«Es tiempo de resetear la economía»

Por JOHN JAIRO OCAMPO

Periodista, analista económico

@jjocampo_

Durante sus 15 años frente al Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Alberto Moreno no había enfrentado una crisis económica mundial como la que hoy se vive a causa de la pandemia del Covid-19. Bajo el liderazgo de este colombiano, el BID se convirtió en la principal fuente de financiamiento para los países latinoamericanos. ¿Cómo enfrentar este difícil momento? En entrevista con Alternativa, Moreno hace un pormenorizado análisis de la situación y anuncia un importante paquete financiero para Colombia.

El colombiano Luis Alberto Moreno, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), acostumbrado a analizar complejos escenarios prospectivos, a considerar variables económicas, incluso extremas, y a prever las más agudas contingencias económicas, sociales y políticas, reconoció en diálogo con Alternativa, que la pandemia del Coronavirus y su impacto lo sorprendieron y, luego de analizar la situación, especialmente la de Colombia, compartió sus apreciaciones acerca de la agenda para el futuro cercano. Advierte sobre algunos riesgos en los procesos electorales que se aproximan en América Latina y propone medidas para que el panorama sea el mejor posible.

En una faceta más íntima, nos reveló que por fin aprendió dónde se guardan los cubiertos en su casa y cómo se hace oficio en su residencia.

Alternativa: ¿En los 61 años de existencia del BID y durante sus 15 años como presidente, había visto algo similar a esta crisis generada por la pandemia del Covid-19?

Luis Alberto Moreno: Ni en los 61 años del Banco, ni en nuestra generación, ni creo que en los últimos 100 años se había visto un efecto tan impactante en lo personal y lo colectivo, comparable con un gran desastre natural. Basta mirar cómo estaba la economía colombiana, y de pronto sale este virus –que ataca a todo el mundo por igual– y la respuesta generalizada es cerrar la economía.

Un choque económico de esta magnitud, sumado simultáneamente al impacto en la salud humana, no se había visto. Es como pensar en la Gran Depresión de la mano de la llamada fiebre española.

Tampoco habíamos visto la falta de articulación internacional ni el desconocimiento de todas las reales implicaciones del virus.

¿Cuál es su opinión frente al dilema salud versus economía? Ese es un falso dilema. Uno no puede pensar en sacrificar vidas para proteger la economía ni a la inversa, porque una cosa termina contaminando la otra. Si bien esa es la discusión en el mundo, tampoco es sano mantener indefinidamente cerradas las economías porque la capacidad de deterioro en temas de violencia doméstica, salud mental, y otras enfermedades asociadas al encierro prolongado que van surgiendo por la cuarentena, son realidades negativas que sumadas a la pérdida de empleo, terminan generando muchas más complicaciones.

Hay que aprender a nadar, tirándose al agua y nadando, que es lo que está haciendo el mundo entero. La idea es tratar de usar todos los protocolos del caso con el mayor cuidado y, lo más importante, fortalecer la cultura ciudadana. De alguna manera uno lo ve en Colombia con el caso de Medellín.

Hay quienes dicen que se están borrando 15 años de desarrollo en América Latina y el Caribe ¿es tan profundo este problema?

Esta es sin duda una crisis profunda. Recientemente hemos publicado nuestro Informe Macroeconómico, en el que notamos un alto grado de incertidumbre que depende de la epidemiología y de la evolución de la crisis sanitaria. Dada la incertidumbre a raíz de la profundidad y la persistencia de estos procesos, nos hemos centrado en cuatro escenarios, de los cuales los dos más graves parecen ser los más relevantes. Estos escenarios indicaban un crecimiento entre el -3,9 % y -5,5 % en la región para este año. También indicamos un crecimiento negativo para el 2021, por lo que pensamos será una recuperación más bien en forma de “U” que en forma de “V”. Aún así, no esperamos llegar a los niveles de pobreza de los años 90.

Hay dos razones principales: Primera, esperamos que sólo sea una crisis temporal. A pesar de que somos menos optimistas que algunos, consideramos que la recuperación en forma de “V” puede llegar a ser demasiado optimista; Segunda, la región creó e implementó una serie de programas de transferencias monetarias para ayudar a quienes están en situación de pobreza y pueden tener impactos positivos si están bien dirigidos.

