En realidad la plataforma más relevante para tener en cuenta en la actualidad con objetivos políticos no es una red social en sí: hablamos de WhatsApp.

Por: Juan Camilo Hoyos M.
Consultor político, experto en comunicación digital
Twitter: @JuanCamilo

Cada vez que se acercan las elecciones en el país se reaviva una discusión sobre la verdadera influencia de las redes sociales en las campañas políticas. Y es que mucha agua ha corrido bajo el puente desde 2007 cuando, entusiasmados por el fenómeno de Barack Obama en EE. UU., los políticos locales decidieron incursionar en el mundo de las redes sociales. Ese fue el caso de Enrique Peñalosa, para quien diseñé e implementé, en ese entonces, la primera estrategia de web 2.0 para un político colombiano.

Sin duda se puede decir que, desde aquel momento cuando las redes que se emplearon fueron unos muy incipientes Facebook y YouTube, junto con otros de las que solo queda el recuerdo -como Hi5 y My Space-, la influencia de las redes como medios y maneras de comunicar en las campañas ha ido aumentando. No era en su momento un factor que desequilibrará los resultados y aún no lo es del todo, pero cada vez, con el paso de cada elección, su papel es más protagónico.

Aunque pueda sonar obvias, considero necesario mencionar las razones de esta relevancia que han adquirido las redes sociales en las campañas electorales: por un lado, el creciente acceso a internet por parte de los colombianos, con base en aliados como el uso masivo de smartphones, factor que ha marcado la diferencia; por el otro, el hábito creciente de informarse por estos canales, en lugar de los medios tradicionales.

Por supuesto que en todas estas afirmaciones hay un sesgo de una Colombia urbana, pero desde el punto de vista electoral tiene todo el sentido cuando se evalúa el peso de los grandes centros urbanos en el censo electoral y en la asistencia efectiva a urnas.

Si revisamos con más detenimiento las cifras de Colombia, se pueden identificar ciertos patrones: sin duda Facebook, donde tienen presencia 9 de cada 10 colombianos con acceso a internet, es de lejos el líder de la categoría.

Por otro lado, aunque la penetración de Twitter en Colombia es muy baja, esta es una de las arenas favoritas de los políticos colombianos. Allí, a diario, sus opiniones adquieren resonancia por ser fuente constante de noticia para los medios de comunicación y porque pueden llegar directamente al ciudadano, sin tener que pasar por el filtro de editores, jefes de redacción y periodistas de medios.

Aunque la penetración de Twitter en Colombia es muy baja, esta es una de las arenas favoritas de los políticos colombianos.

Mientras tanto, otras redes como Instagram se ubican en una posición más equilibrada entre la masiva penetración de Facebook y la escasa cobertura de Twitter. Y aunque hay outsiders interesantes como Tik Tok, su nicho es muy específico (los más jóvenes) y desde el punto de vista electoral tienen relevancia distinta (o aún no descubierta con claridad).

Hecho este panorama, hay que decir que en realidad la plataforma más relevante para tener en cuenta en la actualidad con objetivos políticos no es una red social en sí: hablamos de WhatsApp. Su nivel de penetración y capacidad de difundir contenidos no tiene comparación. Siendo la plataforma de mensajería más popular en el país, entender cómo generar contenidos que se viralicen a través de esta herramienta debería ser la prioridad de los estrategas digitales de campañas políticas.

Solo resta por anotar que, aunque algunos políticos parecen concebir sus campañas en función de las redes sociales, el canal digital es uno más al que debe adaptarse la estrategia general de campaña. De manera que el factor más importante para la victoria sigue siendo una línea clara, que se apoye en las redes sociales, pero no sea planteada solo en función de ellas.

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