Por José Monsalve/ Periodista – Investigación

El representante a la Cámara, León Fredy Muñoz, fue llamado a juicio por la Corte Suprema acusado de porte de estupefacientes. En el aeropuerto de Rionegro le incautaron el bolso de mano y este resulto ser una caja de sorpresas.

En los próximos meses el congresista del partido Verde, León Fredy Muñoz, se jugará el todo por el todo. Su carrera política y su situación judicial están en vilo. La Sala Especial de Instrucción de la Corte Suprema tiene serios fundamentos para creer que el congresista es responsable de transportar una cantidad considerable de cocaína nada menos que en su equipaje de mano. De ser vencido en juicio el político afrontaría una pena de entre ocho y doce años de cárcel. Él asegura que se trata de un montaje fraguado por sus enemigos, pero los hechos fácticos del caso lo tienen contra la pared.

Todo empezó la mañana del 31 de mayo de 2018 cuando el congresista arribó al aeropuerto de Rionegro procedente de Bogotá en un vuelo de Avianca. Muñoz no tenía equipaje de bodega, sólo llevaba consigo un morral de color negro y marca Vélez. Luego de decolar y tras recorrer los pasillos de salida, cuando se disponía a tomar un vehículo para ir a Medellín, el congresista fue requerido por un policía para una requisa. 

El morral fue desocupado sobre una mesa y cuando el uniformado se dispuso a revisarlo detectó algo extraño. Había un bolsillo oculto y fue necesario hacer palanca con un bolígrafo para abrirlo. Al hacerlo cayó una pequeña bolsa con un talco. De inmediato se hizo la verificación con un reactivo y la conclusión fue que se trataba de 146 gramos de cocaína. Muñoz fue capturado en flagrancia, frente a sus dos escoltas. Empezó así un proceso judicial que arrojaría varias sorpresas y que ahora lo tiene en antesala de juicio penal.

Para ese momento Muñoz era congresista electo para el actual periodo (2018-2022) pero aún no estaba posesionado. Por eso el caso lo asumió inicialmente la Fiscalía. El ente acusador se encargó de las primeras diligencias de judicialización sin considerar necesario una medida de detención preventiva. Desde ese momento el político argumentó que alguien le había “sembrado” la droga en la maleta al arribar a Rionegro, y señaló que el policía que lo pilló no había hecho un requerimiento casual sino que estaba fletado. Muñoz asegura que detrás de todo está el clan Suárez Mira, sus adversarios políticos en Bello. “Lo del aeropuerto fue un vil montaje”, afirma.

Pero el líder en Antioquia de la Alianza Verde tiene un serio problema que salió de su propio equipaje de mano, y que no entró ahí a última hora. La maleta de Muñoz fue embalada y permaneció en el almacén de cadena de custodia. El 12 de noviembre de 2019, en Medellín, la Fiscalía hizo entrega oficial del elemento al magistrado a quien le correspondió instruir 

la investigación. El funcionario viajó de regreso a Bogotá vía aérea llevando el maletín embalado y rotulado como equipaje de mano. La gran sorpresa vino después cuando el bolso fue nuevamente a Medellín para ser sometido a una inspección por parte de un experto de la empresa fabricante –Cueros Vélez–. Este debía acreditar a la Corte si el compartimento en que se halló la droga hacía parte del diseño original. Resultó que cuando el talabartero estaba haciendo la revisión detectó otro extraño sobresalto, esta vez entre el espaldar del bolso y el forro. El genio de la lámpara volvió a aparecer. Fue necesario llamar a peritos del CTI quienes acreditaron que en ese segundo compartimiento había un elemento compacto que al extraerlo resultó ser un alijo de 200 gramos de cocaína.

En total en el maletín de mano del congresista se hallaron 346 gramos de droga. Es decir, una libra y casi cien gramos más. “Es importante notar que la cantidad de droga encontrada en poder del sindicado equivale a más de 346 dosis mínimas de cocaína, haciendo inverosímil que se trate de un porte destinado al consumo o que se trate de una dosis de aprovisionamiento”, considera la Corte en la providencia de calificación del sumario expedida hace una semana. 

Muñoz además dice que nunca ha consumido cocaína e incluso asegura que la vio por primera vez cuando el policía inspeccionó en frente suyo el maletín. Para tratar de darle fuerza a ese argumento, el congresista aportó un examen de orina que se practicó el 5 de junio de 2018, es decir, un par de días después de que fue detenido. Pero la Corte desestimó ese dictamen con el argumento de que este solo prueba que Muñoz no consumió cocaína dos o tres días inmediatamente anteriores a la prueba. En criterio del alto tribunal: “Del hecho de que el sindicado no haya consumido cocaína entre el 2 y el 5 de junio de 2018 no puede concluirse, desde luego, que el sindicado no sea consumidor habitual u ocasional”.

En realidad en términos penales admitir el consumo abriría una ventana de alivio judicial para el sindicado, pues la ley reconoce la adicción como una enfermedad y bajo ese entendido contempla tratamientos en cambio de penas de cárcel. Pero por los descargos que hizo el congresista en dos diligencias de indagatoria que ha rendido ante la Corte, esa opción está descartada. Muñoz insiste una y otra vez en que la droga no es suya y que se la pusieron en su maletín al llegar a Rionegro. Dice que no puede ser de otra forma pues el alijo habría sido detectado antes por los escáneres del aeropuerto El Dorado. Pero esa teoría tiene serios problemas.

Por un lado está el hecho de que la maleta viajó tres veces sin que los escáneres, ni de El Dorado ni de Rionegro, detectaran nada. En realidad esos aparatos no alertan la presencia de droga sino de armas y artefactos de metal. Por eso la maleta pudo pasar sin novedad cuando la llevó el congresista y después en otras dos ocasiones cuando estaba en manos de personal de la Corte Suprema. 

El problema más grande de Muñoz es que los compartimentos secretos donde apareció la droga fueron elaborados con tiempo y empeño. Y eso requiere, dice la Corte, “necesariamente, acceso al maletín por un tiempo prolongado y en un espacio mínimo que permitiera operar modificaciones en él. No resulta plausible, por lo tanto, que alguien se hubiera acercado a León Fredy Muñoz Lopera, ya sea en Bogotá o Rionegro, y, en un ejercicio de prestidigitación, le hubiera introducido dos bolsas de cocaína en su equipaje sin haber tenido un acceso total y prolongado al maletín y a su interior”. Ese es el hecho concreto que deberá desvirtuar el congresista y su defensa ante el estrado en enero próximo, si no lo logra será vencido en juicio.