Contra reloj

Por John Jairo Ocampo

Periodista especializado en economía

@jjocampo

Si bien no está montada en un avión como sucedía antes de marzo, la secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, CEPAL, Alicia Bárcena Ibarra, pasa mucho tiempo frente al computador atendiendo reuniones, foros y ruedas de prensa como la de hace unos días cuando presentó las nuevas proyecciones sobre el impacto de la pandemia en la región.

En entrevista para Alternativa, Bárcena fue clara en sentenciar que esta será la crisis más profunda en 100 años para la región. Las cifras sobre el efecto en el empleo son devastadoras y el deterioro de indicadores de pobreza.

Alternativa: De acuerdo con las últimas estimaciones de la CEPAL ¿cuál es el impacto de la pandemia en la economía de la región?

Alicia Bárcena Ibarra: Desde el brote del Covid-19 en enero de este año, la región ha venido recibiendo un choque externo negativo que se ha dado a través de varios canales. El de precios de productos básicos y términos de intercambio, el comercial –tanto en lo relativo al comercio de bienes como de servicios, sobre todo el turismo–, el canal de remesas y el canal financiero.

La CEPAL proyecta que la región caerá un -9,1 % en 2020 con una caída esperada de -9,4 % en América del Sur, -8,4 % para América Central y México, y -5,4 % para el Caribe.

La economía internacional, regional y nacional se encuentran en una situación complicada que ha provocado la caída más severa en la actividad económica en un siglo, particularmente en América Latina y el Caribe.

¿Cuáles serán los países más golpeados y qué explica ese impacto? Los países con las mayores caídas del PIB, según las proyecciones de la CEPAL, son Perú, Argentina y Brasil.

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¿De qué magnitud es la caída en Perú? En Perú se espera una caída de -13 % este año. Por el lado del choque externo, los dos socios comerciales principales, Estados Unidos y China, han visto recortadas sus proyecciones de crecimiento drásticamente.

En el lado interno, decretó un confinamiento total temprano el 16 de marzo que ha durado hasta el 1 de julio –una de las cuarentenas más largas del mundo– que ha tenido un fuerte impacto económico. La confianza de inversionistas y consumidores se ha desplomado a causa de todo lo anterior.

¿Y en el caso de Argentina y Brasil? Para Argentina proyectamos una caída del PIB de -10,5 % este año. Este país ya atravesaba una situación macroeconómica muy delicada, en medio de una crisis de deuda pública, antes de la irrupción de la pandemia.

La crisis sanitaria mundial encontró a Argentina en una situación económica vulnerable, luego de dos años de recesión con niveles de inflación cercanos al 50 % anual, y en medio de un proceso de reestructuración de su deuda pública.

Y para Brasil prevemos una caída de -9,2 %. En el contexto interno está el impacto de las cuarentenas en varias ciudades y estados que se han prolongado. El menor grado de cumplimiento del aislamiento social observado resulta principalmente en nuevas “olas” de la pandemia, que implicarán nuevas cuarentenas o mayor temor para volver a la normalidad.

Los datos de abril para Brasil fueron significativos en la casi parálisis total de importantes industrias como la automotora, del comercio y servicios y del transporte aéreo.

Las estimaciones de diferentes organismos y la CEPAL muestran que Colombia será de los países con menor desplome de la economía, ¿Qué explica que el país tenga un impacto menos severo? La CEPAL estima que la economía colombiana caerá -5,6 % para 2020. Este resultado es mejor en términos relativos que los promedios de América del Sur y de toda la región.

En Colombia el PIB del primer trimestre del 2020 aumentó 1,1 % lo cual, si bien no es una tasa alta, sí lo es en comparación con el resto de los países de América del Sur que mostraron un menor dinamismo.

Por otra parte, después de cien días de confinamiento obligatorio con liberaciones parciales, se han reiniciado labores en la construcción, algunas ramas de la industria y en menor medida el comercio, bajo estrictos protocolos de bioseguridad, tanto para trabajadores

en sus sitios de trabajo, como en el transporte público.

Algunos síntomas de reactivación se evidencian ya a partir de mayo en el consumo industrial de energía eléctrica y el gasto de los hogares, con importantes diferencias entre regiones del país.

Colombia ha tenido un impacto menos severo dada una inserción comercial internacional menos intensa, porque estaba creciendo a un ritmo superior al promedio de la región y ha logrado mantener ese mayor impulso relativo, y por unos márgenes de actuación fiscal más amplios que el promedio de los países de la región.

¿Cuáles serán los sectores económicos más golpeados en Colombia y la región? Los grados de afectación de los sectores económicos son distintos debido a que las medidas sanitarias de aislamiento y cuarentena no los afectan de igual manera. El principal impacto lo sufre el sector de los servicios, como el turismo, la aviación, los servicios de alojamiento, restaurantes, servicios de entretenimiento, el comercio –con excepción de supermercados, farmacias y otros declarados como esenciales según el país–. La industria de productos no esenciales también enfrenta problemas derivados del confinamiento cuando este ha implicado detener las actividades productivas.

A nivel de empresas, se ha observado una importante merma en sus ingresos, lo que dificulta el acceso al crédito y lleva, en muchos casos, al cierre final de la actividad productiva. En algunos países, el sector de la construcción también se ha visto fuertemente afectado por la parálisis de muchas obras.

