Dilian Francisca Toro, cabeza del partido de la U, está muy cerca de definir si se lanza o no a la Presidencia de la República. Su apuesta: más descentralización con más recursos.

Dilian Francisca Toro lleva alrededor de 30 años en la política activa.

La carrera política de Dilian Francisca Toro empezó a forjarse en los años 70 cuando comenzó a salir con sus padres a hacer labor social en Guacarí, su pueblo. Tendría entonces 12 o 13 años. 

Luego decidió estudiar medicina y eso le afianzó la vocación de estar con la gente. Incluso cuando cursaba una especialización en el exterior, pasaba su mes de vacaciones en el Valle del Cauca atendiendo pacientes de manera gratuita.

A principios de los 90 entró de lleno al mundo de los votos cuando llegó al Concejo y a la Alcaldía de su municipio. Y menos de 10 años después hizo su primera campaña para gobernadora del Valle mientras esperaba a su único hijo. No ganó, pero dos años después sí alcanzó una curul en el Senado. Hasta entonces tuvo consultorio. Sin embargo, la salud nunca ha dejado de ser una de sus grandes banderas.

Luego de sus años en el Congreso y en la Gobernación del Valle, tomó la presidencia del partido de la U, desde donde podría lanzarse por la Presidencia de la República. La decisión final está cerca.

¿El país está preparado para tener una presidenta?

Muchas mujeres estamos preparadas para ser presidentas, pero tenemos una sociedad muy machista y, por supuesto, no es tan fácil llegar. Sin embargo, las colombianas se han venido concientizando y quienes hemos desempeñado cargos tanto en lo público como en lo privado, lo hemos hecho bien. 

Si es presidenta, ¿qué haría el primer día? 

Trabajar en el primer reto que tiene el país: la reactivación económica para poder generar empleo y reducir la desigualdad. Hay que hacer las transformaciones sociales que se necesitan. Es fundamental hacerlo con reformas: la laboral, la pensional, la estructural de la justicia y estructural de la salud, uno de mis sueños. Debemos lograr que los colombianos tengan salud con oportunidad y calidad, que de verdad haya una atención igual para todos y preferencial para el sector rural. 

¿Usted cree, como otros, que en las próximas elecciones va a estar en juego, más que la Presidencia, el modelo democrático de Colombia?

Lo cierto es que hay pérdida de credibilidad y de confianza en las instituciones, y es necesario recuperarlas. Lógicamente, lo que hay que hacer es conectarse más con la gente y tratar de generar soluciones con ella. Estas se gestan desde el barrio, desde la vereda, desde las regiones; no desde Bogotá o desde un escritorio. Tenemos que hablar de descentralización con autonomía y recursos.

¿Usted le teme a la llegada de la izquierda radical al poder, o no?

Eso lo decide la gente. Pero lo más importante es que el país, polarizado entre izquierda y derecha, no puede seguir viviendo entre odios y peleas a toda hora. La gente está cansada. Lo que tenemos que hacer es trabajar de la mano y unirnos en las necesidades reales de la gente; pensar en ella más que en nuestros intereses políticos. El país real piensa una cosa y el país político, otra.

Ha recorrido el país para buscar propuestas de la gente.

¿El partido de la U está dispuesto a llegar a la primera vuelta presidencial con su candidato?

Sí, pero inicialmente tenemos que llegar a una consulta interpartidista y de ahí se definiría quién va a la primera vuelta. Hemos estado hablando con exgobernadores y exalcaldes. He dialogado con el expresidente César Gaviria, con el expresidente Álvaro Uribe, con Germán Vargas. Por supuesto, tenemos que estar conversando para ver cómo podemos tener unos candidatos o un candidato fuerte para la Presidencia, pero aún no hemos tomado decisiones. 

¿Cuáles serían las bases de un acuerdo alrededor de un candidato único? 

Primero, identidad dentro de nuestros ideales y nuestros valores democráticos. No puede ser solo un acuerdo de mecánica electoral. Y otro punto esencial es identificarnos en un programa de gobierno que realmente le genere bienestar para la comunidad.

“Petro no me asusta. Como congresista fue bueno. Él tiene su ideología y hay que respetarla. Ya serán los ciudadanos quienes decidan”. 

¿Uno de esos elementos sería también pasar la página del debate sobre el Acuerdo de Paz? 

El legado del partido de la U ha sido el Acuerdo de Paz. Para nosotros es muy importante y lo que pensamos es que su implementación debe profundizarse.

¿Con Alejandro Gaviria o Juan Manuel Galán podría haber algún tipo de acuerdo?

No tengo ningún problema con ellos. Creo que están en esa franja de centro-centro, donde estamos nosotros. Deberíamos estar unidos mucho más, para ir fortalecidos en la primera vuelta. 

¿Qué piensa de Petro? ¿Le asusta?

