Archivo - Imagen de archivo de una bandera de Ucrania

EUROPA PRESS

Los embajadores de los estados miembro de la Unión Europea y de la OTAN se reúnen este jueves en Bruselas para coordinar su respuesta a la crisis de seguridad en Europa, ante la amenaza de una invasión rusa de Ucrania, confirmaron fuentes aliadas y europeas a Europa Press.

La cita en Bruselas juntará al Consejo Político y de Seguridad de la UE y al Consejo Atlántico Norte, los embajadores europeos y aliados, en un nuevo paso en la concertación de ambas organizaciones, que han estrechado sus vínculos en plena tensión con Rusia por el despliegue de decenas de miles de unidades militares y equipamiento armado en la frontera con Ucrania.

Fuentes aliadas señalan que existe un enfoque político y diplomático compartido con los Veintisiete, aunque muestran ciertas reservas sobre que el encuentro vaya a suponer una coordinación a nivel militar con la UE como organización, ya que ésta carece de la dimensión militar de la OTAN. «Servirá para pulir algunos detalles de la coordinación», indicaron.

Desde principios de enero, Moscú mantiene contactos con Estados Unidos y la OTAN, a los que, en plenas tensiones con Kiev, reclama garantías de seguridad para limitar la influencia de la organización militar en su vecindario. Desde la UE, que se ha visto apartada de la mesa de negociación, se percibe en la estrategia rusa de hablar directamente con Washington un intento de dividir al bloque europeo y separarle de Estados Unidos.

En todo caso, tras el fiasco de la crisis en Afganistán el pasado verano, la Administración estadounidense ha priorizado la comunicación con los Veintisiete para garantizar el alineamiento total entre norteamericanos y europeos frente a Rusia.

Así, Estados Unidos y la OTAN trabajaron en paralelo su propuesta escrita a Rusia y acordaron priorizar la vía del diálogo y desescalar la tensión militar en la frontera ucraniana. Aunque señalaron su disposición a tratar con Moscú asuntos de seguridad como control de armas o transparencia en las maniobras militares, también movilizaron fuerzas en el seno de la OTAN para disuadir una posible agresión rusa, además de la amenaza latente de unas sanciones económicas sin precedentes.

Existe igualmente consenso total entre europeos y americanos en el rechazo a las exigencias rusas, que pretende vetar el ingreso en la OTAN de países próximos como Ucrania y Georgia, algo que podría tener repercusiones en Estados miembros como Suecia y Finlandia, que han defendido su soberanía para ser parte de la Alianza Atlántica en un futuro.

Para el Alto Representante de la UE para Política Exterior, Josep Borrell, se trata de un intento del Kremlin de restaurar esferas de influencia en el continente europeo, violando los cimientos del esquema de seguridad pactado tras el fin de la guerra Fría. «Rusia busca dividirnos pero ha fracasado, tenemos un frente común», defendió Borrell tras la reunión de ministros de Exteriores del bloque en Brest, Francia, donde los Veintisiete pactaron un decálogo, en línea con la OTAN, para guiar sus acciones frente a Moscú.

RETIRADA DE PERSONAL DE LA EMBAJADA

Sin embargo una de las primeras muestras de desunión entre aliados de la OTAN fue la retirada de personal no esencial de embajadas en Kiev, algo que Estados Unidos, Canadá y Reino Unido han empezado a hacer, pero que los europeos ven prematuro.

El propio Borrell pidió «no dramatizar» sobre este asunto y considera que la evacuación de personal puede contribuir a una «guerra de nervios» que pretende instalar Moscú en plena amenaza de invadir Ucrania.

Algunas fuentes europeas apuntan a que la división no es tal y se debe a unos protocolos diplomáticos más estrictos de Washington en lo relativo a sus delegaciones diplomáticas. Como muestra de la situación, la propia OTAN que cuenta con una misión diplomática en Kiev, no ha ordenado la retirada del personal ni de sus familias al no considerarlo necesario, en la línea de la mayoría de los países que conforman la alianza militar.

DONBÁS Y BIELORRUSIA, DOS PUNTOS CALIENTES

Aunque en Bruselas las fuentes se cuidan de hacer pronósticos sobre las posibles acciones rusas, sí señalan dos situaciones que preocupan. La primera es el recrudecimiento de la crisis en el este de Ucrania. Con zonas controladas por separatistas prorrusos sería una situación que sería fácil de exacerbar, según las fuentes consultadas.

El otro escenario apunta a Bielorrusia, donde Moscú, que ha comenzado a desplegar efectivos y anunció ejercicios militares conjuntos con el Ejército bielorruso, podría intentar una incursión envolvente sobre Ucrania.

«Tenemos todas las opciones sobre la mesa. Debemos estar listos tanto para una situación a gran escala como para pequeños casos de sabotaje, ciberataques y cortes de energía», concluye la fuente aliada.

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