POR GONZALO MORENO

Presidente Ejecutivo de la Federación Nacional de Avicultores (FENAVI)

Lo que no acabó la pandemia en materia económica, los bloqueos del Paro Nacional lo están arruinando. Más de 10 billones de pesos en pérdidas económicas. Eso representa más del 1 % del Producto Interno Bruto (PIB) del país. Los gastos diarios del Paro, de acuerdo con el Ministerio de Hacienda, ascienden aproximadamente a 500 mil millones de pesos. Los sectores más afectados en pérdidas económicas son la infraestructura, el agro y los comerciantes. 

La industria avícola ha perdido más de 14 millones de aves en las cuatro largas semanas que van del Paro Nacional. Existen más de 700 mil toneladas de productos del agro represadas por cuenta de los bloqueos. Solo el sector lechero pierde 8,2 millones de litros al día. La producción de carne de cerdo cayó por debajo del 50 %; eso significa, 720 toneladas de carne de cerdo al día. El sector de transporte, vital para movilizar productos e insumos para el campo, ha perdido en estos 30 días más de $2 billones.

En el tema de la avicultura la situación es muy delicada. El consumo de carne y huevo en los hogares colombianos es cada vez mayor y para abastecer el mercado se requiere una producción de 2,5 millones de toneladas, repartidas en 1,6 millones en pollo y 900 mil en huevo. 

Para lograr que la industria funcione y poder mantener la calidad de las aves, el sector requiere anualmente la importación de 7,8 millones de toneladas de granos. Cada mes la avicultura moviliza cerca de un millón de toneladas repartidas entre granos, alimento balanceado, genética, carne de pollo y huevos. 

Con estas crudas cifras la realidad es una sola: las empresas van camino a la quiebra, al aumento del desempleo, que de por sí ha sido dramático durante el año y cinco meses de pandemia. 

Continuando con el sector avícola, más de 120 millones de aves están en peligro de morir por falta de alimento, mientras en los puertos, especialmente en Buenaventura, hay 240 mil toneladas de alimentos que no se pueden movilizar. Hay más de 20 mil toneladas de carne de pollo represadas, así como 180 millones de unidades de huevos, que no se pueden transportar a los centros de distribución.

¿Qué hacer frente a esta realidad? La protesta social, como lo hemos reiterado, es un derecho legítimo. Lo que no es legítimo son los bloqueos de las vías. Está consagrado en los Acuerdos de Ginebra. Está consagrado en las leyes colombianas. No hay excusa alguna para mantener al país bloqueado. Más de 45 vías, que son la columna vertebral de la movilización de carga por el territorio nacional, están afectadas.

Los organizadores del paro nacional no han tenido la entereza ni la voluntad de desbloquear las vías. De nada han valido los llamados de la ciudadanía ni las muertes de colombianos en plena vía, atascados en los bloqueos porque a las ambulancias no las dejan pasar.  Tampoco dejan pasar el oxígeno y los medicamentos para atender a las pacientes que están en las UCI luchando contra el covid-19.  

El presidente Iván Duque le ordenó a la fuerza pública, hace más de una semana, el desbloqueo de las vías. Los gremios hemos tenido una serie de reuniones con los altos funcionarios donde se nos ha dicho que se van a despejar las carreteras como lo ordena la ley, pero a hoy seguimos en la misma situación. ¿Por qué no se puede hacer cumplir la ley? ¿Por qué razón puede más la indolencia de unos cuantos que la sensatez de la mayoría? ¿Quiénes están realmente detrás de estos bloqueos que están llevando a la ruina económica al país? 

Debemos buscar salidas inmediatas a esta situación. Las navieras internacionales no quieren atracar en los puertos colombianos; el costo de la canasta familiar se ha disparado y los productos escasean en supermercados y tiendas. Los precios de la carne, del pollo, del huevo, que en el pasado eran asequibles para todos los colombianos, hoy están disparados, o no se encuentran productos disponibles. 

¿Qué hacer? Despejar las vías. No hay ninguna otra alternativa.