Por MIGUEL URIBE TURBAY

Claudia López tiene en sus manos la oportunidad de dotar a la ciudad de importantes obras que quedaron listas para su ejecución. 40 billones de pesos han sido invertidos en infraestructura y van a generar más de 400.000 empleos. Los proyectos no necesitan color político sino ejecución y control 

La administración del alcalde Enrique Peñalosa hizo la mayor contratación en infraestructura de la historia de Bogotá. Más de 40 billones invertidos en infraestructura vial, transporte público, plantas de tratamiento, colegios, jardines, parques, entre otros. Esta es la ciudad que recibe la alcaldesa Claudia López, muy diferente a la que recibió Enrique Peñalosa en el año 2016. 

Hoy la alcaldesa goza de los resultados de la gestión exitosa y transparente que tanto criticó en los últimos años. La construcción de estas obras generará más de 400.000 empleos y representa bienestar y más oportunidades para millones de bogotanos. De esta manera, el reto para Claudia y su gabinete es inmenso. En primer lugar, evitar, como lo hizo la administración pasada, que se presenten escándalos de corrupción. En segundo lugar, garantizar la capacidad para continuar y terminar las obras. Y en tercer lugar, la alcaldesa debe tener la serenidad y responsabilidad para priorizar el interés general por encima de su proyecto político.

Frente al desarrollo de este último, la alcaldesa tiene dos caminos, uno que resultaría utópico y poco probable en el caso que cumpla con todo lo que prometió en campaña y otro más realista y pragmático, encaminado a desarrollar de manera eficiente y responsable, los proyectos sociales y de infraestructura que se vienen desarrollando desde la administración anterior junto con los que ella conciba y lidere en su actual gobierno.

Circunvalar de Oriente y Avenida 68

Buena parte del debate electoral del año pasado fue sobre las políticas y proyectos de movilidad, transporte e infraestructura que proponía y defendía cada candidato. En tan solo dos meses y medio, ya los bogotanos han sido testigos del cambio de posición de la alcaldesa frente a proyectos específicos. Por ejemplo, en campaña Claudia cuestionó por su supuesto impacto ambiental, la construcción de la Circunvalar de Oriente, que conecta el centro con la salida al llano por la antigua Avenida de los Cerros; sin embargo, hace unas semanas el director del IDU aseguró en el Concejo Distrital, la necesidad y la urgencia de llevar a cabo este proyecto, que incluso calificó como prioritario para esta alcaldía.

Algunos califican este cambio de posición como incoherencia, sin embargo, lo celebran pues finalmente satisface la necesidad de los bogotanos del suroriente de la ciudad. Lo mismo sucedió con la troncal de Transmilenio de la Avenida 68. En campaña, la entonces candidata, aseguró que no iba a construir esta obra. Varios advertimos que no era posible teniendo en cuenta que esta troncal hace parte integral del proyecto Metro como lo determina el Conpes 3900.

Esta nueva troncal tiene un valor de 3.2 billones, la mayoría aportado por el Gobierno Nacional; conecta la Autopista Sur con la Carrera Séptima en la Calle 100; genera más de 30.000 empleos y renueva el espacio público y las calzadas para transporte mixto. 

La alcaldía pasada, en un acto de responsabilidad abrió la licitación que fue adjudicada a finales de enero de 2020. Claudia López aseguró que estaba dispuesta a impulsar la construcción de este proyecto si la Financiera de Desarrollo Nacional así lo determinaba. Unos días después esta entidad certificó la necesidad técnica de continuar con esta licitación y la alcaldesa optó por oponerse al proyecto. Para sus efectos, ella quedó en el mejor de los mundos. Adjudicó el proyecto asegurando que lo hizo obligada por ley, pues no podía frenar el proceso licitatorio en curso. A pesar de los cambios de posición, el proyecto quedó adjudicado e iniciará pronto su ejecución.

Metro

Algo parecido ha pasado con el Metro, el proyecto de infraestructura más ambicioso del país. En campaña Claudia insistió, como yo lo hice, en la necesidad de llevar el metro que hoy comienza en Bosa y termina en la Autopista Norte con Calle 72 hasta Suba. La diferencia radicaba en que ella prometía que adicionaría el proyecto actual para alargar la línea, lo que es técnica y jurídicamente imposible. Llevar el Metro a Suba es urgente, y sin duda debe ser el siguiente paso, pero primero hay que iniciar la construcción de la primera línea que tiene 24 kilómetros y 16 estaciones.

manos a la obra para descongestionar a bogotá 

A pesar de las diferencias con Claudia, celebro que haya ratificado al gerente de la empresa Metro, lo que reivindica el proceso que la administración pasada había adelantado y reconoce que lo que hoy se está haciendo es lo correcto. El Metro finalmente está contratado y si no se presentan obstáculos enfocados a lo político y populista, éste será una realidad para los ciudadanos.