¿A qué países les irá mejor y a cuáles les irá peor en términos de crecimiento y empleo?

Los países que han presentado una muy buena gestión fiscal están mejor posicionados para proporcionar medidas de mitigación durante la fase de cierre y puede que posean mayor margen fiscal con el fin de brindar incentivos para la recuperación. Chile y Perú, dos países con fuertes posiciones fiscales, han anunciado los paquetes de mayor magnitud, incluido el suministro de liquidez a las empresas: 15,1 % y 11,1 % del PBI, respectivamente. Con este nivel de asistencia, podrán mantener una gran parte del sector productivo de la economía intacto y ayudar a lograr una recuperación con mayor rapidez.

Los productores de petróleo y gas, como Bolivia, Colombia, Ecuador y Trinidad y Tobago, han sufrido caídas profundas en los ingresos. Otros países han sido afectados por diferentes canales como la caída de las remesas, que son fundamentales en Centroamérica y otras naciones del Caribe. Proyectamos una fuerte disminución de las remesas en la región, alrededor del 30 % para el 2020, principalmente debido al aumento del desempleo de la población latinoamericana e hispana en Estados Unidos (actualmente un 18,9 %).

¿Cuál será el papel de los organismos multilaterales en la recuperación? Creo que entramos a una fase del mundo totalmente distinta. Debemos repensar qué hacer con las nuevas complejidades, rehacer el multilateralismo como lo conocemos, repensar el tipo de aptitudes para el resto del Siglo XXI.

¿Qué vamos a hacer con la gente desempleada, con los que se empobrecieron? Si bien es cierto que hemos ido aplanando la curva del contagio, no es menos cierto que la deuda se ha disparado para las familias, las empresas y los gobiernos.

Si en algún momento hubo necesidad de tener que trabajar juntos, este es el momento de hacerlo. Cuando uno mira la historia, por ejemplo lo que pasó después de la crisis de los años treinta, recordemos que a varias naciones de América Latina llegaron muchos gobiernos militares y en los años ochenta –que fue llamada la década perdida– hubo todo tipo de problemas económicos. Salimos de muchos de esos gobiernos militares porque fracasaron y también por un renacer de la democracia.

Esos riesgos existen y me preocupa mucho el ciclo electoral que viene el año entrante en varios países de América Latina, pues es muy fácil caer en más populismo, en más radicalización, y esa es la mejor fórmula para que nos empobrezcamos todos y para que se pierdan todas esas ganancias que tuvimos en los últimos 20 años.

¿El enfoque del BID será hacia los países más pobres de la región?

Nuestro mayor énfasis es en los países más pobres. Entre el 30 y el 40 % de nuestra actividad de crédito se concentra en esos países que lo necesitan. El resto está en los países de ingreso medio-alto, como es el caso de Colombia, Brasil o México. Seguiremos trabajando con todos los países y yo sí creo que el Banco debe repensar su estrategia porque vamos a tener que estar en un mundo enteramente distinto. Es una época en la que no solamente el BID, sino todas las instituciones privadas o públicas estamos aprendiendo a cómo trabajar distinto con la tecnología. Aquí hay muchas eficiencias que se ganan.

¿La crisis agarró con músculo financiero al BID? Sí. Nos agarró con músculo financiero porque nosotros estábamos creando las condiciones. Hacía mucho tiempo se venía hablando de cuándo vendría la próxima recesión. En Davos, Suiza, este año la discusión fue sobre el momento en el que se daría el enfriamiento de las economías. Aunque ya se hablaba en ese momento de casos por el virus en Wuhan, China, se pensaba que la economía de Estados Unidos estaba fuerte y que los países desarrollados iban a seguir creciendo. No se avizoraba una crisis de estas características.

También es cierto que cada diez años hay una corrección, se da una recesión en unos trimestres y después da la vuelta. Nosotros estábamos preparándonos para esa eventualidad y teníamos ciertos colchones. Obviamente, después de esta crisis el Banco se va a tener que preguntar cómo fortalecer su balance porque las necesidades van a ser más grandes.

