María Fernanda Martínez trabajó por más de diez años como abogada. Pero un día sintió el llamado de su lado creativo y renunció a los códigos y leyes para apostarle a un emprendimiento de agendas y libretas artesanales, que hoy se venden en grandes almacenes como Goods for the Study en Nueva York

En 2019, María Fernanda viajó sola a Nueva York con una maleta llena de agendas y libretas artesanales para participar en The National Stationery Show, una de las ferias de diseño internacional más importantes del mundo. Lo hizo sin saber nada de cómo enfrentarse a pedidos y negociaciones con distribuidores. Su experiencia profesional había estado relacionada con el Derecho, tiene un MBA, estaba creando un business model para abrir un restaurante de comida saludable en Bogotá, cuando un día su mamá le pidió que le hiciera una tarjeta para un matrimonio. “Ese día diseñé una tarjeta con papeles finos y una técnica muy artesanal que dio como resultado una tarjeta muy linda. Le tomé una foto, la subí a redes y la gente me empezó a preguntar, ese fue como el inicio de lo que hoy es María Papelería”, recuerda Fernanda quien a pesar de haber estudiado Derecho siempre había tenido curiosidad por el arte y el diseño. 

Después de ese primer producto, empezó a explorar y a adentrarse en el mundo del papel y la tinta para crear libretas, notebooks, cuadernos cosidos a mano que se diferencian por el detalle, el uso de materiales especiales como el papel de caña de azúcar y una mano de obra muy calificada. “Las personas con las que hoy trabajo llevan dedicándose a este oficio de generación en generación, logré juntar esa experiencia con mi diseño y eso ha dado como resultado unos productos especiales con los que empecé a exportar”.

Y es que desde su participación en la feria de Nueva York, ha logrado ganar espacio en el mercado estadounidense y que sus agendas y libretas se vendan en grandes almacenes de nicho como Goods for the Study o la librería McNally Jackson Books. “Entrar ahí para mí significó mucho. No lo podía creer. Yo iba a ese almacén y era mi sueño. Nunca imaginé que iba a estar ahí con mis productos. También fue darme cuenta de que uno puede lograr más de lo que a veces se imagina en la vida y fue una corroboración de que no importa a lo que te dediques a hacer, siempre que lo hagas con entrega y amor”. Otro de los clientes que surgió en el NSS, fue el Pérez Art Museum de Miami. 

En Colombia, ha participado en ferias como Buró, en la que ganó el premio a Nuevo Talento, un reconocimiento que le hicieron con el IED de España. 

María Papelería ha sido para Martínez un cambio de vida. Un proceso que ha implicado dejar una vida “en piloto automático”, dejar a un lado la oficina, horarios, largas jornadas laborales y deadlines por cumplir. Ser emprendedora no ha sido tarea fácil, pero le ha permitido desarrollar su parte creativa, tener la libertad de organizar su tiempo y dedicar momentos de calidad con su hijo quien se ha convertido además en una fuente de inspiración.

“Yo pasé de ser una abogada de tacón, sastre, camisa y maquillaje, a estar en tenis y moverme por La Estrada, El Ricaurte, esto me ha permitido expandir mi mente, conocer gente increíble que se dedica a este oficio y sobre todo a encontrarme conmigo misma”, señala María Fernanda.

Los productos de este emprendimiento colombiano se diferencian por el detalle en la producción, el uso de materiales sostenibles y el apoyo al talento emergente. Algunas de las agendas cuentan con ilustraciones realizadas por artistas nacionales como Laura Escalante. “Cada cosa es escogida con cuidado, estética y detalle y las personas lo aprecian”, resalta su fundadora.

Este año con la coyuntura de la pandemia y las restricciones que llevaron al cierre de tiendas físicas y cancelaciones de ferias internacionales, Fernanda y su equipo se adaptaron al mundo digital y acaban de abrir la tienda virtual en www.mariapapeleria.com porque el sueño de este emprendimiento es que sus libretas, agendas y cuadernos lleguen a todo el mundo y “estas artes se mantengan vivas”.

“Los productos de este emprendimiento colombiano se diferencian por el detalle en la producción, el uso de materiales sostenibles y el apoyo al talento emergente”.