Ursula von der Leyen, en la rueda de prensa virtual el pasado octubre.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, el 46% de los nuevos casos de Coronavirus en el mundo se han detectado en el Viejo Continente. Los países miembros de la Unión Europea se debaten entre volver al confinamiento total e implantar nuevas medidas que logren controlar los contagios sin afectar la economía

Por Alejandra Meléndez / Periodista / @alemelendezg

Desde hace un par de semanas los países de la Unión Europea han ensayado diversas medidas y restricciones para evitar que los contagios por Coronavirus se disparen y los hospitales colapsen. Cierre de bares y restaurantes, implantación de toques de queda nocturnos o cierres perimetrales de las ciudades son tan solo algunas de ellas. Evitar el confinamiento total que se vivió al inicio de la pandemia es lo que quieren evitar a toda costa pero el número de casos sigue en aumento y con el paso de los días parece una medida inevitable. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, alertó sobre la gravedad de la segunda ola y pidió a los ciudadanos que no relajen los esfuerzos y a los Estados miembros para que colaboren estrechamente. 

“La situación causada por el Covid-19 es muy grave. Como Unión Europea, debemos intensificar nuestra respuesta. Hoy adoptamos medidas adicionales para luchar contra el virus: ampliamos el acceso a las pruebas rápidas, preparamos campañas de vacunación y facilitamos la seguridad en los viajes, cuando sea necesario. Las valientes medidas que adoptamos ahora ayudarán a salvar vidas y a proteger los medios de subsistencia. Ningún Estado miembro estará a salvo de esta pandemia hasta que todo el mundo lo esté”, subrayó la presidenta. 

El número de contagios por Covid-19 han ido aumentando en toda Europa, donde según el último boletín del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC), Bélgica es el país con mayor incidencia acumulada sobre 100.000 habitantes en 14 días, con 1.390 casos. Le siguen de cerca países como Chequia (1.379), Luxemburgo (760), Eslovenia (732), Países Bajos (694), Liechtenstein (687), Francia (629), Eslovaquia (455) y España (446).

“En las próximas semanas estas cifras van a seguir aumentando y muy rápidamente”, advirtió Von der Leyen, quien ante la pregunta de ¿por qué ha fracasado el plan europeo para impedir una segunda oleada? respondió que se debió a “una estrategia de salida demasiado rápida” y a una “relajación de las medidas”.

Cada país ha ido adoptando fuertes medidas para intentar controlar la expansión del virus. El presidente de Francia, Emmanuel Macron, anunció nuevas restricciones que incluyen el confinamiento nacional hasta el 1 de diciembre, y con revisiones cada 15 días para determinar el alivio o endurecimiento de las medidas. Habrá cierre de bares, restaurantes y comercios. Los colegios permanecerán abiertos, las personas podrán salir a trabajar, ir a una cita médica, brindar asistencia a un ser querido, ir al supermercado o dar un paseo cerca de la casa. El objetivo, es “reducir fuertemente la transmisión, pasar de 40.000 a 5.000 contagios diarios y reducir significativamente los ingresos en el hospital”. 

El presidente francés señaló que “aunque los esfuerzos realizados han sido útiles, la lucidez requiere admitir que esto no es suficiente. El virus circula en Francia a una velocidad que ni siquiera los pronósticos más pesimistas habían anticipado”. 

Por su parte, la canciller Angela Merkel anunció también que Alemania cerrará bares, cines, teatros, gimnasios y piscinas desde el 2 de noviembre y durante un mes. Los restaurantes solo podrán servir comida para llevar y los contactos se reducirán a un máximo de 10 personas pertenecientes a dos unidades familiares. En Irlanda decretaron confinamiento durante seis semanas desde el pasado 20 de octubre y Reino Unido determinó tres niveles de restricciones: medio (nivel 1), alto (nivel 2) y muy alto (nivel 3). Liverpool, ha sido la que tiene más estrictas restricciones, con bares y pubs cerrados, y la prohibición de que interactúen personas de diferentes hogares en interiores. La región también ha acordado cerrar gimnasios, centros de ocio, casinos, salones de apuestas y tiendas de juegos para adultos. 

En España, la situación es similar. El Gobierno anunció desde el 26 de octubre un nuevo estado de alarma que podrá extenderse hasta el mes de mayo de 2021 y que dependerá de la evolución de contagios. Igualmente se estableció un toque de queda o confinamiento domiciliario nocturno desde las 23.00 horas hasta las seis de la madrugada. En Madrid, se prohíben las reuniones sociales y familiares tanto en ámbito público como privado entre las 0.00 horas y las 6.00 horas. En hostelería, se suspende el servicio de barra, solo se permite un aforo de 50 % en interiores y 75 % en terraza. El cierre en hostelería se aplica a las 0.00 horas. Solo se podrá admitir clientes hasta las 23.00 horas. En los cines, teatros y espacios culturales solo puede haber un aforo de 50 %. 

En Italia, uno de los países más afectados en la primera ola de la pandemia, se han presentado protestas —algunas violentas—, frente a las restricciones anti-covid, que obliga a bares y restaurantes cerrar a las 6 de la tarde. Los cines, los teatros y los gimnasios, entre otros establecimientos dedicados al ocio también permanecen clausurados. 

“Hay que aprender a vivir con el virus”, dijo hace un par de semanas el jefe de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus y por ahora, mientras el mundo logra una vacuna efectiva, parece ser lo único seguro. Aprender a vivir con confinamientos intermitentes, acostumbrarnos a tener horarios para realizar nuestras actividades sociales y a un sinfín de limitaciones. Y por supuesto, continuar con el uso de tapabocas, lavado de manos constante y mantener la distancia social mientras se pueda.