Roberto Terán y su caballo Dez Ooktoff serán la representación ecuestre de Colombia en Tokio. El jinete bogotano cumplirá por fin su sueño.

Roberto Terán lleva 21 años en la alta competencia internacional del salto en caballo.

Hace cinco años Roberto Terán Tafur estaba listo para cumplir un sueño que tenía desde niño: participar en salto ecuestre en una olimpiada. Pero finalmente no pudo ir a la cita de Río de Janeiro porque su deporte es en pareja. Y ella, Woklahoma, no alcanzó a recuperarse a tiempo de una lesión en una pata delantera.

La yegua, con la cual ese mismo 2016 había ganado el Gran Premio de un millón de dólares en la Florida, está hoy retirada, pero Roberto ha seguido compitiendo en el más alto nivel de su deporte. 

Hace algo más de tres años, se encontró en el camino con Dez Ooktoff. “Apenas lo monté le sentí cosas de un caballo de alto nivel”, dice. Por eso, no dudó en comprarlo. Tenía la valentía, la fuerza y la velocidad de un campeón, aunque era un algo ansioso. Poco a poco, Roberto y Dez encontraron la química, y el jinete logró pulirle mañas y transmitirle al animal la confianza y la tranquilidad que siempre lo han caracterizado. 

Dez Ooktoff se convirtió en su nuevo compañero en las competencias. “Todo el invierno, en las pruebas de alto nivel en la Florida, el caballo fue muy consistente y estuvo siempre entre los cinco primeros”.

Especialmente, esa consistencia fue lo que convenció al entrenador nacional Heinrich Engemann de otorgarle al binomio el único cupo del país para Tokio 2020, en una selección entre cinco finalistas. 

El entrenador tuvo el mismo cargo en Alemania durante 10 años. Después de un ardua negociación, el presidente de la Federación Ecuestre de Colombia, Santiago Lizarralde, logró que renunciara a la selección campeona del mundo y firmara con Colombia, no solo para esta olimpiada sino para todo el ciclo olímpico hacia París 2024. “Es como haber contratado a Guardiola o a Mourinho”, comenta Lizarralde.   

Engemann, Terán y el caballo se concentraron en Alemania varias semanas antes del viaje a Japón. El binomio entrará a la pista olímpica este 3 de agosto a las 5 de la mañana, hora de Colombia, para la eliminatoria que dejará en acción a 30 de los 75 binomios. Todos tienen posibilidades, pero los representantes de Alemania, Brasil y Chile parecen ser los más fuertes. 

Al día siguiente vendrá la definición de las medallas. Roberto se sentiría satisfecho solo con llegar a esa segunda jornada, pero su confianza en el caballo es alta y hará todo para llegar a la final. 

Apenas lo monté le sentí cosas de un caballo de alto nivel.

Roberto Terán Tafur ha montado caballos toda la vida. Su abuelo, Carlos Tafur, creó el Club Hípico Bacatá hace casi 70 años y tanto los Terán como los Tafur han sido jinetes. Su hija Lola ya monta, y seguramente Olivia, la menor de la familia y aún muy pequeña, también aprenderá con su padre.

En el año 2000, Roberto se radicó en Estados Unidos para adelantar un entrenamiento que le permitiera competir con el más alto nivel en las pistas internacionales. Ya son 21 años consagrados a la disciplina, pero el retiro está aún lejano. Tiene 44 años, pero este deporte permite la alta competencia hasta bien entrados los 60. Por eso, posiblemente esta no será su última oportunidad de dar un glorioso salto olímpico, como el que intentará ahora con Dez Ooktoff. 

Terán, Dez Ooktoff y el entrenador nacional, Heinrich Engemann.

La historia de la modalidad*

El origen de la prueba de saltos ecuestres se remonta a la Inglaterra del siglo XVIII. El Parlamento Británico obligó a delimitar ciertas áreas abiertas en el campo y los cazadores de zorros comenzaron a saltar sobre las vallas de algunas propiedades. A mediados del siglo XIX , en Gran Bretaña se creó una prueba en un circuito más pequeño con obstáculos como troncos, barrancos y riachuelos.

La primera competición oficial se celebró en Irlanda, en 1900, y en ese mismo año la modalidad se incluyó en los Juegos Olímpicos de París. En los Olímpicos de Estocolmo, en 1912, se introdujeron los obstáculos en secuencia, invento del capitán italiano Federico Caprilli, considerado el padre de la equitación moderna.

El objetivo de la prueba es completar un recorrido con 8 a 12 obstáculos, que incluye barras paralelas, fosos y pequeños muros, en el tiempo más corto posible. Las penalizaciones a los jinetes se dan por el derribo de un obstáculo, por desvíos en el recorrido o por exceder el tiempo límite para la presentación.

*Tomado de un artículo de la Federación Ecuestre de Colombia.