Sostenibilidad de Transmilenio

En este mismo sentido, celebré en su momento la ratificación del subgerente de Transmilenio de la alcaldía pasada como nuevo gerente. Es un hombre capaz y con amplio conocimiento técnico. Conoce la entidad, el sistema y ha hecho parte del equipo que acertó con la renovación de la flota. 

Transmilenio moviliza más de 2.3 millones de personas diariamente y requiere acciones estructurales que garanticen su sostenibilidad y mejoren el servicio. En los últimos cuatro años se corrigieron buena parte de los errores, causados por negligencia o corrupción de las pasadas alcaldías. 

Por ejemplo, el año pasado, Peñalosa acordó la renegociación con los actuales operadores del SITP, abrió una nueva licitación para comprar 594 buses eléctricos y renovó la flota de Transmilenio con buses de última generación, 60% de ellos son a gas. Los buses ya empezaron a llegar, incluso con sorpresa recibí las imágenes de la alcaldesa en la primera semana de enero entregando y reconociendo las bondades de los buses nuevos que tanto descalificó.

Los bogotanos requerimos un gobierno con la capacidad de hacer lo responsable por encima de lo popular; que continúe las acciones de mejora del sistema y evite cometer los errores, algunos por negligencia y otros por corrupción, como en el caso de las administraciones de Samuel Moreno y Gustavo Petro. 

Pero de manera contraria, en sólo dos meses y medio, la alcaldesa Claudia López nos ha sorprendido con los ataques a la administración pasada responsabilizándola del alza en la tarifa de Transmilenio que ella misma implementó y con la propuesta absurda y costosa de cambiar el color de los buses sin mejorar el sistema.

Construcción Calle 13

En los próximos meses sabremos finalmente lo que va a suceder con la construcción de la Calle 13, que tiene un costo de 3.5 billones y la cual está diseñada y básicamente financiada. Pero de acuerdo con algunas entrevistas de la alcaldesa, esta obra puede estar en riesgo. Sería inconveniente no construirla, pues beneficiaría a dos millones de ciudadanos, facilitaría el acceso a la ciudad por el occidente y aumentaría la competitividad de la Zona Franca de Fontibón, Corabastos y el aeropuerto. 

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Corredor Carrera séptima 

Queda pendiente a su vez, saber qué pasará con la solución para el corredor de la Carrera Séptima. La propuesta actual pretende renovar el 100% del corredor, construyendo, entre otros, los puentes de la Calle 92 y Calle 85 para evitar los trancones subiendo a la Avenida Circunvalar;garantiza transporte público masivo digno; reconstruye y aumenta el espacio público; y amplía a doble calzada el tramo de la Calle 183 a la Calle 200. No hacer nada no puede ser una opción. De no hacerlo, Claudia mantendrá el caos que hoy se vive en esta Avenida.

Regiotram

Tengo que resaltar también, el interés y liderazgo de la alcaldesa para promover el Regiotram del Norte, que complementará el Regiotram de Occidente que impulsó la Gobernación de Cundinamarca y enhorabuena el alcalde Peñalosa respaldó para hacerlo una realidad. Este último ya está adjudicado y pronto iniciará su construcción.

Proyecto parqueo en vía

Finalmente, aún no sabemos cuál es el futuro del proyecto de parqueo en vía, semaforización inteligente y exención de pico y placa por pago. Estas tres iniciativas fueron aprobadas por el Concejo en la alcaldía pasada y mejorarán la movilidad inmediatamente sean implementadas. 

Es mucho lo que está en juego. Bogotá tiene la oportunidad de ser una ciudad moderna con un sistema de transporte público digno, eficiente y ambientalmente sostenible. Tendremos el Metro que hace tanto tiempo necesitamos y hemos sido testigos de las transformaciones que cada vez son más visibles. No podemos volver a empezar de cero, Bogotá necesita un gobierno con la capacidad de hacer lo responsable por encima de lo popular.

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