Por: Diana Morales Romero

Analista política

Cuando se habla de Barranquilla, es para resaltar en buena parte el trabajo que han desarrollado las administraciones de Alex Char, Elsa Noguera y Jaime Pumarejo. Un trío que en la última década ha gobernado los destinos de la ciudad con resultados que sorprenden a nivel nacional y más aún cuando en el pasado la ciudad estaba sumida en las manos de la corrupción.

Hoy el alcalde Pumarejo habla de temas que son de grandes ciudades como, por ejemplo, que la ciudad posiblemente será escenario de la Fórmula-1. Ya recibió la visita del mandamás de este deporte. ¿Quién lo creyera? Las encuestas de opinión han llegado a calificar a las últimas administraciones por encima del 90% de aprobación. 

Uno de los grandes dolores de cabeza en época de invierno han sido los arroyos que parecían no tener solución y que dejaban tragedias en los sectores más pobres de la ciudad. Las tres administraciones han invertido cerca de 970 mil millones de pesos para hacerle frente a este eterno problema.

La ciudad respira verde, a parques, a obras en vías, más inversión que burocracia. Las riendas de Barranquilla han pasado en manos de alcaldes que han hablado el mismo idioma y que son del mismo partido y que han encontrado en los ciudadanos un buen respaldo a la hora de ir a las urnas.

El pasado

Entonces, la pregunta que surge es si todo marcha sobre ruedas, por qué razón la izquierda, hoy en cabeza del Pacto Histórico, tiene tanta acogida entre los ciudadanos. Petro ganó las elecciones pasadas tanto en Barranquilla como en el Atlántico. 

Para analistas como Óscar Montes, quien dirige uno de los programas de opinión más importantes de la ciudad, el pasado político ha estado marcado por la aparición de personajes como el cura Bernardo Hoyos que sembraron en los sectores marginales una base de líderes con vocación de izquierda que fue creciendo con el descontento social. 

Pero el final político de Hoyos no fue una dicha de virtudes. Afrontó ante la Fiscalía una serie de procesos por corrupción administrativa que espantó a la izquierda de poder buscar de nuevo la Alcaldía de la ciudad.

No obstante, el Polo Democrático, continuó con su trabajo en las bases, denunciando la corrupción, el populismo de Hoyos y desacreditando los resultados de las administraciones de “los dueños de la ciudad”.

Barranquilla tiene otra cara con la gestión de las tres últimas administraciones

Lo que viene

De cara a las elecciones de gobernadores y alcaldes para el próximo año, la izquierda tiene en Nicolás Petro, el hijo del presidente Gustavo Petro, un alfil de quilates. Hoy es diputado de la Asamblea y ha ejercido un fuerte control político sobre la gobernadora Elsa Noguera, quien fuera también alcaldesa de la ciudad.

Nicolás Petro no solo hace parte de la Asamblea, sino que ha venido trabajando fuertemente en las bases del Pacto Histórico en los barrios populares de Barranquilla. Sabe que será un trabajo muy fuerte porque una cosa es el periodo de elección presidencial y otra muy distinta la regional. 

A pesar de los buenos resultados electorales que han tenido a nivel nacional, todavía no se vislumbra un candidato sólido de la izquierda para las elecciones venideras. Por ahora, el discurso se ha centrado en “derrotar la ultraderecha que se atornilló en la Alcaldía” y en consolidar las bases en los sectores marginales de la ciudad. 

Por el lado de la casa Char, que tiene como hoja de vida los logros de las últimas administraciones, las primeras apuestas se hacen sobre Carlos Acosta Juliao, exgerente de la ciudad y que ha trabajado de la mano del alcalde Pumarejo.

Desde hace un par de meses Acosta viene realizando un trabajo proselitista impulsando su discurso en favor de los jóvenes. Lo que ha llamado: pasar de los “nini a los sisi”, es decir, de quienes ni estudian ni trabajan a jóvenes que tengan ambas oportunidades.

Si bien Acosta Juliao tiene una buena hoja de trabajo público, en la ciudad no tiene el reconocimiento político de Alejandro Char. Por ello, en estos meses previos al proceso electoral su objetivo es que su imagen tenga un mayor reconocimiento entre los barranquilleros. 

Su candidatura no está aún definida y como registre en las encuestas en la medida que avance el proceso, su nombre se mantendrá en primera línea o dará paso a un peso pesado. Las apuestas políticas señalan que Acosta será el trampolín para que una vez más Alejandro Char gobierne en la ciudad. Los resultados de las elecciones presidenciales no le ayudan mucho. Pero una cosa es aspirar a la Casa de Nariño y otra muy distinta a la Alcaldía de “Curramba”.

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