Por: David Luna

Senador de la República

Ningún arquero pudo tapar el primer golazo: el transfuguismo. Dar la posibilidad a los políticos de cambiarse de partido como de camiseta, sin lealtad hacía sus electores o con responsabilidad a sus actos. Este golazo, han dicho en el Gobierno, que tiene el propósito de combatir la corrupción, pero no nos dejemos meter los dedos en la boca, lo que se busca es debilitar a otros partidos políticos y fortalecer al Pacto Histórico. Ganaron con este artículo los oportunistas que cambian de partido y de ideología según sus intereses.

El segundo golazo: ahora los congresistas podrán renunciar y convertirse, sin ninguna inhabilidad, en ministros. Sin respetar el equilibrio de poderes, el Gobierno nos hizo esta jugada que es un retroceso para nuestra Constitución y parece más un artículo para dar contentillo a los adeptos al Pacto Histórico, un favor a unos cuantos. Ahora se jugará a apostarle al mejor postor, a favorecer al Gobierno, a no patear la lonchera y portarse bien con la mano que da de comer ante la promesa de un cargo administrativo.

Roy Barreras, presidente del Senado

Tercer golazo: la lista cerrada. Que nos quede claro que aunque se diga que este artículo es para favorecer a los pequeños partidos y eliminar el clientelismo, en realidad es una táctica de juego clave para el Gobierno; es apostarle a la burocracia y no a la meritocracia. El Pacto Histórico con este artículo busca escoger cuidadosamente quiénes patearán los penales, quiénes serán los jugadores clave y que deben ser elegidos para conformar la selección de la aplanadora gubernamental. La decisión del ciudadano de elegir por méritos a sus representantes ya no será una opción; adiós a la igualdad de competencia en nuestra democracia.

“Ahora los congresistas podrán renunciar y convertirse, sin ninguna inhabilidad, en ministros. Sin respetar el equilibrio de poderes”

El cuarto golazo y con este tiemblan las instituciones de control político: con la reforma política se deja sin dientes a la Procuraduría General de la Nación modificando con ello la Constitución. Nuestro ‘VAR’ a la hora de investigar y castigar las faltas y jugadas sucias de nuestros servidores públicos ya no tendrá la capacidad de sancionar e inhabilitar a aquellos que cometan actos de corrupción. Los políticos inmorales y corruptos, que ven la política como el arte de servirse a sí mismos, celebran este golazo desde las gradas, desde donde será mucho más difícil juzgarlos. 

Con estos golazos que nos metió la reforma política, el Gobierno nos demuestra que aplica las mismas jugaditas de siempre: fortalecer la burocracia y la corrupción y que al disfrazarse del “cambio” lo único que hace es jugar con la camiseta de la indignación de los colombianos. Esta reforma fue golazo, tras golazo y no hubo defensa alguna que evitara que el mayor perdedor de este partido fuera la democracia de nuestro país.

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