La vida de Sigilfredo López cambió para siempre esa mañana del 11 de abril de 2002. A sangre y fuego un grupo de guerrilleros de las Farc ingresaron al recinto de la Asamblea del Valle y secuestraron a 12 diputados. Cinco años después, los colombianos se estremecieron con la aterradora noticia que 11 de los diputados del Valle habían sido asesinados por sus secuestradores. De la suerte de López solo se vino a saber el 5 de febrero del 2009, cuando fue liberado por esa guerrilla. 

Seis años y 11 meses soportó los vejámenes a los que fue sometido por sus secuestradores que lo mantuvieron amarrado con cadenas, sin las más mínimas condiciones de higiene, de alimentación y de salud. Soportando severos castigos de aislamiento cuando reclamaban por sus derechos o exigía respeto de sus captores. 

Con la vida destrozada desde el momento en que escuchó las ráfagas de fusil, a 70 metros de donde estaban sus colegas diputados, pagando un castigo impuesto por sus captores, muy pronto comprendió y se enfrentó a la cruda realidad que los habían fusilado. Muchos años después, todavía no sabe porqué no murió en la selva.

Con su liberación, López comenzó a vivir una segunda pesadilla. El único sobreviviente del secuestro fue acusado en mayo del 2012 por la Fiscalía General de la Nación de la coautoría en la retención y posterior muerte de los 11 diputados del Valle. La noticia estremeció al país que no daba crédito a lo ocurrido. Sin embargo, tres meses después la propia Fiscalía precluyó la investigación, aceptó su equivocación, absolvió a López y se comprometió a pedirle excusas públicas por sus actuaciones y privación de la libertad. 

Desde entonces Sigilfredo ha sido un abanderado del resarcimiento a las víctimas del conflicto y que en la Comisión de la Verdad y ante la Justicia Especial para la Paz, las Farc cuenten una sola verdad de lo que pasó. Porque como dijo Ingrid Betancourt en una extensa y dura carta a la JEP, “perdón no es olvido”. Y agregó que las Farc intentan justificar el secuestro ante la JEP y “hacer de las víctimas las responsables del maltrato a que fueron sometidas”.

Alternativa: Las Farc sí están diciendo la verdad ante la JEP o como dice Ingrid Betancourt lo que intentan con su verdad es justificar el delito del secuestro? 

Sigilfredo López: Ingrid tiene toda la razón. Las Farc están mintiendo, están acomodando su versión porque pretenden reescribir la verdad de lo que fue el secuestro, vender la idea de que fue una estadía agradable, proporcionando las mejores condiciones, como si fuese un hotel cinco estrellas a los secuestrados. Pero resulta que nada de eso es cierto. Quitarle la libertad a un ser humano, someterlo a la voluntad de otro, es una infamia desde todo punto de vista. Hay que ser claros: a los secuestrados nos tuvieron por años con un fusil en la cabeza, con cadenas, sometidos a los vejámenes más terribles que puede soportar un ser humano. 

¿Cuánto tiempo estuvo secuestrado? Seis años y 11 meses. 

Sus compañeros de cautiverio fueron sus 11 colegas de la Asamblea del Valle. ¿Cuánto tiempo llevaban secuestrados cuando terminaron asesinados? Fueron asesinados a los cinco años y medio de cautiverio. Yo me enteré una semana después de lo que había pasado con la masacre. En año y medio fui averiguando poco a poco lo que realmente ocurrió. 

¿Qué fue de su vida después de la muerte de sus colegas? Me vigilaban los mismos guerrilleros que fusilaron a mis comp

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añeros y colegas de la Asamblea del Valle. Eran 54 hombres del frente 60 de las Farc encargados de custodiar a los 12 secuestrados. Cuando los asesinaron yo quedé a merced de ellos. Durante seis años y 11 meses me repetían que yo era culpable, al igual que mis colegas del secuestro porque representábamos al establecimiento. Nos decían que éramos nosotros los responsables que no nos pudieran llevar medicinas y alimentos al infierno en que vivíamos. Que además, éramos los responsables de la propia muerte de los 11 diputados porque la orden era que, en caso de un intento de rescate por parte del ejército nos tenían que matar, porque nosotros simplemente éramos un trofeo de guerra. Que todo lo que ocurría era culpa nuestra. Así justificaban que estuviéramos amarrados, que no hubiera medicinas, que las necesidades fisiológicas las hiciéramos encadenados a custodios. 

¿A usted lo utilizaron como escudo de guerra cuando había operaciones militares cerca de dónde estaba secuestrado? Claro, a tal punto que se cometió con nosotros el delito de perfidia. Cuando nos conducían cerca de caseríos y comunidades nos obligaban a ponernos chaquetas del ejército o de la policía para que la gente pensara que nosotros éramos también guerrilleros, que no hubiera diferencia entre ellos y nosotros. Con un fusil en la cabeza nos hacían poner las chaquetas y los distintivos de las fuerzas militares. 

