El expresidente César Gaviria – una vez más- se lanza al ruedo político. En esta oportunidad será para apoyar la candidatura de Federico Gutiérrez a la Presidencia de la República. Pero como es su costumbre, el sí no fue fácil. Para hacer sentir su fuerza como jefe del Partido Liberal, realizó una serie de cónclaves, tanto con los miembros de su bancada al Congreso como con los candidatos del Pacto Histórico, Gustavo Petro y Equipo por Colombia, Federico Gutiérrez.  Para darle una mayor expectativa sobre su trascendental decisión, guardó silencio por unas semanas, con el fin de conocer la verdadera fuerza que tendría su partido de cara al próximo cuatrienio parlamentario.

La espera dio sus frutos y tanto Gaviria como el Partido Liberal se convirtieron en la apuesta de Petro y Gutiérrez. Para el primero, su equipo asesor consideraba a los liberales, la llave perfecta para aspirar a ganar en la primera vuelta. Para el segundo, volcar al establecimiento y a la clase política, en torno de una candidatura lejana de las propuestas que encarna a la izquierda y que tienen como espejo retrovisor especialmente a Venezuela y lo que ahora ocurre en Chile, con el joven presidente Gabriel Boric.

Gaviria, un «zorro» político como pocos en el país, fue decantando como el buen vino, las diferentes propuestas en cada una de las reuniones que sostuvo por largas horas en la amplia y cómoda sala de su casa en el norte de Bogotá. Allí escuchó primero a Gustavo Petro y posteriormente a Gutiérrez, después de un intenso lobby de su equipo asesor para que el exmandatario se reuniera con el candidato que ha tratado por todos los medios de apartarse del continuismo del otro expresidente Álvaro Uribe y su partido Centro Democrático.

Los dos candidatos más opcionados para llegar a la segunda vuelta

Fuerza parlamentaria

Las elecciones al Congreso dejaron a los liberales muy bien posicionados para buscar alianzas con los dos candidatos con más opciones de llegar a la Casa de Nariño y que representan los extremos ideológicos, como ocurrió hace cuatro años. Los liberales en las parlamentarias alcanzaron más de dos millones de votos, que en plata blanca significa que en el preconteo 48 curules en el Congreso, 34 de ellas en la Cámara.

Con ese tesoro en las manos, César Gaviria sabía que su partido era objeto del deseo de Petro y Gutiérrez. Como tal, jugó las cartas, como lo ha hecho en el pasado con las dos campañas de Juan Manuel Santos y su oposición en la anterior contienda electoral, para que su candidato Humberto de la Calle, se aliará con Sergio Fajardo y así lograr una alianza que permitiera vencer a Iván Duque.

Fico Gutiérrez se reunió cuatro horas con el expresidente Gaviria para llegar a un acuerdo programático

En los mentideros políticos, para nadie es un secreto que Gaviria es un voraz burócrata. Y que cuando no logra puestos, como le ocurrió con Duque, arremete con toda su artillería. Así lo hizo a comienzos del año cuando señaló que “el gobierno actual es malo e insuficiente”.

Posteriormente, se jugó por Alejandro Gaviria para convertirlo en su candidato rumbo a la Casa de Nariño. Pero la apuesta le salió mal y con tirada de teléfono, su potencial candidato terminó en la coalición de Sergio Fajardo, uno de sus mayores enemigos políticos y vaticinó que no llegaría a la segunda vuelta.

Sobre Petro siempre señaló que “no le molestaba en absoluto que Petro invoque jefes liberales en su campaña política porque su mención lo acerca a los gobiernos liberales, como símbolos de cambios profundos y verdaderos”. Sobre Fico Gutiérrez había dicho que “es una persona muy cercana al expresidente Uribe y al presidente Duque, que está mucho más cercano allá que de acá y entonces para nosotros es difícil pensar en que él puede ser una persona que nos represente”.

Florero de Llorente

En un principio, todos los caminos parecían apuntar a que Gaviria y su bancada terminarían en la campaña del Pacto Histórico. No obstante, el largo silencio después de las parlamentarias y de su reunión con Petro, parecía que el camino no era tan fácil y había que escuchar la contraparte. Y en esos ires y venires, Francia Márquez, quien logró una votación de un poco más de 800 mil votos en la consulta del partido, se convierte en la fórmula vicepresidencial de Petro y en su presentación decidió arremeter contra el expresidente. “Gaviria es parte de los que han llevado a este país a vivir en la crisis que estamos viviendo, en la hambruna, en la corrupción, siempre ha estado gobernando para su favor”.

Suficiente para que Gaviria estallara en ira santa y calificara de “groseras, falsas y malintencionadas”, las palabras de Francia Márquez y por lo tanto, anunciara que “era inviable cualquier diálogo con ese sector político”. A partir de ese momento, la comunicación quedó rota entre Gaviria y Petro, y se abrieron las puertas para que Fico Gutiérrez logrará la bendición del Partido Liberal a su campaña. Así ocurrió a solo cuatro semanas de la primera vuelta. “Hemos encontrado una enorme cantidad de coincidencias entre las cosas que dice el documento que presenté en la junta de parlamentarios con lo que han trabajado de programa en la campaña de Fico”.

Para Gustavo Petro el apoyo del Partido Liberal significaba tener la posibilidad de ganar en  primera vuelta

El “trapo rojo” llega en buena parte a las filas de Gutiérrez, y un grupo menor, se habla de 14 congresistas, especialmente de la Cámara, resolvió apoyar a Petro. Por su parte Gaviria, como hizo en las dos campañas de Juan Manuel Santos, recorrerá el país en la plaza pública y su partido va a preparar cinco grandes concentraciones para impulsar un candidato que en las encuestas todavía está lejos de Petro.

Para los analistas políticos, la llegada del Partido Liberal a la campaña de Gutiérrez no garantiza que se endosen los más de dos millones de votos que se lograron en las parlamentarias porque en campaña presidencial los congresistas no se mueven en sus reductos con la misma intensidad. Además, no toda la bancada llega a la campaña de Equipo por Colombia. Otros analistas señalan que para Petro,  sí es un golpe duro porque la alianza con César Gaviria era la oportunidad de mostrar el respaldo de la clase política tradicional.

En lo que sí coincide la mayoría de expertos es que el “trapo rojo” va a dinamizar a un candidato que ha estado más en escenarios poco convencionales a la política y lo obligará a la plaza pública, donde se consiguen los votos a punta de “aguardiente y fritanga”. Para Gaviria es reafirmar su jefatura, sacarse el clavo con sus detractores políticos que terminaron en otras orillas y sobre todo, que Gutiérrez le quede debiendo favores en caso de que llegue a la Casa de Nariño en los próximos cuatro años y sacar su agenda y anotar quienes decidieron abandonar el redil de su partido para acompañar a Petro.

Compartir

Relacionados

Neurobiología de la confianza
El fallo de San Andrés, la ausencia de una visión geopolítica