Por MIGUEL URIBE TURBAY

Excandidato a la Alcaldía de Bogotá y ex-secretario de Gobierno

La protección de la vida y la salud de los colombianos deben ser la prioridad en esta pandemia. Pero también, hay que comenzar a dar los primeros pasos hacia una transición de un confinamiento flexible e inteligente

Como yo, muchos de ustedes están considerando las consecuencias que traerá el aislamiento obligatorio y cómo esta pandemia terminará siendo mucho más que un problema de salud pública. En esta crisis lo único permanente es el cambio y la incertidumbre frente a los contingentes costos sociales y económicos que en el mediano y largo plazo traerá, una oportunidad única para transformar nuestros esquemas tradicionales de vida e innovar. 

Se ha demostrado que las medidas de aislamiento disminuyen la velocidad de contagio del virus, pero las experiencias en otros países, también han evidenciado que la propagación no es el único efecto que debe mitigarse y en consecuencia el aislamiento no es suficiente para superar los efectos de la pandemia. Al respecto, Paul Romer, Premio Nobel de economía, ha afirmado que el aislamiento prolongado por más de 12 meses acabaría por destruir la economía, no podemos simplemente esperar de manera pasiva hasta que la solución definitiva llegue por terceros países y en estas condiciones, el liderazgo y la creatividad dejan de ser una alternativa para convertirse en un imperativo de los países de acuerdo con sus propias realidades sociales, políticas y económicas. 

Según la Cámara de Comercio de Bogotá el 55 % de las empresas pueden asumir sus nóminas y costos entre una y cuatro semanas y sólo el 17.4 % podría hacerlo por dos meses. De la totalidad de los sectores económicos, únicamente el 3.6 % de las empresas bogotanas estarían operando al 100 % de su capacidad y la respuesta ante este desfavorable panorama tendrá que provenir del balance entre salud, cuidado, protección y actividad económica. 

Sin duda alguna, la protección de la vida y la salud de los colombianos deben ser la prioridad y en una primera fase de propagación del virus, la medida adecuada debía ser y sigue siendo el confinamiento obligatorio que, implementada de manera oportuna ha cumplido con el objetivo de mantener el número de contagios en unos límites que no desbordan el sistema de salud y que brindan un margen de tiempo para fortalecer la capacidad de respuesta hospitalaria en un escenario de propagación. 

AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD

Ninguno de nosotros ha vivido una situación como ésta, nos encontramos ante una crisis sin precedentes en la historia reciente, por tanto no existe un camino preestablecido y son nuestros líderes quienes deben mantener la sincronía en la toma de decisiones, buscando el balance adecuado que mitigue en mayor medida las consecuencias negativas de la pandemia. Y para nosotros, la ciudadanía, la corresponsabilidad y la solidaridad seguirán siendo nuestras mejores herramientas para contribuir y superar esta situación.

Ejemplifica lo anterior las actuaciones del Presidente Duque que decretó el cierre de establecimientos educativos, así como de puertos aéreos y marítimos tan solo 19 días después de la identificación del primer caso de contagio en Colombia, tiempo récord si se compara con la toma de decisiones de otros jefes de Estado, que como en el caso de Corea del Sur implementaron esta medida 40 días después.

Ronald Heifetz, profesor y director fundador del Centro de Liderazgo Público de la Universidad de Harvard, asegura que en tiempo de crisis hay dos fases de liderazgo: la primera, la fase de emergencia en dónde se estabiliza la situación y se “compra tiempo” y la segunda, la fase de adaptación, “aquella dónde se aborda las causas subyacentes de la crisis y se crea la capacidad para prosperar en una nueva realidad”, así las cosas, podríamos concluir que nos encontramos culminando la primera fase, en dónde el aislamiento nos permitió ganar tiempo suficiente para conocer mejor el comportamiento del virus, concienciar a los ciudadanos sobre el peligro del contagio, promover medidas de higiene y nuevos hábitos sociales, establecer restricciones para disminuir la velocidad del contagio y aumentar la capacidad del sistema de salud. 

