La soledad, el mayor mal psicológico del siglo XXI

Por Miguel de Zubiría
Psicólogo y director del Instituto de la Soledad

Sin lugar a dudas la cuestión de si eres feliz, o no lo eres, es una de las preguntas fundamentales de la existencia. Para comenzar, responde con un número entre cero (nada) y diez (totalmente). Al final la podrás revisar.

Es importante por muchas razones. La primera porque valora lo bien, regular o mal que consideras marcha tu existencia en sus aspectos fundamentales. No tu tensión arterial, ni el nivel de glucosa, ni la frecuencia cardíaca, temas importantes ciertamente, ¡sino tu vida misma! Las tres relaciones psicológicas fundamentales: 1) Contigo mismo ____, 2) Con los otros ____ y 3) Con tu mundo, con lo que haces ____. Califícalas igual.

La segunda razón, porque la felicidad parece ser el mejor criterio de salud mental. No el simple carecer de evidentes trastornos psicológicos como la apatía, el trastorno de ansiedad, de depresión… y un largo ene. Sino el gozar de la mejor salud mental posible, o el llevar una vida feliz, plena, digna de ser vivida. ¿Lo es la tuya?

Y la tercera importante razón, porque si la vida que llevas es la mejor posible, significa que has sido responsable por cumplir las seis tareas fundamentales de la existencia. En gran medida la felicidad es un logro tuyo, de tus padres, hermanos, amigos, profesores… De todos quienes te han aportado enseñanzas fundamentales para vivir de la mejor forma posible. Pero la responsabilidad final ha dependido de ti, de tomar las mejores decisiones, las mejores para hacerte y darte la mejor vida posible, una vida plena de felicidad.

El núcleo de la felicidad humana parece ser una muy buena relación: contigo mismo, con los otros y con tu mundo, lo que haces.
Que visto con un microscopio psicológico nos da seis felicidades fundamentales. La felicidad motivacional consiste en tener metas, anhelos, sueños por cumplir. La felicidad personal o saberse valioso, agradable, dotado de cualidades, con quien vale la pena vivir. La felicidad vincular, creada por las buenas relaciones –que ha demostrado la Universidad de Harvard en un extenso estudio longitudinal, además crea bienestar subjetivo perdurable– amplía la vida y fortalece el sistema inmune contra varias enfermedades.

La felicidad emocional del día a día, lleno de emociones y sentimientos positivos de alegría, optimismo, plenitud, realización, y no de desazón, tristeza, ansiedad, temor, incertidumbre. La felicidad plácida producto de identificar y saber sortear los continuos retos, tensiones, sufrimientos que coloca la vida frente a nosotros. Y la sexta, seguramente, la más importante de todas ¡la alegría de vivir!, cuya denominación lo dice todo.

Significa que quien logra darse una vida plena es un estudiante aventajado del arte tal vez más complejo de todos, el arte de darse una buena vida a sí mismo y de paso a los suyos, porque es encantador compartir la existencia con personas felices. Él o ella, sus padres, hermanos y demás personas merecen una especial felicitación.

Es lo bueno, lo magnífico de la felicidad. Lo malo y lo feo es que muchas personas –millones– niños, jóvenes, adultos, mayores, no logran alcanzar esos bienestares subjetivos, pues padecen de alguna forma de infelicidad o en la peor situación soportan peligrosas combinaciones de infelicidades y sufrimientos. Los cuales los papás, los profesores y los psicólogos deberíamos desterrar como fuere porque hacen la vida en cambio de plena o plácida, gris, infeliz, angustiante, y en no pocas ocasiones imposible de vivir. ¿Eres feliz? ____. ¿Tu pareja lo es? ¿Tus hijos lo son? ¿Tus amigos?

Mil felicitaciones, si así ocurre.

“La sexta felicidad, seguramente, la más importante de todas ¡la alegría de vivir!, cuya denominación lo dice todo”.

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