléfono. Este punto se centra fundamentalmente en el daño que hace el uso del celular a la hora de dormir. Jean Twenge, profesora de psicología de la Universidad Estatal de San Diego, asegura que las personas que descansan con el teléfono cerca lo hacen de manera deficiente. 

Unos de los daños que hacen es engañar al cerebro por la luz, y lo lleva a pensar que es de día, y algunos contenidos que se consumen, pueden ser psicológicamente perjudiciales lo que hace que el sueño se pierda.

Aparte de la zona de descanso, es recomendable crear otros espacios en donde se prohíba el uso del celular, como el comedor, por ejemplo.

  1. No engancharse. Quizá este es el paso más difícil, puesto que tanto la publicidad como los creadores de la tecnología se empeñan en que los usuarios se vuelvan adictos a sus contenidos. 

“Las compañías de tecnología emplean técnicas pertenecientes a la psicología del comportamiento para volvernos adictos a sus productos”, explica Adam Alter, autor del libro “The Rise of Addictive Technology and the Business of Keeping Us Hooked” (El auge de la tecnología adictiva y el negocio de mantenernos enganchados).

Las principales tácticas para eludir estas satisfacciones psicológicas que brindan las redes sociales como los me gusta, es hacer que los aparatos tecnológicos tengan menos incidencia en las decisiones que tomamos, para ello es clave desactivar notificaciones, por ejemplo.

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