Hace 40 años, los hermanos Llano empezaron a vender maní para ayudar a la familia. Veinte años después, ya estaban en todo el territorio nacional y ahora exportan a 12 países desde su nueva y moderna planta. 

Manitoba produce alrededor de 600 toneladas mensuales, pero en su planta del Valle tienen capacidad para 1.200 toneladas.

Por Álvaro Rodríguez Ferrero

Cofundador de Innside y creador del podcast “Boss Tank: ser tu propio jefe”

@alvarorodriguezf

Una receta familiar de maní confitado fue el inicio del emprendimiento creado por los hermanos Gustavo e Ignacio Llano Domínguez. Todo inició en Cali en 1980, cuando aún cursaban el colegio y encontraron en el maní la mejor manera de obtener ingresos para el sostenimiento familiar. 

Lo que comenzó como un hobby pasó a convertirse en el sueño de crear empresa, y hoy Manitoba es una compañía pionera en el desarrollo y la innovación relacionada con productos de frutos secos y nueces. 

En 1999 empezaron a expandir el negocio, ya no solo estaban en Cali y en la región del Valle del Cauca, sino también en todo el territorio nacional. Manitoba se convirtió en una marca de referencia para todos los colombianos y, poco después, comenzaría a conocerse a nivel internacional. 

Desde entonces, la empresa no ha dejado de innovar y de ofrecer a sus clientes alternativas diferentes para el disfrute de sus productos. El desarrollo ha estado ligado a los cambios en las tendencias de consumo. Actualmente, Manitoba ofrece 240 referencias comercializadas en cerca de 1.500 puntos de venta en todo el país.

“Cada año es más fuerte la tendencia hacia la alimentación saludable. Las personas cada vez quieren cuidarse y cambiar sus hábitos. Hace dos años lanzamos la Línea Consciente, la cual conserva la esencia natural de los frutos secos que provienen directamente de la tierra, pero amplía el espectro incluyendo productos ancestrales como: acai, quinua, chía, arazá, cúrcuma, calabaza, amaranto, jengibre, marañones, cacao, maca y sésamo, entre otros”, señala Gustavo Llano, fundador y gerente comercial de Manitoba.

El portafolio de productos de esta nueva línea está distribuido en snacks, esparcibles y toppings. Debido a su origen natural tienen un alto contenido en fibra y son buena fuente de proteína. Adicionalmente, y para conservar su naturalidad, los productos son horneados, no tienen azúcares añadidos, ni colorantes, ni saborizantes artificiales. 

Los empaques son sostenibles y el lema de la campaña que ha tenido fuerte presencia en redes sociales con el hashtag #RevoluciónConsciente ha sido “conectarse con lo natural” y resaltar la importancia de tener un balance entre el cuerpo y la mente.

“Hemos consolidado la innovación en el mundo de los snacks saludables, con líneas de producto como la Línea Consciente, desarrollada con alimentos ancestrales, horneados y con alto valor nutricional, que no solo buscan ofrecer una alimentación más saludable, sino también aportar a la sociedad a través de la sostenibilidad”, comenta Llano.

Con la pandemia, la empresa, que tiene una producción aproximada de 600 toneladas al mes, ha materializado nuevos retos y oportunidades, y ha fortalecido sus canales digitales. 

En la actualidad Manitoba cuenta con 550 personas como empleados directos. “En tiempos de crisis y desafíos como los que estamos viviendo; todos hemos puesto un grano de arena para salir adelante, hemos sido solidarios con nuestros proveedores, con nuestros colegas y nos hemos preocupado especialmente por brindar bienestar a nuestros empleados y a sus familias”, agrega Llano.  

Los empresarios Gustavo e Ignacio Llano.

En Manitoba están convencidos de que la solución se da día a día, con el esfuerzo de cada uno. “Con amor y pasión seguiremos adelante para que nosotros, nuestras familias, nuestra región y el país salgan más fuertes que antes de que se iniciara la pandemia. Las dificultades, juntos las debemos convertir en oportunidades”, afirma.  

Pese a la situación actual, Manitoba ha seguido creciendo. En palabras del empresario vallecaucano, el aumento en el consumo de alimentos y, en especial de los saludables, es lo que les ha permitido mantener la senda, aun en tiempos cambiantes. 

“El gran reto es que juntos sigamos creyendo en nosotros como país, en la consolidación de nuestras empresas y el apoyo a los emprendimientos de las nuevas generaciones”, concluye el empresario.

UNA EMPRESA EXPORTADORA

El primer destino de exportación de Manitoba fue Ecuador, y ahora el maní, las nueces y sus esparcibles llegan a más de 12 países. Entre ellos, Perú, Chile, Paraguay, El Salvador, Guatemala, Cuba, Bolivia, Curazao, Panamá, México, Puerto Rico y Brasil. 

En el 2018 la empresa asumió el reto de tener una nueva planta, con capacidad para producir 1.200 toneladas mensuales y equipada con tecnología de punta. La compañía invirtió cerca de 10 millones de dólares en la infraestructura y la adecuación de la nueva sede de producción, que tiene como proyección convertirse en una de las más modernas de Latinoamérica. En la inversión se destaca la adquisición del nuevo horno tostador con capacidad de procesar una tonelada por hora, lo cual, de entrada, abrió la posibilidad de duplicar la producción.