Por Víctor G. Ricardo

Desde la posesión del presidente Biden, en Estados Unidos se han venido haciendo diversas transformaciones, no solo en estilo, sino también en contenido, de mucho significado.

Como lo comentamos en un artículo anterior, el mandatario se alejó rápidamente de la Administración anterior con las medidas que ha tomado en el breve período de cien días que lleva en el cargo y ha hecho los mayores esfuerzos para lograr que la vacuna contra el coronavirus llegue hasta el último rincón de su país. Por ejemplo, ya en varios estados, como el de Florida, están vacunando a personas mayores de 16 años. Para el 29 de abril, el 44 % de la población ya había recibido la primera dosis, es decir, cerca de 150 millones de personas, y con dos dosis, el 30 %, que son aproximadamente 99 millones. 

Lo anterior, sin mencionar el gran número de extranjeros o estadounidenses residentes en el exterior que han viajado para vacunarse. Las cifras varían según el estado, pero la acción del presidente ha logrado, en el menor tiempo posible, la vacunación masiva que prometió y que poco a poco va obteniendo la inmunidad de todos los habitantes de uno de los países más grandes del mundo, en términos demográficos. Además, con el fin de alcanzar un progreso para apoyar a los afectados, presentó al Congreso un plan por 1,9 billones de dólares, que ya fue aprobado.

Biden ha sido tan eficiente en la gestión de la vacunación, que no solo ha inoculado a su propia población, sino que abre sus puertas al llamado “vaccine tourism”, esto es, a la vacunación a turistas; así, también aprovecha la gran oportunidad que esto propicia para los sectores de la hotelería y del turismo, tan gravemente afectados por la pandemia. No debe perderse de vista que incluso personas que residen fuera de los Estados Unidos y viajan a dicho país de forma temporal han sido vacunadas por esa gran potencia. 

Con esa estrategia, los gobernadores de algunos estados han logrado dinamizar la economía, al provocar un boom turístico. En otras palabras, aparte de inmunizar a su población, están reactivando con rapidez sectores vulnerables de la economía, incluso en estados que no suelen recibir tantos visitantes, como Arizona, Luisiana y Texas. En Florida no se consigue cupo en los hoteles ni autos en alquiler, pues ya los tienen contratados y, de estar disponibles los precios son muy altos.

Por otra parte, hace pocos días, el presidente Biden lanzó un plan de infraestructura, en especial, de obras fundamentales, para superar las necesidades en sectores como aeropuertos, carreteras, puentes y redes de electricidad que requieren modernización y cumplimiento de algunas medidas ambientales, entre otras, que se van a realizar en un período de 8 años, por una cifra de 2 billones de dólares americanos; así también recupera la supremacía ante sus rivales, como lo es China.

Para todo esto ha presentado un proyecto que aumenta del 21 al 28 % el tributo de las empresas, frente al cual los republicanos ya han anunciado que su camino para la aprobación en el Congreso será tortuoso, mientras que algunos demócratas han opinado que este plan debería ser aún mayor. Los representantes de las grandes empresas han expresado que con esa alza de impuestos la recuperación económica será más demorada. El presidente ha respondido que no tiene nada contra los ricos o millonarios estadounidenses, pero que estas acciones de desarrollo y de generación de empleos no dan espera.

Es así como piensa destinar 620 000 millones de dólares para mejorar, modernizar 32 000 kilómetros de carreteras y reparar 10 000 puentes, pues, de acuerdo con un grupo de ingenieros, el 43 % de las vías no está en las mejores condiciones y los puentes requieren trabajos para darle mayor seguridad al tránsito de vehículos. 

Otro de los temas que ha llamado la atención de la administración Biden es la modernización de las redes eléctricas y el avance en tecnología, en especial, la ampliación de servicios de Internet con mayor velocidad y cobertura, para que todo el pueblo tenga acceso y un buen servicio. 

También es contundente con su plan de reconstrucción de casas y edificios gubernamentales, así como de escuelas y guarderías y el mejoramiento de redes de distribución de agua. En materia de transporte escolar ha previsto sustituir más del 20 % por nuevos buses eléctricos.

Todas estas iniciativas han sido expuestas por el presidente en varios discursos cuyo objetivo es afirmar que no se trata de sueños o promesas, sino de una realidad que, a pesar de las objeciones republicanas, está dispuesto a llevar a cabo. Muestra una perspectiva audaz y grande para su mandato, que permita crear empleo, mejores condiciones de vida y un verdadero impulso a la economía de los Estados Unidos y al fortalecimiento de la educación.

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