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Uno de los principales temas de la carta de Ingrid a la JEP es que hay que hablar de la palabra secuestro y no de retención. ¿Eso debe ser así de claro y no negociable? Claro que sí. La retención en términos jurídicos se trata de privar de la libertad. Las retenciones ilegítimas, como las que hacía las Farc, tienen un solo nombre: secuestro. Y esto es un delito de lesa humanidad. Que se llama toma de rehenes. Y en el caso de la masacre de mis compañeros se llama crimen de guerra, porque los asesinaron a quemarropa. Todo lo que ha sucedido alrededor de esto es infame. Pero lo más infame es que las Farc no sea capaz de reconocer una verdad, cuando es la única exigencia que les hemos hecho las víctimas. Nosotros apoyamos el acuerdo de paz, dijimos sí a una solución pacífica, no nos interesó que no pagaran los 40 o 50 años de cárcel que se merecían, perdonamos esto a cambio de que no hubiera más víctimas en Colombia y que dijeran la verdad. Y resulta que las Farc están incumpliendo con su deber y eso es supremamente indignante. Y es por esa razón que las víctimas nos hemos levantado para exigir que digan la verdad o de lo contrario sean llevados a juicio y condenados por sus delitos.

¿Las Farc no están diciendo la verdad ante la JEP? No han dicho la verdad. Esto no fue una estadía agradable. Nadie puede decir eso cuando ha sido sometido contra su voluntad a un cautiverio encadenado y con un fusil en la nuca. Eso no es un trato digno. Las Farc mintieron en torno al asesinato de mis compañeros. Es lo más indignante en el caso de los diputados del Valle.

¿Las Farc han mentido en el asesinato de los 11 diputados? Sí, ellos están diciendo que en un enfrentamiento con un grupo armado desconocido, donde supuestamente reconocieron a un tipo que había sido disidente de ellos, y que después de un cruce de mensajes amigables, el grupo que llegó, abrió fuego y mataron a todos los diputados con disparos a media distancia. En esta historia no hubo un solo herido de ninguno de los bandos que se enfrentaron. Eso es completamente falso. 

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Entonces, ¿cómo los mataron? Hay tres pruebas contundentes que demuestran que esa versión es falsa. La primera es un cruce de correos entre comandantes de las Farc que detectó la inteligencia del ejército. En esos mensajes reconocen que fue un error militar, que fue un fuego amigo, y que lo mejor era decir la verdad porque tarde que temprano se iba a saber lo que había ocurrido. Pero siempre han dicho mentiras, y ahora pretenden seguir en esa misma línea. La segunda prueba y que es contundente son las necropsias de los cadáveres de mis compañeros. En ellas se confirma que todos fueron asesinados a quemarropa. Con ocho, diez y 14 disparos que recibieron algunos. Se utilizaron armas AK-47 y R-15 que eran los fusiles que utilizaban los guerrilleros que nos secuestraron. La tercera prueba demuestra que las armas fueron disparadas por los custodios de cada uno de nosotros. Ellos tenían la orden de matarnos en caso de un intento de rescate. 

¿Y usted cómo se salvó de su custodio? Yo me salvé porque el custodio mío estaba lavando los platos después de que llevó algo de almuerzo. Yo estaba separado del grupo desde hacia cuatro días por un castigo que me impusieron y me habían metido en una caleta a 70 metros de distancia de donde estaba el resto de mis compañeros. El custodio, que estaba a unos 50 metros en una pequeña quebrada lavando los platos, salió corriendo cuando escuchó el tiroteo, me dejaron solo en la caleta y estoy convencido que por eso me salvé. 

¿Usted se enteró ahí que sus 11 colegas de Asamblea habían sido asesinados? En medio del tiroteo, la confusión y la carrera de mi custodio, yo quedé abandonado y metido en la caleta. Pasaron alrededor de 20 minutos cuando los guerrilleros regresaron, me sacaron del encierro, me condujeron por un sendero, no vi los cadáveres. Nadie decía nada. Me enteré del asesinato de mis compañeros ocho días después, por la radio, escuchando noticias, cuando leyeron un comunicado mentiroso donde decían que a raíz de un enfrentamiento con un grupo armado habían muerto los diputados, cuando sabemos que fue un error militar de ellos y no un enfrentamiento.

¿Por qué mienten las Farc? Las víctimas no entendemos por qué lo hacen, si la JEP está hecha para perdonarlos, para ponerles penas blandas. Pero en caso de que la JEP detecte que han mentido, como está ocurriendo con los temas del secuestro, tiene la obligación de llevarlos a juicio y condenarlos a las máximas penas y pierden los beneficios contemplados en el Acuerdo de Paz. No tiene sentido lo que están haciendo. Quieren reescribir la historia y no pasar como unos asesinos y criminales de guerra, sino pasar como unos héroes. 

¿A usted le preocupa que a la JEP y a la Comisión de la Verdad, cada quien está llegando a contar su verdad, una verdad acomodada a sus intereses y no la verdad que exigen las víctimas? Claro que sí. Lo que observo es que la JEP y el Centro de Memoria Histórica, cada una de ellas está escribiendo la historia de manera distinta. Para nadie es un secreto que en la Comisión de la Verdad hay una tendencia de izquierda y se está reescribiendo la verdad de esa manera. Mientras el Centro de Memoria Histórica está en manos de la derecha y están reescribiendo la verdad de esa manera. Entonces no es cierta ni la verdad de la guerrilla, ni la verdad de los paras. Hay es una verdad que es la de las víctimas, pero como las víctimas siempre somos los perdedores, la verdad tratan de reescribirla cada uno a su acomodo. Y eso es lo lamentable que está pasando en la Comisión de la Verdad y en el Centro de Memoria Histórica.

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