«La polarización va a seguir creciendo hasta desatar un gran conflicto político»

Las redes sociales se han convertido en inquisidoras de las ideas. Hay una imposición motivada por grupos de fanáticos que gracias a las redes tienen una plataforma y un parlante que antes no existía y que han contaminado todo.

Axel Kaiser es el director de la Fundación para el Progreso, una organización que en el mediano tiempo ha logrado tener una enorme influencia en los círculos intelectuales de la derecha latinoamericana. Kaiser es chileno, abogado con Máster of Arts y Doctor en filosofía de la Universidad de Heidelberg, Alemania. Es columnista del diario Mercurio en Santiago de Chile, y asiduo colaborador en importantes medios como The Wall Street Journal, Forbes, la Nación de Argentina y El Mundo de España.

Sus libros, que versan sobre temas políticos y sociales, son un referente en la política latinoamericana y europea. Sus obras más reconocidas son El engaño populista, La tiranía de la Igualdad, La fatal ignorancia y recientemente lanzó La neoinquisición: persecución, censura y decadencia.

Habitual conferencista de congresos internacionales, donde los asistentes reconocen en este joven de 38 años, una de las mentes más brillantes de la Realpolitik. Su discurso sobre los efectos de la izquierda radical, se multiplica en las redes sociales, donde ha abierto una enorme ventana de opinión.

Alternativa: ¿Qué significa neoinquisición?

Axel Kaiser: Es un movimiento de tinte religioso, que busca purificar el entorno social, de aquellas manifestaciones que sean artísticas, culturales, de opinión, y que no se ajusten a ciertos dogmas ideológicos que esta área de inquisición abraza. Entonces, estamos hablando del fenómeno de la corrección política, en donde los inquisidores son los que se lanzan inmediatamente a cazar brujas, hoy en día son personas que tienen posturas diferentes, critican ciertas visiones de mundo y no comparten determinadas narrativas.

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¿Cómo cuáles? Un ejemplo de esto es quienes son contrarios a un feminismo hegemónico, porque discrepan de sus premisas como igualdad de género o conducción social, entonces esas personas que no creen que el género es una conducción social, sino que creen que tienen fundamentos biológicos, son atacados virulentamente. Muchos profesores de hecho son amenazados o despedidos de sus puestos, y no solo por las redes sociales, sino por otros académicos, políticos que están en la opinión pública. Entonces la neoinquisición se refiere a un fenómeno que no es nuevo, se ha visto en Estados Unidos con las recientes manifestaciones, han vetado películas como Lo que el viento se llevó, han expulsado a un jugador de fútbol del Galaxy porque su mujer no apoyó al movimiento Black Lives Matter, o más bien por estar en contra de los saqueos que se estaban presentando en ese lugar, han expulsado a profesores por criticar a Black Lives Matter, que en realidad es una agrupación con una ideología más bien de izquierda, muy intolerante, con un diagnóstico que no se sustenta en los datos y así, estos problemas que vienen desde hace mucho tiempo en las universidades de Estados Unidos, de Europa, en las universidades Latinoamericanas cada vez más fuerte.

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¿Se podría decir que una intolerancia al extremo, que no acepta términos medios, sino que son polarizaciones extremas que estamos viviendo en distintas partes del mundo? Lo que ocurre es que detrás de la neoinquisición, como de todo movimiento fanático, está la izquierda, no hay duda de eso, hay un colapso de la esfera pública como espacio de diálogo racional. Lo que se ha instaurado hoy en día, es lo que Karl Popper el filósofo de la ciencia llamada falsabilidad. Hoy vivimos en una democracia en donde lo único que cuenta son los sentimientos, las emociones más desenfrenadas de estos grupos y eso nos lleva a tener las dictaduras de las minorías; finalmente cuando no hay una verdad para frenar pretensiones de determinados grupos, resultan ofensivas las verdades, entonces se terminan imponiendo los grupos de choque, que se utilizan para callar a un opositor.

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¿Esa neoinquisición cómo está afectando la democracia en América Latina? La realidad es que cada vez se hace más difícil dialogar, puesto que esto supone un compromiso con las reglas de la racionalidad; es decir con la evidencia, con la lógica, y no con los sentimientos de los demás, eso hace imposible que resolvamos los problemas, al punto que no creemos que exista ya una verdad a la cual nos podamos acercar con argumentos, basados en la lógica y en la evidencia. Va a desintegrarse la democracia como mecanismo para resolver conflictos y no solo en América Latina, esto va a ocurrir en Europa, y Estados Unidos, donde ya se está viendo un deterioro tremendo de las democracias de las instituciones, por una sencilla razón de que hemos renunciado a encontrar una verdad a través de un mecanismo en el que todos estamos de acuerdo, que es el diálogo y la discusión.