¿Cuál es el pronóstico del BID para Colombia? Nosotros hicimos unos cálculos en nuestro reporte hace ya casi dos meses y pensábamos que el crecimiento de Colombia podría ser entre 0 y -2.5 % este año, pero eso depende de la duración de la cuarentena.

Cada mes de aislamiento acelera la caída del crecimiento de una forma muy aguda. Si se mira lo que decían otros organismos internacionales, Colombia es el país menos afectado en general de la región, pero si esto se demora mucho, la caída será más grande. Espero que no, y que estas aperturas graduales ayuden a generar más empleo, que es la parte más dramática.

Parte de lo que tenemos que hacer los colombianos, una vez vayamos superando la pandemia, es salir a comprar, no porque queramos, sino que es la mejor manera de invertir en la recuperación. Comprar algo es mover la economía, no comprar es desacelerar.

“ES TIEMPO DE RESETEAR LA ECONOMÍA”

¿Cuáles son los planes de apoyo del BID para Colombia? Estamos haciendo unos créditos muy potentes porque lo que el Gobierno necesita es tesorería para atender las enormes necesidades fiscales que tiene. Vamos a estar aprobándole al Gobierno colombiano casi US$1.200 millones. Ya hemos desembolsado unos US$300 millones y en un mes cerca de otros US$800 millones.

¿Hacia qué sectores van orientados esos préstamos?, ¿cuál es la prioridad? Fundamentalmente hacia el área de salud, pero también hacia todos los sectores golpeados por el Covid-19. Habrá énfasis en los programas sociales como familias en acción, créditos a pequeñas y medianas empresas a través de Bancoldex y la banca privada. También para los apoyos fiscales al Gobierno que necesita atender los retos de la emergencia.

¿La mejor opción para países como el nuestro es recurrir a financiación a través de colocación de bonos en los mercados internacionales o acudir al crédito multilateral? Tenemos que hacer un poco de todo. Es como el caso de una familia que trata de cuidar el peso en estos tiempos y mantener disponible una adecuada reserva de alimentación sólida y líquida porque no se sabe cuánto va a durar la crisis. La misma lógica opera para una pequeña, mediana o gran empresa y también para el Estado. Lo importante es mantener la liquidez para hacer todos los esfuerzos que permitan garantizar empleos, por ejemplo.

¿Y una reforma tributaria? Yo sé que no es el momento de hablar en la mitad de esta pandemia, de una reforma tributaria, pero más temprano que tarde nos tendremos que preguntar cómo pagaremos todo esto. Va a venir una gran discusión no sólo en el tema tributario. Miremos el tema del empleo. Las aptitudes para el Siglo XXI, en un mundo mucho más digitalizado, requieren de reformas que permitan que la gente tenga diversidad de empleos al tiempo.

Un joven hoy que está terminando el bachillerato, a la vuelta de 10 años, lo más probable es que no tenga un solo empleo sino tres o cuatro trabajos al tiempo. Hay que irnos preparando para que esa flexibilización laboral ayude.

También debemos pensar en temas como el seguro de desempleo, que es lo que los países desarrollados tienen y que les permite, cuando llegan esas recesiones que generan tanto desempleo, tener un estabilizador automático que permite que no se profundice la crisis.

¿Llegó el momento de hacer una reforma tributaria de verdad estructural, donde todos paguen impuestos de acuerdo al ingreso, reducir tarifas y desmontar tantos beneficios? Sin duda eso es lo que se va a necesitar. No es el momento de plantearlo, pero no podemos abandonar el hecho de que cuando pase todo esto, hay una cuenta grande que entre todos vamos a tener que pagar. Y no son solamente las exenciones sino también la cantidad de subsidios que llegan a quienes no lo necesitan.

Ahí vienen los problemas porque cada gasto tiene un dueño. Vamos a tener que hacer reformas como la laboral o la tributaria que jamás nos hayamos imaginado, de cara a un mundo totalmente distinto. No son reformas para reparar huecos, que es un poco lo que venimos haciendo durante años. Nos vamos a enfrentar a un mundo distinto, Vamos a tener que ‘resetear’ el Estado y la economía y ese es el reto que tenemos por delante.

