Por VÍCTOR G RICARDO

Analista politico, ex-comisionado de paz

El 40% de los ciudadanos estadounidenses no tiene 400 dólares ahorrados para afrontar un imprevisto. Desde el inicio de las restricciones 22 millones de ciudadanos han pedido el subsidio de paro

¿Cómo es posible que en apenas un mes EEUU pase de 200 fallecidos a contar con más de 38.000? ¿Cómo es posible que el país más poderoso del mundo cuente con más de 710.000 casos confirmados? Una investigación del New York Times explica cómo el Presidente Trump fue sucesivamente advertido por parte de distintas agencias del gobierno sin que hiciera caso a las mismas. La primera de esas advertencias fue en enero, cuando el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca avisó que el virus se propagaría por EEUU. 

A finales de ese mes, un informe interno del Centro de Enfermedades Infecciosas del que se hizo eco el mismo periódico neoyorquino, hablaba que los fallecidos podían ascender al medio millón. A final de febrero, todas las agencias y expertos médicos del país reconocían ya el riesgo inminente de la pandemia. 

El Presidente tardó otras tres semanas y no fue hasta el 16 de marzo (el 11 de marzo la OMS declaró que estábamos ante una pandemia) cuando decidió adoptar una serie de medidas restrictivas para reducir la propagación del virus. A ello hay que añadir las duras críticas que desde distintos sectores y medios de comunicación, se han vertido como consecuencia de la falta de equipamiento (equipos de respiración asistida, mascarillas y guantes de protección), así como el retraso en la realización masiva de tests, que ha resultado esencial en otros países para contener el virus. 

El rechazo a la evidencia (incluida la científica) no ha, sin embargo, resultado en un deterioro absoluto de la imagen pública de Trump, como hubiera sido de esperar. 

Por el contrario, casi la mitad de los norteamericanos, cerca del 48%, aprueban la gestión del Presidente ante esta crisis, según la encuesta Gallup. 

Desde mediados de marzo, Trump ha cambiado el tono; lidera multitudinarias ruedas de prensa prácticamente diarias, rodeado de expertos en salud y epidemiólogos, con el objeto de informar a la ciudadanía y atender todas las dudas que surgen en un momento de incertidumbre como el actual. 

La debacle económica (paralización de la economía, hundimiento de la bolsa) y social (más de 6 millones de desempleados en una semana) podría poner a Trump en un serio problema de cara a su reelección. Así se lo recuerda el conservador Wall Street Journal en una de sus editoriales de días pasados. Sin embargo, también puede erigirse como el Presidente en tiempos de guerra, en torno al cual hay que cerrar filas. Por el momento, se han aprobado ya tres paquetes financieros (el segundo de ellos por más de 2 billones de dólares) y un cuarto está en camino. 

Supondrá también un alivio para grandes compañías de sectores muy afectados por la caída de la demanda, en particular en el sector servicios; y permitirá ofrecer el respaldo del Tesoro a los programas arbitrados por la Fed para garantizar la liquidez y el acceso a financiación en los mercados. El impacto en la bolsa no se ha hecho esperar y ya ha repuntado un 20% desde los mínimos registrados hace unas semanas. 

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Trump desea volver a la normalidad lo antes posible. Primero se fijó el 12 de abril como fecha. Ahora ya habla de primeros de mayo. Sabe que el tiempo corre en su contra. Pero también es consciente de la importancia de un retorno progresivo con las garantías suficientes que eviten un repunte del virus. 

A medida que se vuelva a la normalidad, mayor será el margen para que tanto la economía como la sociedad dejen atrás estos meses de angustia. Y él así piensa que mayores serán sus posibilidades de salir reelegido en noviembre. En ese escenario post electoral EEUU tendrá que reflexionar sobre el papel que quiere jugar en el nuevo orden internacional resultante de la crisis. Y es que el COVID-19 está cambiando muchas cosas, la interrelación entre los Estados es una de ellas. 

Lo que nadie esperaba es que el Presidente Trump en medio de la crisis por la pandemia ordenara suspender los aportes de los Estados Unidos a la Organización Mundial de la Salud. Este hecho ha sido rechazado por todos los dirigentes de los distintos países, algunas de manera pública y otros con pequeños comentarios. 

En Europa, especialmente en Italia, España y el Reino Unido donde han sido más golpeados por el Coronavirus aspiraran a que tanto los contagios como las muertes producto de este virus empiecen a descender. Sin embargo las cifras de los últimos días no están ayudando a esta esperanza.

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En el caso de China, donde empezó el virus y donde ya habían declarado que habían superado la pandemia, se han presentado nuevos casos por lo que están tomado medidas de control. Lo único cierto es que mientras no se descubra la vacuna seguiremos estando expuestos al peligroso y mortal virus. 

Por otra parte, además de las víctimas que nos está dejando el Coronavirus, lo que nos espera en el mundo como consecuencia del mismo en materia de desempleo y de economía tanto de los Estados como de las empresas es muy preocupante. 

Vendrán tiempos muy difíciles para muchos países y personas y lo que también es cierto es que uno fue el mundo antes de la pandemia y otro el que será después de ella.

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