Por Miguel de Zubiría

Psicólogo y director del Instituto de la soledad

La soledad, el mayor mal psicológico del siglo XXI

¿Sufres?

Sí, la verdadera soledad se sufre, se padece y en general es permanente e inescapable. A diferencia completa de la solitud empleada para describir el delicioso estar con uno mismo, de darse tiempos de reencuentro. Tiempos no buenos ¡sino necesarios, exquisitos, definitivos! Todos debemos tener frecuentes e intensos períodos de solitud, nunca de soledad.

La madre Teresa de Calcuta resume la idea anterior con una sentencia contundente: “La soledad y el sentimiento de sentirse no querido… es la pobreza más terrible”. ¡Nada supera el vacío de sentir que nadie nos quiere, que dejamos de ser importantes para los demás! O tal vez solo el suicidio.

Un maravilloso estudio longitudinal de la Universidad de Harvard que ya supera los 75 años, todavía en curso, arriba a una conclusión impactante: la felicidad de un individuo, su longevidad y salud parecen depender fundamentalmente de un solo factor: la cantidad y calidad de sus vínculos.

De lo cual es fácil concluir que cuando la calidad de los vínculos es pobre, la definición estricta y objetiva de soledad, pobres conexiones con los otros, la soledad crea sus contrapartes: infelicidad, brevedad de la vida y enfermedades. ¡Luego los costos de la soledad son enormes!

Los estudios del Instituto de la Soledad y los previos en nuestro país de la Fundación Alberto Merani (2008) confirman importantes correlaciones entre soledad y apatía, auto devaluación, pobres vínculos, presencia de sentimientos negativos diarios, pobre resiliencia e ideación suicida. Tremendo.

Luego, los costos médicos, psicológicos y sociales de la soledad son enormes; no menos de nueve. Constituye otra epidemia, solo que en su caso, por ahora, silenciosa.

¿Sufres soledades?

Sí, en plural, pues contra la creencia de muchas personas, aún de psicólogos, las soledades son múltiples. Mal contadas en la adultez resultan seis, y al descomponerlas sobrepasan las veinte; una enorme cantidad.

De allí que la pregunta ¿te sientes o te sabes solo? es incorrecta. La siguiente gráfica, tomada del Instituto de la Soledad, radiografía las soledades de una joven de 16 años. Nota la extrema complejidad de los vínculos y sus posibles y diversas fallas.

No puedo cerrar este –espero– interesante artículo introductorio al posible mayor mal psicológico del siglo XXI, la soledad, sin mencionar algunas de las preguntas del Instituto de la Soledad a quienes lo consultan. Una primera aproximación para entender dos de las soledades más importantes durante la extensa vida adulta: la soledad amorosa, que crece sin pausa, y la soledad laboral, que luego de esta pandemia será aterradora.

Soledad amorosa.

Valora con un número entre 0 (nada) y 10 (demasiado) las siguientes preguntas. Sé muy honesto con tu respuesta. Si no tienes pareja, avanza ¡y preocúpate!

  1. Amas, valoras, aprecias a tu pareja
  2. Consideras que ella te ama, valora, aprecia
  3. En verdad, la conoces
  4. En verdad, ella/él te conoce
  5. Casi siempre, tomas la iniciativa para interactuar con ella/él
  6. La toma ella/él

Soledad laboral.

Valora con un número entre 0 (nada) y 10 (demasiado) las siguientes preguntas. Si no tienes trabajo, valora tu trabajo anterior ¡y preocúpate!

  1. Tienes el mejor trabajo para ti
  2. Te aprecian y valoran en tu trabajo
  3. Conoces a profundidad a tus colegas, jefes o subordinados
  4. Ellos te conocen a profundidad
  5. Tomas la iniciativa para interactuar con tus colegas, jefes o subordinados
  6. La toman ellos para interactuar contigo e integrarte

¡Entre menores sean los puntajes más soledades!

La soledad, el mayor mal psicológico del siglo XXI

“La verdadera soledad se sufre, se padece y en general es permanente e inescapable. A diferencia completa de la solitud empleada para describir el delicioso estar con uno mismo, de darse tiempos de reencuentro”

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