Los hermanos Pineda y sus socios quieren abrir nuevos frentes, como el almacenamiento, pero también conquistar territorios como México, un mercado ocho veces más grande que el colombiano.

Santiago Pineda, economista y CEO de Mensajeros Urbanos.

Empezaron con la mensajería corporativa. Luego entraron en todo lo que tiene que ver con la logística de los domicilios de restaurantes, droguerías y demás. Incursionaron también en las entregas en menos de 24 horas y ahora están desarrollando sistemas de almacenamiento para sus clientes.

La empresa de tecnología Mensajeros Urbanos no para de crecer. “Queremos cubrir el 360o de las necesidades logísticas que tengan nuestros clientes”, dice Santiago Pineda, quien lidera la empresa en compañía de su hermano Juan Pablo.

La charla de Alternativa con este joven empresario se realizó en una de las nuevas bodegas que tienen en Bogotá. Están en el plan de generar más de estos espacios en distintos puntos de la ciudad para estar cerca de los requerimientos de sus clientes. En Cali y Medellín también tendrán bodegas y en la capital esperan disponer de por lo menos cuatro más. “Vamos a ser muy agresivos para que el cliente pueda olvidarse de su logística y nosotros la operemos 100 %”.

Pero la expansión no solo busca cubrir todas las necesidades de sus clientes en su especialidad, y en el menor tiempo posible, sino también conquistar nuevos territorios. En Colombia este año pasarán de 18 a 25 ciudades, por ejemplo, y pronto esperan cubrir prácticamente toda la geografía nacional. 

México: el gran desafío 

Sin embargo, el gran reto se llama México, su primera incursión en el extranjero. Están en el país azteca desde hace 12 meses, pero en los últimos cuatro meses han acelerado su posicionamiento en el mercado. “Queremos convertirnos en el número uno en México en los siguientes 12 meses”, expresa el CEO Pineda. El desafío es enorme, pues se trata de la segunda economía latinoamericana y de un mercado que es ocho veces el tamaño del colombiano. En la carpeta de expansión también están Chile, Perú y Ecuador, pero solo los abordarán cuando tengan una posición sólida en territorio azteca.

Tras una especie de prueba para conocer el terreno, entraron de lleno en tres ciudades: Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara. Su idea es tener una oferta de valor parecida a la de Colombia, pero para comenzar decidieron enfocarse en el servicio exprés, que comprende las entregas en menos de 24 horas. 

En Colombia, el crecimiento se aceleró también con la pandemia. Ya son los primeros en su segmento tecnológico y están haciendo un promedio de 1,5 millones de entregas al mes. “Nuestra visión es conseguir que todo paquete que se mueva –una tarjeta de crédito, un domicilio de comida o un producto de comercio electrónico– sea transportado por aliados de Mensajero Urbanos”, afirma Pineda. 

En la actualidad cuentan con 16.000 personas –en promedio mensual– conectadas a su plataforma y dispuestas a prestar el servicio de mensajería que la aplicación les ofrezca hacer, bien sea en bicicleta, en automóvil o en un gran camión. “El rango de vehículos que tenemos se ha ampliado mucho y eso nos da gran flexibilidad y eficiencia”.

El pilar del negocio está en la tecnología y por eso harán una gran inversión en el talento humano especializado en este campo. En la actualidad, el equipo de ingenieros y demás expertos está conformado por 45 personas, pero quieren ampliarlo a 110. “Tenemos 70 vacantes para llenar en esta área”, dice Pineda.

El 35 % de nuestras entregas son emisión cero y el carbono que no se puede dejar de emitir lo compensamos con bonos.

Con sus desarrollos tecnológicos, específicamente con su algoritmo, Mensajeros Urbanos puede determinar cuáles son las tareas y los recursos adecuados para cubrir cualquier necesidad logística teniendo en cuenta las variables tiempo y costo. “Con eso hemos logrado que nuestros clientes puedan reducir en cerca del 30 % los costos operativos y los tiempos de entrega en un 67 %. Hay casos en los cuales hemos podido mejorar hasta un 200 %”. 

Con ese algoritmo, que todo el tiempo está ‘aprendiendo’, se lograron 700 millones de datos relevantes, que contribuyen a optimizar las operaciones. “Hace dos años una entrega en el segmento exprés tardaba unos 36 minutos y ahora está en cerca de 30”.

El almacenamiento es uno de los frentes nuevos de mayor actividad de Mensajeros Urbanos.

El algoritmo también sirve para tareas como reducir las posibilidades de fraude o robo y optimizar el trabajo de los aliados que hacen las entregas, lo cual se puede traducir en más ingresos para ellos.

El trabajo tecnológico en Mensajeros Urbanos tiene también impacto ambiental. El algoritmo les ayuda a reducir la contaminación que producen los automotores, acortando así los desplazamientos o privilegiando vehículos como las bicicletas para determinadas entregas.

“Desde hace casi 12 meses venimos atacando muy fuerte este tema porque de nada nos sirve tener empresa si no hay planeta. El 35 % de nuestras entregas ya son emisión cero (de gases efecto invernadero, GEI) porque se hacen en su mayoría en bicicletas”, argumenta Pineda. 

Lo que no se puede dejar de emitir, Mensajeros Urbanos lo compensa con bonos de carbono que se destinan a proyectos de reforestación en el Amazonas.

Para desarrollar el valioso algoritmo, ampliar el equipo de tecnología, crear nuevos servicios y expandirse en Colombia y México, Mensajeros Urbanos necesitaba capital y lo ha conseguido en una ronda de inversionistas que acaba de cerrar. Todos los que van a invertir en la agresiva expansión de la empresa en Latinoamérica son extranjeros.