Hoy básicamente hay una imposición motivada por grupos de fanáticos que gracias a las redes sociales tienen una plataforma y un parlante que antes no existía y que han contaminado todo.

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¿Cómo se está contrarrestando esa ola de fanatismo? Hay gente en Estados Unidos y Europa, que está buscando la posibilidad del diálogo. Tengo esos casos y experiencias documentadas en mi libro. Muchos pensadores de centro izquierda, que también han sido destruidos por esa ola de fanatismos, están preocupados e intentan restaurarlos. No creo que sea fácil, no lo van a lograr. A mí me parece que la polarización va a seguir creciendo, hasta desatar un gran conflicto político y no sabemos qué alcance pueda llegar a tener, pero podría llegar a ser jerarquizado, violento, y dramático y eso puede ser 20 años más. Es difícil que se revierta este clima que se ha dado a partir de la irracionalidad cultivada en las universidades por académicos de izquierda con mucho éxito, que ha infectado al resto de la vida social, que se ha abrazado por gente de centro derecha, liberales de distintos signos y ahora están empezando a ver que el monstruo que ellos crearon está reaccionando.

¿A la creación de ese monstruo no ha contribuido también la derecha radical? Bueno como reacción. Hay una derecha dura que también es relativamente irracional, y ha reaccionado de manera muy fuerte, pero en los medios de comunicación y en las universidades predomina la izquierda y la influencia que tiene la derecha en estos espacios culturales es muy débil.

¿Esos grupos radicales se han infiltrado en los movimientos sociales que comenzamos a ver antes de la pandemia y que tuvieron a los gobiernos de América Latina y Europa en una situación muy crítica? Creo que hay un componente en lo que ha ocurrido tanto en Chile y Colombia, de clara irracionalidad, como mecanismo para intentar obtener los propósitos de distintos grupos, es decir, más que el diálogo democrático, es la imposición, el uso de la violencia, la fuerza, la destrucción. En el caso de Chile, venía precedido por un mal desempeño económico del país, y eso creó mucha frustración y hace mucho tiempo viene un discurso en Colombia, contrario al Estado de derecho, donde se cuestiona irracionalmente el trabajo de la policía y las fuerzas armadas para que puedan cumplir su función y claramente que quien viola la ley debe ser castigado, con todo el apoyo de la sociedad. Hoy en día eso no existe, se ha instaurado una moral antisistémica y eso está generando caos y lo va a seguir produciendo hasta que la ciudadanía no quiera ese caos y demande una solución más dura, más ejemplarizante.

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Colombia vive una polarización política muy fuerte, de enfrentamientos continuos entre derecha e izquierda que no aporta nada a solucionar los problemas de fondo que afronta en el país. ¿Cómo ve la situación? Colombia está amenazada por la izquierda radical desde hace tiempo, que en cualquier momento puede lograr efectos devastadores para la democracia. Eso se ve en las esferas culturales, intelectuales, medios de comunicación, hay un discurso de resentimiento social tremendo, hay de todo para avanzar en camino de ruina para ese país, es muy parecido a lo que nos está pasando en Chile. Está Gustavo Petro y es conocido por toda la gente que lo secunda, de un modelo más bien socialista-populista y eso si se llegara a presentar como alternativa de cambio, sería desastroso para el país. No es raro que esté pasando una polarización radical porque es un fenómeno global. El discurso reivindicatorio, socialmente subversivo ha tomado fuerza y eso por supuesto que polariza.

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Usted ha hablado de un modelo socialista populista, que lo tenemos de vecino que es Venezuela. ¿Ha sido un fracaso total o no? Un fracaso completo y absoluto. Si los colombianos siguen el camino de Venezuela yo creo que van a terminar siendo el pueblo más desprestigiado de la historia de América Latina, porque, por lo menos los venezolanos cuando eligieron a Chávez no sabían lo que iba a pasar después, pero ustedes si que lo saben, entonces ya sería para darles el premio.

