Los profesionales de la salud han estado en primera línea en esta batalla contra el coronavirus. Pasan largas jornadas en las UCI y han pagado con su vida por salvar a miles de colombianos infectados. 150 médicos, enfermeras, intensivistas, anestesiólogos y terapeutas han fallecido prestando sus servicios. El Colegio Médico Colombiano rindió un sentido homenaje con una gran valla que se exhibe en el norte de Bogotá con el rostro de 84 de esos héroes que entregaron todo.

Cincuenta mil es la cifra que supera las muertes por Covid-19 en Colombia. Las frías estadísticas dicen que son más de dos millones de personas en el mundo que perdieron la vida por cuenta de esta pandemia que todavía tiene en jaque al planeta. Los confinamientos parciales, los toque de queda, el cierre del ocio nocturno, el encierro de fines de semana y la llegada por fin de la vacuna, todavía no han sido el antídoto esperado para hacerle frente a un virus que trae tragedias familiares y que devasta la economía de los países. 

En el país, las proyecciones del Ministerio de Salud dan cuenta que hay 99,6 muertes por cada cien mil habitantes. Entre los países con más muertes por cada millón de habitantes, Colombia ocupa el puesto 26 y el sexto en Latinoamérica, de acuerdo con las estadísticas que maneja el portal Our World In Data de la Universidad de Oxford, Reino Unido. 

Bogotá es la ciudad más azotada por el virus. En la capital han ocurrido el 23,3 % de las muertes de todo el país. Es decir, 1 de cada 5 fallecimientos. Le siguen Cali, Medellín y Barranquilla. 

El personal de la salud, que ha estado en la primera línea de batalla contra la epidemia del coronavirus, ha sufrido como nadie esta tragedia de dolor y muerte. Más de 150 de ellos han entregado su vida para salvar la de otros colombianos. El primer caso se presentó el 11 de abril del año pasado cuando se confirmó la muerte del médico Carlos Fabián Nieto, en Bogotá. El Instituto Nacional de Salud, ha señalado que más de 2.000 trabajadores de la salud se han infectado con el virus. Una de cada tres infecciones se dio en auxiliares de enfermería. 

Las Unidades de Cuidados Intensivos, son auténticos campos de batalla donde se libra una guerra sin cuartel contra la muerte. De acuerdo con la Asociación Colombiana de Medicina Crítica y Cuidado Intensivo, 40.000 pacientes de Covid-19 han pasado por un estado crítico en las 11.832 camas dispuestas en las UCI. Un número que es el doble de dotación antes de la pandemia. 

Intensivistas, anestesiólogos, médicos internistas, enfermeras, terapeutas, fisioterapeutas y auxiliares de enfermería forman parte de esa primera línea de batalla médica contra el virus. Los estrategas de esta guerra médica conforman un equipo de veinte expertos nacionales en cuidados intensivos y anestesia, que tienen sobre sus hombros la responsabilidad y el abordaje de una mezcla de fármacos para enfrentar a un enemigo del cual todavía se conoce poco. 

En el camino, más de 150 profesionales de la salud han perdido su vida. Han dejado hijos, esposas, padres; muchos de ellos apenas empezaban su vida profesional; otros, curtidos y experimentados médicos, enfermeras o auxiliares, entregaron su vida por una causa y que el mundo los reconoce como unos héroes. 

En Colombia, el Colegio Médico Colombiano se dio a la tarea de darle rostro a ese grupo de profesionales que se fueron en este año de lucha contra el virus. De ahí nació la idea de exhibir una enorme valla en el norte de Bogotá con la cara de más de ochenta profesionales de la salud que perdieron la vida en las unidades de cuidados intensivos. Alternativa se une a ese homenaje y, gracias al Colegio Médico, pública en esta edición la valla que recoge ese sentimiento de solidaridad con cada uno de ellos.

La vacunación 

Todavía falta un largo camino por recorrer, pero la luz al final del túnel se comienza a vislumbrar y las esperanzas se centran en la vacunación masiva en el mundo que ya empezó desde finales de diciembre en varios países y que se iniciará a mediados de febrero en Colombia. 

El pasado 18 de diciembre, el presidente Iván Duque y el ministro de Salud, Fernando Ruiz, anunciaron que Colombia había adquirido 40 millones de vacunas: 20 millones de ellas a las farmacéuticas Pfizer y AstraZeneca y 20 millones más de dosis como parte de la plataforma Covax. Desde entonces se ha esperado con gran ansiedad la fecha oficial de inicio de la vacunación en el país. 

La demora en la entrega de las vacunas por parte de Pfizer ha dado pie a una serie de especulaciones que va desde lo político hasta mitos urbanos que dan cuenta de que las vacunas contra el Covid-19 alteran el código genético o que traen un chip para extraer información genética de las personas. En lo político, los adversarios del Gobierno han llegado incluso a poner en duda la compra de las vacunas y afirman que es una mentira del Gobierno. Otros han exigido que el país conozca los acuerdos de confidencialidad que se firmaron con las casas proveedoras de las vacunas.

En ese ir y venir, el Ministerio de Salud ha venido implementado la logística para iniciar la vacunación que, de acuerdo con fuentes consultadas por Alternativa con el alto Gobierno, iniciará el próximo 20 de febrero. 

Carlos Arturo Álvarez, uno de los mayores expertos en epidemiología en el país, asesor del Gobierno y representante de la Organización Mundial de la Salud para estudios de Covid-19 en Colombia, señala que la inmunización es la única solución de fondo para hacerle frente al virus. 

Álvarez formará parte de los equipos que preparan la logística para iniciar el proceso de inoculación en Colombia y señala que las vacunas que llegan al país han demostrado que son seguras y han cumplido con cada una de las fases de investigación que se requieren antes de ser autorizadas para su uso masivo. Agrega que los riesgos de la vacuna son escasos. Cerca de 25.000 personas recibieron la dosis de la vacuna de Pfizer durante las tres fases experimentales que cumple este proceso, mientras otras 25.0000 recibieron inyecciones de solución salina para poder comparar. Las reacciones adversas graves fueron muy bajas en ambos grupos. Fatiga y dolor de cabeza leves fueron los síntomas más comunes en la mitad de las personas que inocularon durante los ensayos clínicos. 

Sobre los mitos urbanos y las falsas noticias en redes sociales respecto a que las vacunas contra el Covid-19 alteran el ADN de las personas, el experto en infectología y epidemiología, con más de veinticinco años de experiencia en el manejo de virus, señaló que eso es totalmente falso. “Lo que se inyecta a las personas es el ARN mensajero. Es un agente de material genético que solamente interactúa con el ribosoma, que es la fábrica de proteínas de las células humanas. Entonces, es imposible unir ARN con ADN, porque no son compatibles”.

El proceso de vacunación, como ha ocurrido en el resto del mundo, será lento y, para lograr el efecto de rebaño, se requiere por lo menos un año de intenso trabajo de inoculación. Se necesita que el 70 % de la población colombiana esté vacunada, es decir, alrededor de 35 millones de colombianos. Lo importantes es dar el primer paso y la ciencia, en una carrera maratónica, le ha ofrecido al mundo la vacuna esperada.