¿Se está llegando el momento de repensar el capitalismo, como sostienen algunos economistas? Si uno se remonta a la crisis de 2008 diría que ese fue como el pico de la globalización. La caída tan profunda que tuvo la economía global, generada por una crisis financiera que no creamos en los países emergentes sino en los países desarrollados, trajo consigo un gran cuestionamiento sobre la globalización que se fue acentuando con el tiempo. Y de la mano de ese gran debate sobre la globalización venía un gran debate sobre el capitalismo por la concentración de riqueza jamás vista. Eso muestra que es un sistema que no está teniendo los beneficios esperados. Creo que en el ‘poscovid’ todo esto hará parte de la corrección o el ‘reseteo’ que tenemos que hacer. Si lo hacemos bien, vamos a estar a la vuelta en pocos años.

¿Qué va a prevalecer ahora: el modelo neoliberal, el cepalino o el keynesiano para recuperar la economía en Colombia y en el mundo? Hoy en día prevalece un mundo keynesiano. Sin embargo, no deberíamos pensar en que todo es Keynes o todo es neoliberalismo. Ahí está el arte de lo que tenemos que hacer. Debemos tener ante todo sentido común para entender que no podemos tener un Estado enormemente grande e ineficiente que no contribuya al mayor crecimiento. Debemos buscar una combinación público-privada más eficiente.

¿Cuál es su mensaje a esos colombianos que sienten desesperanza y angustia por esta crisis? Entiendo y comparto esas angustias, y más cuando veo a la gente con las banderas rojas. A través de la historia de la humanidad, cuando ha habido situaciones tan difíciles, con tanto estrés, siempre el ser humano saca lo mejor de sí mismo. Yo quiero pensar que la humanidad va a sacar muchas lecciones de esto para ser más innovadora y creativa.

Recuerde que el Renacimiento se dio en medio de muchas guerras. Espero para Colombia un verdadero renacimiento que nos permita resetear tantos problemas que hemos tenido y que no hemos sido capaces de resolver por infinidad de problemas políticos.

“ES TIEMPO DE RESETEAR LA ECONOMÍA”

ADIÓS A LA CORBATA

A un presidente del BID que vive entre aviones, foros, reuniones, ¿cómo le cambió la vida? Nosotros tenemos teletrabajo desde hace tiempo y hemos hecho muchas inversiones en tecnología. Pero lo que nunca había pasado es que todos hiciéramos teletrabajo al tiempo.

Hoy paso muchas horas frente al computador. Antes uno se miraba al espejo una vez al día en la mañana cuando se peinaba o se afeitaba, ahora se ve todo el tiempo en medio de tantas reuniones.

Frente a los viajes es bien interesante lo que ha pasado. Hay cantidad de encuentros, citas y reuniones hechos de manera virtual sin tener que tomar un avión. Todos los días hago reuniones con personas en cualquier parte del mundo. Hay días en los que comienzo a las 7:30 de la mañana y termino bien entrada la noche porque hay encuentros con dirigentes en Asia, por ejemplo.

En lo personal, mis hijos ya están casados, viven fuera de Washington y nos tratamos de ver todos los días de manera virtual. Mi señora es la de la cocina y yo arreglo la casa, pues si bien pagamos a la señora del servicio, lo más conveniente es que ella se quede en su casa.

La vanidad se acaba un poco pues no he vuelto a andar con corbata y hay veces, cuando hay reuniones sin video, se puede andar en pijama y eso nos pasa a todos. Es manejar el trabajo desde una intimidad muy interesante que nunca había visto.

¿Ha descubierto algo que no hacía? Muchas cosas. Descubrí, por ejemplo, dónde están las cosas en la cocina y aprendí a preparar algunos platos. Antes no es que no quisiera hacerlas, sino que por múltiples razones no las hacía. Gracias a Dios tengo una muy buena relación con mi señora. Le confieso que apenas termine esta entrevista me toca tomar la aspiradora y hacer aseo en varias partes de la casa (risas)…

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