No me asusta. Como congresista fue bueno. Yo estuve con él en el Congreso. Él tiene su ideología y hay que respetarla. Ya serán los ciudadanos quienes decidan. 

¿Y Uribe?

Fue un buen presidente en una época muy importante, pero todos llegamos a un momento en el cual tenemos que darles relevo a otras generaciones y decir: “Bueno, me retiro”. Yo no puedo decirle qué espero, pero sí es importante reconocer el momento y decidirlo. Él ya lo hará. 

¿Cuándo plantea una “autonomía regional con recursos” está pensando en federalización? 

Por ahora estamos hablando de un país de regiones. Incluso con las Regiones Administrativas de Planeación hemos avanzado, porque ahí se están generando proyectos y programas de una región o de varias. Eso ha sido un avance. Pero hay que revisar la financiación. Desde la constitución del 91, entre municipios y departamentos hemos perdido 200 billones de pesos, porque se ha venido generando más centralización que descentralización. Hasta hace un año tuvimos la ley de regalías más equilibrada, pero se hizo otra reforma que centralizó el 40 %. Si usted va a mirar en qué se han invertido esos recursos, encuentra que en nada. Están ahí, cuando estamos necesitando tanto dinero para reactivar la economía.

Como médica que es, tiene en la salud una de sus principales banderas.

¿Hasta dónde profundizaría usted esa descentralización?

Hay que desburocratizar al Gobierno nacional e invertir los recursos en las regiones. Vea lo que está pasando con los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET): no están llegando a todos los municipios. Hay unos sin un solo proyecto, mientras que hay otros con una gran cantidad, porque tienen capacidad técnica y proyección. Los pueblos más pequeños y pobres, afectados por el conflicto, no tienen acceso a eso. Allí falta equidad. 

¿Qué haría usted por su región, el Pacífico?

Es la más pobre y la más olvidada, por los problemas que vive de narcotráfico, minería ilegal y delincuencia común. Pasó el conflicto y no cambió nada. Debe ser priorizada para impulsar allí un desarrollo económico, social y ambiental muy grande. Lo más importante es tener lo básico: agua, electricidad –ojalá renovable–, educación, conectividad satelital subsidiada y un modelo de atención a la salud diferente al que se genera en las ciudades y que vaya a buscar a la gente. Es necesario trabajar muy duro para acabar lo que genera daño al medioambiente. Hay que crear empleo masivamente y hacer sustitución de cultivos. Esas políticas no pueden ser de un gobierno, tienen que ser de Estado.

Usted es médica y administradora de salud. ¿Qué haría con las EPS?

Hay que acabar con el poder dominante de las EPS, haciendo que cumplan exclusivamente con su función legal de gestión del riesgo administrativo y en salud, y que no hagan integración vertical con sus IPS. Se necesitan, además, más EPS que presten un servicio realmente con calidad.

¿Ve muy desgastado al gobierno del presidente Duque?

Claro que tiene desgaste. Eso lo demuestran todas las encuestas y lo afirma la gente con la que uno habla. Por supuesto, eso va a incidir en las elecciones.

“Desde la constitución del 91, entre municipios y departamentos hemos perdido 200 billones de pesos, porque se ha venido generando más centralización que descentralización”.

¿Su balance de este gobierno es negativo? 

No cumplió las expectativas. No se hicieron las reformas estructurales que se necesitaban, por ejemplo, y la tarea le quedará al próximo presidente. En lo económico estaba trabajando bien, pero llegó el problema de la pandemia, y, aunque ha habido fallas, ha manejado bien la crisis sanitaria provocada por la pandemia.

¿Está preparando ya la campaña?

Por ahora estoy trabajando por el partido, lo cual me da la oportunidad de ir a las regiones, conocer gente y que me conozcan. He venido adelantando diálogos sociales donde se generan propuestas que a veces ni uno ni se las imagina, pero que la gente las expone y son lógicas. Ese ejercicio me ha enriquecido muchísimo.

En la búsqueda de renovación, el partido de la U abrió una convocatoria innovadora para conformar sus listas al Congreso…

Sí, tenemos 1.300 inscritos. Queremos que personas que nunca han tenido la oportunidad de participar puedan ir al Congreso, pero con una bandera y un trabajo para mostrar. Tenemos el caso de una comunicadora social, que le ha dedicado años de su vida a un sobrino con discapacidad visual, quien es deportista, y ahora trabaja con deportistas con discapacidad. Tiene un recorrido grande en ese tema y nos ha ayudado mucho. Es bueno que líderes con causa puedan ser incluidos en las listas para que tengan voz. 

¿Cuándo definirá si sigue con su aspiración presidencial?

Espero que en octubre o noviembre se vaya definiendo todo, porque de eso depende también el proceso con el partido. Por supuesto, el tema va ligado a que haya un acuerdo en torno a la consulta interpartidista.