Enrique Peñalosa, Alejandro Char y Federico Gutiérrez quieren apostarle a una alianza para las presidenciales de 2022. Su propuesta: seguridad, obras y facilidades para hacer empresa y crear empleo. 

Hace 12 años, tres exalcaldes de Bogotá –Enrique Peñalosa, Antanas Mockus y Luis Eduardo Garzón– dejaron de lado sus diferencias ideológicas, que eran marcadas, y se unieron para trabajar juntos en el plano nacional con la bandera de generar un país distinto –más transparente, más igualitario, mejor educado– y con la credencial de haber hecho en línea alcaldías que habían transformado a la capital. 

Los bautizaron los ‘Tres Mosqueteros’. También los llamaban los ‘Trillizos’. Montados en el cascarón del Partido Verde Opción Centro, recorrieron el país juntos, presentándose los tres como precandidatos presidenciales en un mismo escenario. En marzo de 2010 el elegido fue Antanas Mockus, quien escogió como fórmula vicepresidencial a Sergio Fajardo. 

Casi de la nada, sin maquinaria política, armaron lo que se llamó la Ola Verde, que atrajo especialmente a los jóvenes y a la gente descontenta con la forma tradicional de hacer política en Colombia. Mockus le disputó en segunda vuelta la Presidencia a Juan Manuel Santos, a quien el respaldo del uribismo y algunos errores del propio Mockus le permitieron ganar con buena ventaja la contienda final.

Los tres, aunque no les guste hablar mucho de ideología, tienen cercanía en ese aspecto, pero coinciden fundamentalmente en presentarse como políticos prácticos.

La Ola Verde se desinfló, pero la alianza quedó como una de las experiencias electorales más interesantes de las últimas décadas. Para la campaña presidencial de 2022 se viene cuajando una opción similar encabezada por tres exalcaldes de las tres principales ciudades del país. Uno, Peñalosa es el cachaco. El segundo, Alejandro Char, más conocido como Álex Char, el costeño, hoy por hoy el político más poderoso de la Costa Atlántica. Y, finalmente, el paisa es Federico Gutiérrez, exalcalde de Medellín y figura ascendente entre los líderes independientes del país.

Los tres, aunque no les guste hablar mucho de ideología, tienen cercanía en ese aspecto, pero coinciden fundamentalmente en presentarse como políticos prácticos, que valoran la democracia y la iniciativa privada, ofrecen seguridad y saben hacer obras y proyectos que mejoran la calidad de vida de los ciudadanos. 

Ya han adelantado varias reuniones para avanzar sobre las condiciones de la alianza y han buscado agregar a más exgobernantes regionales y locales a su causa; se han dejado tomar fotos sonrientes como el nuevo trío de la política nacional, pero aún no han oficializado nada.

Sin embargo, Peñalosa ya se lanzó al ruedo. Quiere intentar ser candidato presidencial de nuevo y abiertamente ha dicho querer hacer una consulta con Char y Gutiérrez en paralelo con las elecciones legislativas de marzo próximo, para definir quién de ellos será el candidato con el respaldo de los demás. No se descarta aún que todo se decida por una encuesta.

El exalcalde capitalino es partidario de que hagan campaña juntos, que vayan a los mismos escenarios para plantear sus ideas, como en la época de la Ola Verde. ¿Cómo llegaría cada uno al partidor de esta alianza inédita? 

Peñalosa, el cachaco

Peñalosa es la figura veterana del trío (1954). Está activo en la vida política desde finales de los 80. Viene de una familia liberal, muy cercana al expresidente Virgilio Barco, y su primer cargo de elección popular fue el de representante a la Cámara por el liberalismo, aunque poco después se metió de lleno en la política bogotana, desprendiéndose con el tiempo de sus vínculos partidistas y creando alrededor suyo una comunidad de seguidores amplia sin que tenga hasta hoy el rótulo de partido. 

Desde sus inicios en la política optó por una forma de hacer campaña distinta: menos discursos y más contacto con el ciudadano en la calle. Fue el primero en salir a repartir sus propios volantes en los semáforos y recorrer la ciudad en bicicleta.

El ejercicio como alcalde y su compromiso con la ciudad lo han llevado a convertirse en un experto en desarrollo urbano, con reconocimiento internacional.

Muchos de sus colaboradores en las alcaldías han dado el paso hacia cargos nacionales. Cuando Álvaro Uribe llegó a la Presidencia en 2002 escogió como ministros a varios secretarios de Peñalosa. Sin embargo, él no ha querido ser parte de ningún gobierno, tal vez porque tiene más vocación de timonel que de marinero raso. 

Con todo, de los ‘tres mosqueteros’ de ahora es el más conocido, lo que es obvio porque acumula más de 25 años de exposición pública en un país centralista. En las encuestas supera el 80 % de reconocimiento, aunque él mismo acepta que de los tres es el que más imagen negativa tiene, cosa que le achaca a las calumnias que le ha montado la izquierda. 

Su gran carta de presentación para ser presidente es haber transformado a Bogotá con Transmilenio, las ciclorrutas, los parques y los colegios por concesión. Y su lado flaco posiblemente es ser un político que no disfraza sus posiciones y un candidato que depende en gran medida del voto de opinión, porque no tiene una estructura partidista sólida detrás suyo.

Char, el costeño

Alejandro Char Chaljub, ingeniero civil de 55 años, es de cierta forma el Peñalosa de Barranquilla. Desde 2008, cuando fue elegido por primera vez alcalde, comenzó una transformación de la ciudad con obras que le cambiaron la cara y la pusieron en el camino de lograr el nivel de desarrollo que debía tener como la gran urbe del Caribe colombiano.