Un reciente informe de la CEPAL advierte por la pérdida de empleo. ¿Cuál será el tamaño de la crisis laboral por la pandemia? A la luz de que los indicadores de empleo reportados durante el primer semestre del año, se presenta un deterioro considerable de las condiciones laborales. Con las nuevas proyecciones del PIB, en la región se espera que la tasa de desocupación se ubique alrededor del 13,5 % al cierre de 2020.

Con esto, el número de desocupados llegaría a 44,1 millones de personas, lo que lo que representa un aumento cercano a 18 millones con respecto al nivel de 2019. Estas cifras son significativamente mayores que las observadas durante la crisis financiera mundial, cuando la tasa de desocupación se incrementó del 6,7 % en 2008 al 7,3 % en 2009.

¿El impacto del desempleo será sobre qué sectores de la economía y cuál será la población más afectada? El mayor impacto lo sufre el sector de los servicios, en especial el turismo, la aviación comercial, los servicios de alojamiento, restaurantes, servicios de entretenimiento, el comercio. En algunos países, el sector de la construcción también se ha visto fuertemente afectado por la parálisis de obras, así como por la alta incertidumbre que afecta la puesta en marcha de nuevos proyectos.

En la dinámica de los mercados laborales de la región, es importante recordar que debido a la elevada tasa de informalidad laboral estos trabajadores son muy vulnerables a los efectos de la pandemia.

¿Y cuál es la fórmula para recuperar los empleos con tantos sectores golpeados? Los efectos de la crisis llevarían al cierre de más de 2,7 millones de empresas formales en la región, con una pérdida de 8,5 millones de puestos de trabajo, sin incluir las reducciones de empleos realizadas por las empresas que siguen operando. Ante esta situación, la CEPAL ha propuesto tres conjuntos de medidas de apoyo a las empresas y para preservar el empleo.

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Aumentar la liquidez de las empresas, principalmente las de menor tamaño. Evitar la destrucción de capacidades mediante el cofinanciamiento de la nómina salarial diferenciado según el tamaño: un 30 % para las grandes empresas, un 50 % para las medianas empresas, un 60 % para las pequeñas empresas y un 80 % para las microempresas. Este subsidio tendrá una duración de seis meses.

Apoyar a las grandes empresas en sectores estratégicos en riesgo. Acceso al crédito en condiciones favorables y el cofinanciamiento de la nómina salarial. Es necesario considerar la posibilidad que el Estado participe en la recapitalización de grandes empresas de sectores estratégicos.

Estos apoyos deben estar condicionados a que estas empresas se comprometan a no despedir trabajadores por un plazo determinado a partir de la recepción del cofinanciamiento o de los aportes de capital, no distribuir utilidades por un período similar, implementar planes de inversión para acelerar la reactivación o aumentar la sostenibilidad ambiental de sus operaciones.

¿Se necesita una profunda reforma laboral en países como Colombia? El mercado laboral, por su condición de tener de por medio a las personas, y por ser el principal eslabón entre la economía y el desarrollo social, merece la atención pública, frente a condiciones estructurales y a circunstancias cambiantes.

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Las reformas deben privilegiar la condición de los trabajadores, promoviendo la productividad por diferentes medios. Colombia y su mercado laboral requieren reformas, que deben orientarse a mejorar las actuales precariedades de estabilidad, remuneración y protección, que han redundado en una gran segmentación entre el trabajo formal y el informal.

¿Cuáles deben ser las reformas estructurales que deben emprender los países como Colombia para consolidar la recuperación? Los paquetes de medidas fiscales que los países han puesto en marcha representan un primer paso hacia la recuperación. Se requerirán medidas de estímulo fiscal para impulsar la reactivación de la actividad económica, la inversión y la creación de empleos de calidad ante el eventual levantamiento gradual de las medidas de confinamiento.

En este contexto, la política fiscal debe tomar en cuenta el fortalecimiento de la sostenibilidad fiscal en el mediano plazo. Para ello será necesario aprovechar todos los espacios para mejorar el recaudo y el gasto público. Por el lado de los ingresos, combatir la evasión.

Es hora de hablar, como en el caso colombiano, de reformas tributarias. ¿Cuál debe ser la esencia de un proyecto en ese sentido? Los recursos necesarios para hacer frente a la pandemia, apoyar la reactivación de la economía y construir Estados de Bienestar son considerables. En este sentido es necesario generar marcos de sostenibilidad fiscal en el mediano plazo que permitan fortalecer los marcos tributarios en la región para garantizar sistemas que generan recursos suficientes, de manera eficiente y equitativa.

La región cuenta con un recaudo tributario a nivel gobierno general de 23.1 % del PIB, que es considerablemente menor al promedio de los países miembros de la OCDE, de 34,3 % del PIB.

Esta realidad limita la capacidad fiscal de los Estados para hacer frente a las necesidades de la población y avanzar hacia el desarrollo sostenible.

A la hora de considerar posibles reformas, resulta importante destacar la necesidad de apuntar a medidas que fortalezcan la progresividad de la tributación, como en los casos de impuestos a la renta y al patrimonio, así como aprovechar los espacios para la tributación de la economía digital, y mejorar y ampliar el conjunto de impuestos correctivos relacionados con el medio ambiente y con la salud pública.

Resulta importante señalar que Colombia ha avanzado en estos ámbitos en la última década, destacando el impuesto al carbono y la tributación de la economía digital.

En Colombia el PIB del primer trimestre del 2020 aumentó 1,1 % lo cual, si bien no es una tasa alta, sí lo es en comparación con el resto de los países de América del Sur

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