En este punto, un nuevo liderazgo caracterizado por su capacidad de adaptación debe advertir que aún cuando la situación no se ha estabilizado, deben empezar a abordarse las causas subyacentes y a mitigarse los efectos colaterales de la pandemia. Como lo asegura el Doctor Michael J. Ryan, Director Ejecutivo del Programa de Emergencias de la Organización Mundial de la Salud, ello implica la toma de decisiones complementarias y oportunas, por tanto, el peor error en esta situación es paralizarse por miedo a fallar, no olvidemos que en estos casos lo perfecto es enemigo de lo bueno.

Reitero que la velocidad en la toma de decisiones es crucial en estas situaciones, al respecto Chris Nichols, experto en liderazgo, resalta que ante los cambios constantes los líderes deben tomar decisiones rápidas con base en la información disponible y la evidencia. En todo caso debo aclarar que no puede confundirse velocidad con improvisación y debemos recordar que la información disponible parte de una visión integral, holística, que demanda la acción conjunta de los mandatarios que para el caso colombiano requiere una articulación efectiva entre la Nación, el nivel intermedio de gobierno y los municipios, sin protagonismos que por el afán mediático desconozcan la información disponible y la visión de Estado que nos aglutina como colombianos frente a la crisis, sin promover el miedo o la angustia infundada.  AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD

En esta culminación de la primera fase de estabilización e inicio de la toma de decisiones de adaptación, debemos replicar experiencias exitosas ya implementadas en otros países, siendo quizás la más importante, la detección temprana por medio de la realización de pruebas masivas que permitan identificar contagios y así garantizar su aislamiento, especialmente en casos de pacientes asintomáticos. 

Importantes esfuerzos se han hecho por el Gobierno nacional a través de su Instituto Nacional de Salud para aumentar la capacidad en la realización de pruebas, pero se requieren muchas más, que permitan la práctica de pruebas rápidas para administrar en calle, en el transporte público, en los supermercados, en los espacios públicos y comunes. 

 

Así las cosas, ¿cuál será el siguiente paso?

  1. La destinación de los mayores esfuerzos presupuestales para la adquisición de pruebas, reactivos y demás elementos para la detección temprana de casos y su inmediata implementación en las mayores puntos de concentración ciudadana, priorizando lugares que hayan presentado picos de contagio hasta la fecha.
  2. Destinación de recursos públicos y privados para la protección en el trabajo frente al virus, entre ellas, las prácticas obligatorias de lavado de manos, distanciamiento mínimo, relación de número de personas frente a M2 de espacio disponible y adquisición de equipamiento que evite el contagio.
  3. Compromiso de medios de comunicación y ciudadanía para divulgar y cumplir las restricciones y medidas de precaución en un nuevo escenario de aislamiento menos rígido.
  4. Finalmente una transición de un aislamiento obligatorio a uno flexible o inteligente que nos permita llegar a ese escenario ideal de balance entre la contención del virus y reactivación de la actividad económica.

AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD

Son muchísimos los retos que se ciernen en este nuevo escenario global y todos ellos deben ser abordados con enfoque solidario, recordando que como lo asegura Uri Alon, del Instituto Weizmann de Ciencias en Tel Aviv, el cierre total de la economía traerá como consecuencia escenarios de pobreza y mortalidad aun mayores que los que hasta la fecha nos ha dejado la COVID-19. 

Debemos recordar que la fragilidad de la realidad social y económica colombiana no nos permite esperar pasivamente a una solución sin fecha cierta; decenas de comerciantes y empresarios, principales fuentes de empleo y recursos en Colombia, me han manifestado su preocupación legítima por el tiempo durante el cual podrán continuar asumiendo nóminas y costos de funcionamiento sin reportar ingresos que los soporten.

Por esto, es que el próximo paso que esperamos de nuestros líderes es la toma de decisiones no convencionales, medidas que sean construidas de manera informada y responsable, aun cuando su implementación resulte impopular, requerimos creatividad e innovación no improvisación, demandamos información de nuestros dirigentes, honestidad en los acontecimientos, pero también confianza en que esta dificultad como muchas otras que han ocurrido en el devenir de la historia será superada. 

AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD

Adquiere especial pertinencia las afirmaciones de la historiadora para el Harvard Business Review, Nancy Koehn quien insiste en que los líderes en tiempo de crisis deben inspirar, reconocer el miedo de los ciudadanos y animarlos a superarlo.

Recibe nuestro newsletter

Regístrate, y recibe las últimas noticias.

Te has registrado correctamente