Como Peñalosa, Char es hijo de un político liberal, Fuad Char, que entró en este mundo después de acumular una larga experiencia como líder de un grupo empresarial familiar, cuyo eje es la cadena de almacenes Olímpica.

El peso de los Char en Barranquilla le hizo expedito el camino (a Alex) para llegar a la Alcaldía después de haber sido concejal durante un periodo y gobernador del Atlántico por siete meses. 

Varios partidos respaldaron su aspiración y lo acompañaron en su gestión, mediante la cual logró sanear las cuentas de la ciudad, hacer que las empresas públicas funcionaran y recuperar diversos sectores con obras viales y proyectos en los barrios.

A Char le reconocen que la plata de los impuestos comenzó a verse mejor reflejada en obras después de muchos años de administraciones deficientes cuando no corruptas.

Su éxito se tradujo en niveles de aprobación superiores al 90 % y en que su secretaria de Hacienda, Elsa Noguera, fuera escogida para sucederlo y él volviera al cargo en 2015 con el 77 % de los votos. Hoy otro de sus ‘pupilos’, Jaime Pumarejo, es el alcalde y con este último se cumplirán 16 años de dominio del charismo en la ciudad.

Ese poder también tiene ramificaciones en otros lugares de la Costa, donde los Char tienen sus aliados en consejos, asambleas y alcaldías. En el Congreso domina la bancada costeña del partido Cambio Radical que encabeza hoy el senador Arturo Char. El peso de la familia barranquillera se ve en que varios de los altos cargos del gobierno, incluidos ministros, son personas cercanas a Álex Char.

La familia desde hace más de una década ha sido pilar de las campañas del líder de Cambio Radical, Germán Vargas Lleras, y se dio como un hecho que, tras la fuerte derrota del exvicepresidente en las presidenciales de 2018, el elegido para tomar sus banderas sería Alex. 

Dos de los exalcaldes, Peñalosa y Gutiérrez, se declaran independientes. Char, en cambio, tendría detrás el aparato de Cambio Radical.

Hoy no es tan claro que haya ese relevo que nadie confirma, porque Vargas sigue manejando los hilos del partido y puede tener una coyuntura favorable para aspirar a otra candidatura.

El exalcalde barranquillero, en todo caso, ha hecho el trabajo de recorrer el país, construir contactos y amigos, y de cocinar ideas como la alianza de gobernantes regionales, donde hay un bloque costeño grande. Esa influencia fuerte a nivel regional puede darle una gran ventaja a la hora de la consulta en las urnas con Peñalosa y Gutiérrez.

No hay duda de que Char tiene capacidad política y económica para sostener una campaña. Pero tampoco de que requiere fortalecer su imagen nacional. Su reconocimiento está entre el 60 y el 70 % en varias encuestas, mientras que el de Petro llega al 95 % y el de Peñalosa al 90 %. 

A diferencia de sus dos socios en la alianza, por ejemplo, Char no aparece frecuentemente en medios, y a un año de las elecciones no se conoce su discurso nacional. Con todo, en las encuestas de presidenciables suele clasificar de cuarto o quinto en intención de voto, aunque a una distancia amplia de Sergio Fajardo y, sobre todo, de Gustavo Petro.

Sin embargo, no se descarta aún que decida guardarse para mejores oportunidades y aspire de nuevo a ser alcalde de su ciudad.

Federico Gutiérrez, el paisa

El exalcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, ‘Fico’, es el más joven de la terna. Tiene 46 años y hace 18 ganó su primera elección popular para entrar en el concejo municipal de la capital paisa. Ha estado con el movimiento de Sergio Fajardo y con el Partido de la U, pero en 2015 ganó los comicios para alcalde con el respaldo del Partido Liberal. Hoy, sin embargo, este ingeniero civil se declara independiente.

Su gestión en la alcaldía paisa fue marcada por su ofensiva contra la criminalidad del narcotráfico y las bandas, para darle seguridad a la ciudad y zafarla de ese estigma violento. Por eso tuvo que aguantar amenazas contra su vida, pero también mantuvo niveles altos de apoyo ciudadano durante los cuatro años de mandato.

Tras terminar su periodo, se daba como posible ministro del Gobierno de Iván Duque, pero él ha preferido mantenerse al margen. Ha sido consistente en decir que tiene respeto por Álvaro Uribe y el Centro Democrático, con los cuales reiteradamente se le asocia, pero también tiene cercanías con sectores de centroizquierda. 

No obstante, es clara su postura en defensa de las acciones de la fuerza pública, contra todo tipo de violencia y por el respeto a las libertades. Es muy crítico de la izquierda radical.

Desde su salida de la Alcaldía se ha dedicado a recorrer el país y a hacer presencia permanente en redes sociales y en medios de comunicación para ampliar su reconocimiento. Las encuestas muestran que una mitad del país sabe quién es y la otra lo desconoce. Sin embargo, en intención de voto aparece cerca de Char –cuarto o quinto– aunque a considerable distancia de Petro y Fajardo. 

La más reciente encuesta del Centro Nacional de Consultoría sobre intención de voto arrojó un dato importante: Gutiérrez es el único candidato, aparte de Sergio Fajardo, que entre los votantes que lo conocen le ganaría a Petro en segunda vuelta. Si logra conquistar el amplio espacio de reconocimiento que aún le queda, eso aumentaría sus opciones.

No será fácil la carrera de los exalcaldes pragmáticos que quieren convencer al país con un discurso desideologizado de seguridad, obras, más empresas y más empleo. Pero los tres tienen poco que perder y mucho que ganar en ese propósito. Quizá su planteamiento puede calar en un país cansado de la polarización y urgido de soluciones concretas. Esa es su apuesta.