Por Catalina Matiz / Periodista

Diego Molano no ha sido ajeno al uniforme verde oliva de los militares. Por el contrario, a lo largo de su vida ha estado muy unido a la vida castrense. Su padre, Isidro Antonio Molano, alcanzó el grado de Mayor. Murió cuando su hijo apenas tenía 11 años y en su familia daban por hecho que él seguiría los pasos de su progenitor. 

No fue así. El hoy ministro de Defensa, quien estudió en el colegio Patria, cambió a última hora la pista de aterrizaje para el mundo militar y se decidió por la Administración de Empresas; posteriormente, realizó una maestría en la Universidad de Columbia. A sus 50 años está casado y es padre de dos hijos, a quienes les saca tiempo de donde no tiene. 

Su vida ha estado marcada por el servicio, en especial, en el sector público. Fue concejal de Bogotá, aspiró a la candidatura por la Alcaldía, se desempeñó en la Secretaría de Acción Social y fue director del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF). 

Su nombre se ha vuelto más familiar entre los colombianos desde que ocupó el cargo de director del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República, desde donde libró una fuerte batalla verbal contra la alcaldesa Claudia López.

Con la inesperada muerte de Carlos Holmes Trujillo, el presidente Iván Duque tuvo a Molano como el principal candidato para ocupar la cartera de Defensa. Lleva muy poco en uno de los puestos más complejos del país. No ha estado exento de polémicas, como cuando se refirió a los menores que fueron abatidos en el bombardeo a las disidencias de las FARC en el Guaviare, donde opera el grupo terrorista de Gentil Duarte. 

Molano tiene varios frentes de batalla por atender, a los que ha llamado “los cinco símbolos del mal”, que están representados en la guerrilla, el narcotráfico y la delincuencia organizada. Además, tiene que lidiar con el aumento de la delincuencia en las principales ciudades del país, enfrentamientos de grupos disidentes en territorio venezolano que han provocado un enorme desplazamiento hacia Corinto (Cauca) y ataques terroristas del grupo de Gentil Duarte contra la población civil. Estos son algunos de los delicados temas de seguridad que hoy enfrenta el recién posesionado ministro de Defensa, Diego Molano. 

Otro de los asuntos que forman parte de su apretada agenda es el incremento de ataques contra los líderes sociales, la enorme migración de venezolanos al país y la tensa situación por las acusaciones de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) contra el Ejército, al señalar que los falsos positivos dejaron más de 6400 víctimas. 

En las próximas semanas tendrá sobre su escritorio otro sensible asunto por resolver: la fumigación de cultivos ilícitos, una prioridad que tiene la agenda del Gobierno de Washington y que, de llegarse a concretar, será Molano el responsable de que se lleve a cabo. 

Alternativa: ¿qué quiso decir con su afirmación acerca de que los niños reclutados por las FARC se convierten en “máquinas de guerra”?

DM: nadie más que yo, que fui director del ICBF, conoce la realidad de los niños reclutados por los grupos al margen de la ley como lo son las FARC y sus disidencias. Me senté a hablar con cientos de estos jóvenes y sé cómo los instrumentalizan y los utilizan y cuáles son las estrategias de estos grupos para “seducirlos”. Yo sé cómo, por ejemplo, en Caquetá, Putumayo y Guaviare, llegan reclutadores a los internados rurales a convencerlos por medio del uso de las armas y de drogas.

Mi referencia fue en ese contexto de guerra que tiene Colombia y buscaba explicar la problemática de los jóvenes y niños reclutados por grupos al margen de la ley, que terminan convirtiéndolos en combatientes.

Hay que establecer claramente que los enemigos de Colombia son alias Gentil Duarte y las disidencias de las FARC. Ellos son los símbolos del mal.

Hoy, al Estado colombiano le corresponde desmantelar estas estructuras, pues instrumentalizan y convierten a los jóvenes en combatientes, poniendo en riesgo, incluso, la vida de nuestros propios soldados.

Los que señalan mi discurso, sin entender el contexto, deberían estar criticando a Gentil Duarte, quien es el que utiliza a los jóvenes como combatientes.

Alternativa: como ministro de Defensa, ¿cómo puede garantizar la seguridad nacional?

DM: empezando por una lucha frontal contra el narcotráfico como la mayor amenaza, ya que alimenta la violencia, afecta la seguridad del país, destruye familias y se lleva a una generación de jóvenes. 

El narcotráfico afecta los recursos naturales y genera una deforestación muy compleja para el país. Vamos a desmantelar organizaciones criminales, disminuir las hectáreas de cultivos ilícitos, derribar laboratorios, hacer incautaciones y, por supuesto, hacer seguimiento al lavado de activos. 

Luchamos para erradicar el microtráfico y derrotar los cinco símbolos del mal: el ELN, las disidencias de las FARC, el Clan del Golfo, Los Caparros y Los Pelusos, que son organizaciones que desestabilizan a partir de rentas ilícitas y asesinatos de líderes sociales para poder controlar rutas mediante disputas constantes entre ellos y homicidios colectivos.

