Por: Víctor Muñoz

Argia, Green, Tech and Economics consulting

La región representa cerca del 8% del PIB mundial, con Brasil y México dentro de las 15 mayores economías del mundo y países en los que en los próximos años se deberá avanzar en el reto de las subastas y despliegue de 5G.

Para resolver estos grandes retos, la región requiere inversiones cuantiosas, adopción de estándares, políticas públicas y financiación. Su resolución implicará tomar partido en la disputa geopolítica alrededor de la tecnología que se vive en el mundo entero entre Estados Unidos, Europa y China. Los grandes bloques económicos compiten en la región en aspectos como 5G, 6 GHZ, infraestructura, datos, inteligencia artificial, Cloud, estándares, marcos regulatorios y acceso a financiación.

Estados Unidos es quien a la fecha tiene mayor inversión en América Latina, manteniendo su modelo impulsado por el mercado y con el que ha logrado presencia económica y política por décadas. El país norteamericano lanzó la política The Build Back Better Framework, que busca entre otros aspectos recobrar autonomía tecnológica en la fabricación de componentes como semiconductores disminuyendo la dependencia de los fabricantes asiáticos. En América Latina a través de un intenso despliegue político, económico y comercial ha impulsado la presencia de compañías americanas en aspectos como redes 5G, ciberseguridad, y la banda no licenciada de 6 GHZ.

China con su iniciativa Belt and Road strategy y “Digital Silk Road ha crecido su presencia en el continente, con grandes inversiones en infraestructura, y con financiación a través de deuda de fácil acceso. Es así como no solo en puertos, vías, y transporte hace presencia, sino que también en el despliegue de conectividad en fibra e infraestructura para tecnología celular, y con significativas operaciones de inversión extranjera en telecomunicaciones y energía.

Europa recientemente priorizó inicialmente África y Europa del Este y Central y ahora con una mirada hacia Latinoamérica ha lanzado la Global Gateway Digital Strategy, la cual busca entre otros aspectos tener proyectos de economía digital que combinen grandes inversiones en infraestructura para conectividad, procesamiento de datos, y apoyo técnico para el desarrollo de marcos regulatorios centrados en los principios digitales de la Unión Europea, como la protección de datos, la ciberseguridad y el derecho a la privacidad.

Es así, como estas grandes economías con intereses claros y marcados en la región, están buscando posicionar sus inversiones y la presencia de las compañías con origen en sus países.

Hoy la realidad confirma una cierta ventaja de China, a la Digital Silk Road mucho antes que en Occidente se empezara siquiera a hablar de ciudades y territorios inteligentes, y hoy lidera el mundo en publicaciones y patentes de inteligencia artificial (IA), blockchain, 5G y tecnología cuántica. Estados Unidos públicamente ha manifestado su preocupación por el avance de las empresas asiáticas en Europa y ahora en Latinoamérica, manifestando que las mismas están obligadas por ley a compartir información con los servicios de inteligencia de su país, y ha solicitado que se generen políticas que bajo el componente de seguridad nacional registran su participación en los grandes procesos de contratación pública y privada. Europa ha centrado sus discusiones en la protección y privacidad del ciudadano y ha mantenido una línea de neutralidad tecnológica en muchos aspectos, pese a las discusiones que se dan con sus aliados en aspectos de información y seguridad, y parece despertar activamente no solo con regulación sino con inversiones y alianzas con el sector privado.

Dos puntos clave de esta discusión geopolítica son 5G y ciberseguridad

En lo referente a 5G, en la región solo tres países: Brasil, Chile y República Dominicana han hecho subasta de espectro. México y Perú no han hecho subastas, pero han hecho despliegues de 5G sobre la banda de 3.5 GHZ, y en ninguno de estos cinco casos, los países han tomado partido o posición respecto a las tecnologías de los bloques económicos, han intentado mantenerse neutrales.

En el tema cyber solo 13 países cuentan con una estrategia nacional de ciberseguridad, y en estos no existe evidencia que hayan tomado partido frente al uso o veto de tecnología alguna por lugar de origen. Los países que aún no tienen estrategia tienen una complejidad adicional y es resolver las discusiones frente al acceso a la información, los riesgos en infraestructuras críticas en sectores como defensa, financiero, salud, transporte y telecomunicaciones; o la relación entre la seguridad digital con fines civiles o militares.

América Latina hasta la fecha ha mantenido la neutralidad tecnológica y de alguna forma se aleja de estas disputas, sin embargo, la batalla será dura en los próximos meses y años, con el avance de las subastas 5G y la definición de marcos regulatorios. La gran pregunta será si los incentivos y las presiones a través de mecanismos de financiación, el intento de vetos regulatorios o las presiones por acuerdos comerciales, cambiarán la neutralidad que hasta la fecha se ha mantenido.

No olvidemos, que la neutralidad permite competencia y mejores oportunidades para usuarios y desarrollo del mercado.

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