Las cifras de su gestión en la materia como alcalde de Bogotá dan a entender que no. El exsecretario Luis Gonzalo Morales recuerda que recibió el sistema de salud capitalino con “un nivel de deterioro severo”.

Gustavo Petro fue alcalde de Bogotá entre 2012 y 2015. Bogotá, 8 de mayo 2012. Reunión de la alcaldía con los funcionarios del hospital Meissen. Foto: Diego Santacruz Crédito: CEET Fotógrafo: DIEGO SANTACRUZ

Luis Gonzalo Morales fue secretario de Salud en las dos alcaldías de Enrique Peñalosa en Bogotá y conoce como pocos el sector. Este médico, con maestrías en Salud Pública y Ciencia Política, y especialización en Administración y Economía, cuenta que le tocó lidiar con una situación particularmente compleja cuando asumió por segunda vez al cargo, por los problemas que dejó la administración de Gustavo Petro al finalizar 2015. 

Las apreciaciones de Morales cobran relevancia dado que Petro es candidato a manejar el país, y los potenciales electores tienen derecho a conocer sus políticas y prácticas en un terreno vital para todos.

Alternativa: ¿Cómo calificaría el estado general del sistema de salud que recibió el primer día de 2016, tras los cuatro años de Gustavo Petro como alcalde de Bogotá?

Luis Gonzalo Morales: Lo calificaría en un nivel de deterioro severo en los campos financiero, de prestación de servicios y de indicadores de salud. En lo financiero, la EPS pública Capital Salud, de propiedad del Distrito, con un déficit cercano a los $600 mil millones que se multiplicó por 50 en 4 años; con 12 de los 22 hospitales públicos en riesgo financiero, los que acumularon una cartera de $1,2 billones que se duplicó en esos 4 años; la mayoría de esta con la misma EPS Capital Salud.

¿Y la calidad del servicio era buena?

Recibimos unos servicios de urgencias colapsados con más del 250 % de sobreocupación; con filas interminables de pacientes desde la madrugada para conseguir una cita médica; con un sistema de ambulancias públicas en crisis por insuficiencias o varadas por falta de mantenimiento; y con una infraestructura y dotación de hospitales y centros de salud deterioradas, a las cuales no se le invirtió ni un peso en los últimos 15 años.

“Recibimos unos servicios de urgencias colapsados con más del 250 % de sobreocupación”.

¿Por qué más de la mitad de los hospitales estaban en riesgo financiero y cuánto costó recuperarlos?

En la mayoría de los casos se explicaba por unos elevados costos de operación derivados del alto precio de los insumos y de los gastos administrativos excesivos que en algunas coyunturas llegaba al 30 % de sus ingresos. Además, entre 2012 y 2015 estos 22 hospitales duplicaron su cartera con las EPS al pasar de $600 mil millones a $1,2 billones, de los cuales $400 mil millones eran con la propia EPS del Distrito. Para la recuperación de estas entidades y de la EPS pública Capital Salud, el Distrito aprobó en 2016 la suma de $420 mil millones de pesos.

¿En qué condiciones recibió a Capital Salud y cuánto dinero se perdió ahí?

La EPS pasó de tener una pérdida de $12 mil millones en 2012 a $380 mil millones en el solo 2015. Entre 2012 y 2015 acumuló una pérdida de casi $600 mil millones, de los cuales unos $350 mil millones correspondían a deuda con la misma red pública del Distrito. Esta situación financiera calamitosa llevó a un deterioro en la prestación de servicios por no pago a los hospitales, todo lo cual obligó a la Superintendencia de Salud a intervenir la entidad decretándole una medida de vigilancia especial, que finalmente fue levantada a principios de 2020 como resultado de las acciones adelantadas por Peñalosa.

Luis Gonzalo Morales fue secretario de Salud del alcalde Peñalosa entre 2016 y 2019.

¿Por qué los contratos de ambulancias con privados, que habían generado corrupción en la alcaldía de Samuel Moreno, se mantuvieron con Petro? 

Resulta inexplicable que ese contrato, por el cual encarcelaron a varios funcionarios, incluidos el Alcalde y el Secretario de Salud, se haya continuado sin ninguna modificación. Se pagaban por $76 mil millones al año para tener la disponibilidad de 80 ambulancias pertenecientes a empresas privadas, lo que nunca se cumplió. Esas 80 ambulancias nuevas y dotadas le hubiesen costado al Distrito $20 mil millones de pesos. El contrato se dio por terminado en 2016 y se compraron 76 ambulancias.

Peñalosa y usted acabaron con un proyecto que fue muy importante para Petro: el de Territorios Saludables. ¿Por qué?

La decisión de terminar el programa Territorios Saludables no fue por capricho. Se basó en su elevado costo y en sus pésimos resultados. Peñalosa inició otra estrategia de atención primaria que dio resultados mucho mejores y costó una cuarta parte.

Territorios Saludables contrató 8.000 personas; de ellos, 1.000 eran médicos y enfermeras. No es cierto que hayan sido despedidos por ser este un recurso muy escaso. El resto, unas 7.000 personas no correspondían a personal de salud, muchos ni siquiera bachilleres, pero sí en su mayoría cuotas políticas. A pesar de las constantes críticas de Petro al abuso laboral en el sector salud, estas 8.000 personas fueron contratadas mediante órdenes de prestación de servicios sin ninguna garantía laboral, pudiendo haberlo hecho de una manera diferente.

¿Y cuánto costaba todo eso?

Primero, quisiera recordar que Territorios Saludables no es una idea de Petro, es una copia de la Misión Barrio Adentro, de Hugo Chávez en Caracas, montado con 20 mil médicos cubanos y miles de seguidores políticos. Este programa tiene su génesis en la Cuba de los 60 y fue exportado como una estrategia político-sanitaria exitosa. Territorios Saludables le costaba a Bogotá $1.000 millones diarios, a pesar de lo cual tuvo serios problemas de gestión y muy pobres resultados. Nunca pudo tener un sistema de información, todo se hacía en papel por lo que su gestión, evaluación y control fue muy precaria. A pesar de los ‘millones’ de atenciones en casa que dicen haber realizado, y contrario a lo que debería haber sucedido, las urgencias de los hospitales se mantenían al 250 % de sobreocupación y conseguir una cita médica exigía hacer fila desde la madrugada o pagar por un turno.