Alternativa: las dragas de minería ilegal y los cultivos ilícitos han destruido nuestros recursos naturales. ¿Qué hace el Ministerio por el ambiente?

DM: las fuerzas militares y de policía trabajan en el proyecto “Artemisa”, que se enfoca en la disminución de la deforestación, la protección del agua y la biodiversidad. 

Alternativa: ¿por qué el programa contra el microtráfico es solo de cien días? ¿A qué se debe ese número? ¿Sí logran optimizar el trabajo en tan poco tiempo?

DM: hay ollas en los barrios y jíbaros que son subcontratados, pues alrededor de esa olla se induce a los jóvenes al consumo y después de esto inicia el “círculo del mal”. Nuestra apuesta es lograr, en cien días, desmantelar ollas, judicializar operaciones, realizar allanamientos en diferentes ciudades y derribar la estructura financiera de estos grupos. Empezamos con cien días y, después de este tiempo, evaluaremos los resultados, en qué debemos enfatizar y profundizar para darle mayor alcance.

Alternativa: hay quienes afirman que en las comunidades indígenas hay una importante participación de tráfico de drogas. ¿Cómo maneja el Ministerio este tema? 

DM: existe un gran respeto por estas comunidades tan afectadas por los grupos al margen de la ley, ya que históricamente han sido instrumento del microtráfico. Desafortunadamente, un porcentaje de estas comunidades ha tomado acciones agresivas en contra de las instituciones.

Nuestra misión es garantizar la propiedad privada, como se establece en la Constitución. 

Contra el narcotráfico, toda la contundencia; toda la protección hacia las comunidades indígenas y todo el respeto por la propiedad privada y los empresarios del país.

Alternativa: ¿existe algún apoyo internacional para el Ministerio?

DM: nos basamos en el principio de corresponsabilidad frente al problema mundial de las drogas, pues Colombia no solo es productor, sino también consumidor. Así que, para poder luchar contra este flagelo, se requiere de cooperación internacional.

Tenemos un aliado fundamental en Estados Unidos y otros en Centroamérica, específicamente en Honduras, Guatemala y Costa Rica, con los que trabajamos en conjunto, recibiendo y brindando cooperación, debido al flujo de narcotráfico que enfrentan estos países. Nosotros cooperamos con seguridad mediante nuestras fuerzas militares y policía. 

Alternativa: hay quienes afirman que se ha incrementado la inseguridad en el país debido a la presencia de inmigrantes venezolanos. ¿Qué opina?

DM: lo primero es que nosotros no tenemos una lucha frente a Venezuela; lo que no compartimos es la dictadura de Maduro y su régimen, pues dado el abuso de poder ha generado una de las migraciones más complicadas en este siglo. A la fecha hay más de 1,5 millones de venezolanos en Colombia; esto demuestra el rechazo generalizado a la dictadura. Aquí les brindamos toda la solidaridad y el apoyo a nuestros hermanos vecinos que sufren esta crisis humanitaria. 

Alternativa: en el ámbito internacional se aplaudió la decisión de Duque sobre la acogida a los venezolanos. Explíquenos el estatuto de protección temporal.

1. Apoyo para que la población venezolana pueda incorporarse durante un período a la fuerza laboral y sea productiva, y aporte al proceso de formalización.

2. Organización del aporte internacional dirigido a los venezolanos migrantes. 

3. Control del delito, gracias al estatuto de protección temporal, ya que, cuando se presenten situaciones de violencia o de crimen, será más fácil la identificación del ciudadano extranjero y asimismo será más dinámico el proceso de judicialización y posible deportación.

Alternativa: el derecho internacional humanitario protege la vida de los niños. ¿Por qué inteligencia militar no detectó que había niños en el momento del operativo contra Gentil Duarte?

DM: los operativos los determinan las fuerzas militares con apoyo jurídico y de la mano del derecho internacional humanitario.

Alternativa: se tiene la percepción de que con la pandemia se ha incrementado la inseguridad en el país, debido a la disminución de oportunidades laborales. ¿Qué hace el Ministerio frente a la inseguridad en las calles?

DM: el año pasado, Colombia tuvo los índices más bajos de homicidios de los últimos 46 años; la tasa de los secuestros es la más baja en los últimos 37 años. Todos los delitos de homicidio y hurto disminuyeron en casi un 30 %.

Estos resultados no solo se deben a los confinamientos, pues desde 2019 presentaban esta tendencia a la baja. Nos enfocaremos, de manera contundente, en los homicidios colectivos de bandas criminales de diferentes regiones del país como Tumaco, Antioquia o Buenaventura, dado que estas disputas afectan la percepción de seguridad en la nación. 

Tendremos más y mejores prácticas construidas estratégicamente y concentraremos los esfuerzos en zonas críticas. Contaremos con una nueva ley de profesionalización de carrera, de modo que los policías cuenten con mejor entrenamiento y sean mejor remunerados, con distinciones y exigencias en certificaciones.