¿Cuál es el análisis que usted hace de Venezuela? ¿Por qué llegó a donde hoy está? Es para hacer un análisis muy extenso, pero me parece que los venezolanos, sobre todo en la década del 70, que el Estado empieza a asumir un rol más preponderado en la economía, la nacionalización del petróleo entra en una etapa de redistribución, va disminuyendo la libertad económica, eso se va dando durante la década, lo cual a su vez impide que existan posibilidades reales de prosperidad, de prosperidad transversal, y produce mucha corrupción. Asimismo en ese escenario se va desarrollando una ideología, y se va fortaleciendo esta ideología de lo político y que el Estado se haga cargo de la ciudadanía y en ese contexto simplemente Chávez vino a mostrase como el que podía arreglar la corrupción, que la clase dirigente involucrada, desarrollando su beneficio, y segundo, vino a capitalizar ese descontento social con discursos muy coléricos y sentimientos de rabia.

Chávez es la consecuencia de lo que está pasando, él venía alineado con Cuba, con una idea autoritaria desde el principio, a hacer una transformación profunda que llamaba neoliberal, sin ser Venezuela neoliberal, era muy estatista y Chávez consolida una dictadura y Maduro es su heredero. El responsable directo es Chávez. La clase dirigente venezolana se confió que el país nunca iba a terminar siendo Cuba y hoy está casi peor que Cuba.

¿Le ve una salida a la situación de Venezuela? Yo pienso que la única salida de Venezuela es militar, con una intervención militar extranjera y no creo que eso vaya a ocurrir y por lo tanto no me extrañaría que Venezuela, continue en lo mismo. Una dictadura a través del narcotráfico como la tienen. Podrá caer Maduro, podrán sacarlo, pero en el sistema que están, va a durar muchas décadas más, salvo que suceda algo extraordinario.

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Usted comparte lo que ha dicho Vargas Llosa, en sus columnas en periódicos como El País de España, que las violentas protestas en Chile tienen origen en el ahogamiento de la clase media que cada vez tiene menos opciones de crecimiento económico… Lo que generaron las protestas en Chile fueron las reformas de Michelle Bachelet, y su gobierno, que bajaron el crecimiento económico del país, de 5.1 % a un 1.8 % y estancaron el crecimiento de los salarios reales, que cayó más de la mitad. Obviamente hubo otros factores: ataques sistemáticos a la policía, a las fuerzas armadas, la reivindicación de la violencia como una forma legítima de manifestarse, todo eso llevaba décadas manifestándose como fuerza cultural de cambio, y fue lo que impidió que se impusiera orden en el país. Se conjugaron tres factores, la inseguridad, el desorden y el estancamiento económico, eso bastó para encender la mecha. Lo que hay detrás de todo esto es una crisis cultural e intelectual, para entender cuáles son las instituciones que permiten que los países salgan adelante y esas críticas las generan las élites intelectuales y políticas con su discurso reivindicatorio, resentido, redistributivo y la lucha de clase. Bachelet abrazó mucho esa fórmula, la de la lucha de clases y eso destruye los países y le explotó a Piñera en las manos, porque él prometió la prosperidad que había antes y no lo logró al no poder deshacerse de esas reformas.

«La polarización va a seguir creciendo hasta desatar un gran conflicto político»

¿Cómo va a cambiar esta pandemia el escenario político y social en los próximos años? La pandemia va a acelerar algunas tendencias que venían desde hace tiempo, la polarización, el estancamiento y crisis económica. Asia se va a fortalecer de esto, Asia en general va a salir más fuerte, porque nosotros en occidente estamos con una política económica que es una locura,

que es imprimir dinero. Estamos como en la serie La Casa de Papel, gastar e imprimir, nadie está bajando impuestos, nadie está reduciendo el gasto, nadie está ofreciendo mejores y más atractivas opciones de oferta, para compensar el desastre de la cuarentena. Entonces a mediano plazo, el ascenso de Asia que ya venía, se va a confirmar, la decadencia occidental va acentuarse y vamos a vivir épocas más caóticas, con más violencia, con más frustración social por la falta de recursos, y más populismo.

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¿Cómo ve el futuro de la derecha y de partidos como Vox en España? Si se saben manejar van a surgir porque el mundo que viene va a ser más polarizado, el mundo se va a ir hacia la izquierda más dura y a la derecha más dura y propuestas más radicales. Vox tiene un muy buen programa económico que me parece que es interesante desde el punto de vista que el Estado español está quebrado y van a tener que reformarlo y no van a tener opciones. Ahí creo que Vox va a ser un aporte importante.

«Hoy vivimos en una democracia en donde lo único que cuenta son los sentimientos, las emociones más desenfrenadas de estos grupos y eso nos lleva a tener las dictaduras de las minorías de izquierda».

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