Por Miguel de Zubiría / Psicólogo y director del Instituto de la Soledad.

Antes de comenzar esta útil reflexión, califica de 0 (nada) a 10 (totalmente) la pregunta: ¿En este periodo de tu vida eres feliz? ____ Medita tu respuesta por unos segundos, y sé muy honesto, por favor. 

¿Por qué ser feliz? ¡Por qué sí, punto! 

Si es tu respuesta, tienes la razón: ser feliz es grato en sí mismo, delicioso, encantador; representa el mejor estado psicológico de todos los posibles. Nada supera a ser feliz, ni siquiera ser rico, bello o exitoso, si bien la inmensa mayoría de los jóvenes eligen estas cualidades. Y con la actual psicología del bien-estar deberían elegir ser felices, llevar vidas plenas, rebosantes, estimulantes, deliciosas, llenas de retos. 

¿Por qué eligen ser ricos, bellos o exitosos? Porque estas son las únicas personas reverenciadas por los medios de comunicación y por las redes sociales, desde que cada bebé puede observar la pantalla de un celular. Mensaje repetido como un mantra cultural, sin pausa. En esas pantallas nunca aparece alguien por solo ser feliz, ni sus padres les enseñan a sus hijos el abecé de la felicidad, pues lo desconocen, y sus colegios o universidades a sus estudiantes menos. 

¿Por qué ser feliz? Cantidades de otros beneficios reciben las personas felices. La Universidad de Harvard ha demostrado, mediante un genial extenso estudio ya con 75 años de duración, que quienes son felices tienen mejores vínculos con los demás, son mucho más sanos y prolongan sus vidas, son longevos. El Instituto de la Soledad ha comprobado que las personas felices, en particular los jóvenes, tienen intensas metas, motivaciones, ilusiones; mejor autovaloración; vínculos más cálidos y fluidos; más sentimientos positivos; mayor resiliencia pues toleran mejor los sufrimientos, y sobre todo mayor alegría de vivir. Magníficos antídotos contra las tres epidemias psicológicas del siglo XXI: la soledad, la depresión y el suicidio, sus mejores vacunas. 

Adicionalmente, en estas personas privilegiadas psicológicamente predominan los muy gratos sentimientos de expectativa positiva, cercanía con los otros, placer y autosatisfacciones, con sus correspondientes neurotransmisores del bienestar: la dopamina, oxitocina, endorfinas y serotonina, partícipes de las drogas más poderosas existentes, productoras de adicciones fuertes; con razón. Para completar los beneficios de ser feliz, estas sustancias mejoran muchas funciones corporales, por ejemplo, la hipertensión y sus malos correlatos. 

La recomendación no puede ser más clara: ¡trabaja para ser feliz, que tu pareja, tus hijos, estudiantes, trabajadores sean lo más felices posible! La felicidad es el arte fundamental de la existencia, el arte del buen vivir. Arte bien conocido hoy por los psicólogos, pero escasamente divulgado, por motivos que no acabo de entender. 

De allí que si tu honesta respuesta inicial se situó sobre siete, o mucho mejor en nueve o diez, genial. Si es inferior a siete señala varios temas psicológicos por revisar muy relacionados con la otra cara de la felicidad, la infelicidad, que afecta a millones de personas en el mundo actual. Y por debajo de cinco, es una señal preocupante de infelicidad o peor aún de sufrimiento, que requiere una valoración de Psicología. 

¿Por qué aprender a ser feliz? ¡Por una enorme cantidad de razones!

El primer paso es estudiar este bello tema, existen cantidad de buenos materiales. Tengo la ilusión de que igual a como todos nos hemos hecho expertos en inmunología, virus, epidemiología, igual pronto nos hagamos expertos en el arte de vivir bien, el de ser feliz, y más aún el de ayudar a otros a ser felices. Recuerda siempre la primera pregunta, podrías hacérsela a tu pareja, a tus hijos, a tus estudiantes, trabajadores, constituye un maravilloso tema de conversación. Por supuesto, comienza por ti mismo. 

Mi felicidad general se sitúa entre 7 y 8. ¿La tuya? 

Solo te deseo que seas feliz.

“La recomendación no puede ser más clara: ¡trabaja para ser feliz, que tu pareja, tus hijos, estudiantes, trabajadores sean lo más felices posible! La felicidad es el arte fundamental de la existencia, el arte del buen vivir”.