Álvaro Rodríguez Acosta

Quiero unirme al clamor de muchos colombianos que como yo lo admiran y lo respetan, no solo por su trayectoria histórica en la política de Colombia, sino por tantos aspectos positivos de su vida que quisiera resaltar en esta carta, dejando a un lado los diálogos poco constructivos de aquellas personas que tratan de desconocer sus ejecutorias, olvidando todo aquello por lo cual lo admiramos:

Su coherencia: Ha mantenido su línea de pensamiento enmarcada en la siguiente frase: “mano firme, corazón grande” desde el comienzo de su carrera política en el Concejo de Medellín.

Su líderazgo: ya que ha logrado consolidar a nivel nacional un pensamiento político basado en la defensa de la democracia y de sus instituciones. Su liderazgo se concretó de manera contundente cuando logró ser el primer presidente reelegido por dos periodos consecutivos consiguiendo que El “No” plebiscitario venciera a todas las corrientes políticas y medios de comunicación que apoyaban el “Sí”.

Su política de seguridad democrática: una de las labores más aplaudidas y resaltadas a nivel mundial la cual trajo consigo enormes beneficios para el país, entre estos el tan esperado debilitamiento de los grupos armados al margen de la ley, a través de estrategias militares y de inteligencia. Logró pausar la guerra de las Autodefensas Unidas de Colombia con la desmovilización y reinserción de más de veinte mil paramilitares, la aplicación de Ley de Justicia y Paz y la extradición de los jefes de las autodefensas.

En el 2010 la Organización Internacional del Trabajo (OIT) excluyó a Colombia de la base de violadores de los derechos a los trabajadores. Durante los dos gobiernos de Uribe los homicidios se redujeron a la mitad, pasaron de 28.837 muertos por violencia en 2002 a 15.817 en 2010.

Confianza en los inversionistas y empresariado a nivel internacional: otorgó seguridad a los empresarios incrementando la inversión de capital internacional, no solo gracias a la seguridad democrática, sino también a los cambios políticos, los tratados de libre comercio y la explotación estratégica de nuestros recursos. Durante su gobierno se crearon 150 mil empresas nuevas. Según la Andi, en 2002, vendíamos posiciones arancelarias a 170 países y para el 2010, 10 mil empresas exportaban 5000 ítems de aduana a 190 mercados.

El recaudo tributario mostró amplios resultados, en el 2010 la DIAN logró multiplicarlo por tres, pasando de recaudar 19 billones de pesos en el año 2000 a 69 billones de pesos en el 2009.

Reforma al sistema político: transformó el sistema político fortaleciéndolo con incentivos para la oposición, la ley de bancadas, la creación de la lista única, la financiación de los partidos y la prohibición del transfuguismo.

Consolidación del turismo: logró duplicar los turistas internacionales y los ingresos generados por el turismo ya que crecieron en un 115 % en sus ocho años de gobierno, dejándole al país en el 2010 recursos por 2.663 millones de dólares, según el Ministerio de Comercio Exterior.

Además de su trayectoria como Presidente de la República, quiero destacar su labor desde el Senado donde ha liderado leyes de vital importancia para la nación, en especial la Ley 100 de 1993 también llamada “ley de seguridad social e integral” que sigue vigente y regula la salud en Colombia. El sistema organizado por esta ley, comprende la oferta de servicios de salud y manejo de pensiones por entes privados cuyos servicios son pagados en parte por los aportes de los trabajadores y otra parte por el Estado.
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Álvaro Uribe Vélez le ha dado mucho al país. No solo en los años aciagos cuando la guerrilla estaba en las puertas de las principales ciudades del país. Cuando el paramilitarismo caminaba por los campos de la mano del narcotráfico. En estos tiempos de pandemia ha trabajado como pocos ayudando al Gobierno de Duque para afrontar esta delicada crisis económica desatada por la pandemia del coronavirus, que no fue culpa de Uribe ni de su partido, sino de la madre naturaleza.

Ahora bien, teniendo en cuenta lo anterior y desde mi posición como empresario del sector portuario y logístico de Colombia tuve la oportunidad de controvertir con el expresidente Uribe y con su ministro de Obras y Transporte, Andrés Uriel Gallego (QEPD), durante ocho años y quiero resaltar a título personal que nuestras discusiones y diferencias me permitieron descubrir sus grandes cualidades como ser humano y político.

ÁLVARO RODRÍGUEZ ACOSTA
Presidente
Revista Alternativa

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