Maltratos, intimidación y retención de pasaportes y celulares son las constantes denuncias de los viajeros colombianos cuando llegan a los aeropuertos mexicanos. A eso se suman las quejas de la pésima labor de la embajada colombiana en ese país 

En 2019, cuando el mundo se movía veloz, el turismo marcaba uno de los renglones más importantes de la economía de los países. Uno de ellos era México, que en ese año registró cifras récord de visitantes: 45 millones de personas, que dejaron más de 24 millones de dólares en divisas. 

México ha sido uno de los destinos turísticos más apetecidos por los turistas latinoamericanos, en especial de Colombia, Chile y Perú. La cultura, la comida, el idioma, las pirámides y, por supuesto, las playas de Cancún atraen como imán a viajeros de todo el planeta. Con la reapertura lenta de los vuelos internacionales y del turismo, de nuevo México recupera su lugar como gran destino.

No obstante, el sueño de viajar a estas tierras se ha convertido en una verdadera pesadilla. La política migratoria mexicana ha hecho que las relaciones diplomáticas con los países suramericanos se volvieran muy tensas, debido al maltrato que sufren sus connacionales, en particular, los colombianos. 

Las denuncias de viajeros son cada vez más frecuentes. En redes sociales y medios de comunicación, los turistas han relatado los vejámenes a los que han sido sometidos en buena parte de los aeropuertos mexicanos. Juliana Estrada, abogada y administradora de empresas que viajó el 16 de febrero pasado a Ciudad de México, vivió momentos de horror desde que descendió del avión y se dirigió a los puestos de Migración. 

“Cuando estaba haciendo la fila, dos agentes de Migración preguntaron qué viajeros eran de nacionalidad colombiana, peruana y ecuatoriana. Nos sacaron de la fila, pidieron los pasaportes, los teléfonos celulares y, a gritos, nos condujeron a una sala, que se le conoce más como el cuartico. Un sitio sin ventilación, con un hedor a retrete; allí nos metieron, sin explicación alguna. Nos hicieron quitar los cordones de los zapatos y los cinturones y nos mantuvieron encerrados por un largo tiempo”.

El relato de Juliana Estrada es repetido por chilenos, peruanos, argentinos y colombianos. “Los agentes de Migración son vulgares; atemorizan a los turistas con sus señalamientos de que somos narcotraficantes. Pidieron las claves de los celulares y, sin ningún consentimiento de nada, revisaron cada mensaje, cada contacto, cada dato que había en ellos. Lo hacen sentir a uno como un criminal”.

La mayoría de las veces, los turistas son regresados al famoso cuartico, donde pasan la noche hacinados, sin medidas de bioseguridad, sin recibir razones por las cuales están privados de su libertad. “A la mañana siguiente, a gritos, nos dijeron que éramos un peligro para la seguridad del país y que no se nos permitía el ingreso a territorio mexicano”.

¿Dónde está la embajadora?

Para José Gabriel Ortiz, exembajador de Colombia en México durante el gobierno de Juan Manuel Santos, hoy residente en Ciudad de México, “esta es una situación muy delicada a la cual la actual embajadora Patricia Cárdenas no ha atendido con la diligencia y prontitud que requiere el tema”. 

Así lo demuestran también las denuncias de los viajeros colombianos, quienes expresan que en ningún momento sus reclamos fueron atendidos por algún funcionario de la embajada y que, a pesar de que esta situación de maltrato es reiterativa, no hay un protocolo de la embajada para estar pendiente de los turistas colombianos que llegan al aeropuerto de Ciudad de México. 

Las quejas de los viajeros colombianos a México han llegado incluso a la Cancillería, en Bogotá. A comienzos de marzo, la ministra de Relaciones Exteriores, Claudia Blum, en diálogo con su homólogo mexicano, Marcelo Ebrard, manifestó la preocupación del Gobierno “ante las reiteradas inadmisiones de colombianos que llegan a México, las que han registrado un aumento en las últimas semanas”. 

José Gabriel Ortiz afirma que las propias autoridades de los aeropuertos reconocen que su política migratoria ha generado fuertes reclamos por Colombia, Chile y Perú. Esta compleja situación puede solucionarse con un trabajo diplomático coordinado y eficiente por parte de la embajada y eso no está pasando. 

Una de las preguntas que se hacen los colombianos que viven en México es ¿dónde ha pasado buena parte de la pandemia la embajadora Cárdenas? Nadie sabe a ciencia cierta si ocho de esos doce meses estuvo en Colombia. La Cancillería oficialmente responde que Cárdenas permaneció en Ciudad de México, aunque fuentes consultadas por Alternativa con varios colombianos residentes en ese país dicen que no es cierto. 

Por su parte, la embajadora Patricia Cárdenas señaló que en el último año ha estado en México cumpliendo con sus funciones y que solo estuvo de vacaciones por unos días en Colombia en octubre de 2020. Y agregó que a inicios de marzo solicitó “unos días para atender una situación familiar en Bogotá”.

A pesar del año que ha transcurrido, la cifra de colombianos que viajaron a México, de acuerdo con Migración Colombia, fue de 170 000. De ellos, al 2 % no se le permitió el ingreso. Ese pequeño porcentaje de rechazo por Migración tiene cientos de quejas por la forma en que fueron maltratados, privados de su libertad sin justa causa. 

Se creía que los reclamos de quienes viajan con pasaporte colombiano eran cosa del pasado, cuando el solo color verde del documento era un lastre en muchos aeropuertos del mundo. El estigma del narcotráfico ha sido el peor enemigo de los viajeros, pero eso no justifica la “actitud hostil” que se denuncia a diario cuando se llega a los aeropuertos de Cancún o Ciudad de México. En Cancún, a más de doscientos turistas colombianos no les han permitido su ingreso en el último año. Incluso, Amnistía Internacional se ha pronunciado sobre el asunto: “México no solo es un país de deportados, sino un país que deporta ilegalmente”.