El almirante retirado pide más justicia tras conocerse la condena a más de 11 años de prisión para un testigo falso que lo involucró con el narcotráfico.

La Fiscalía tuvo que indemnizar al almirante por las actuaciones en su contra. 
BOGOTA 9 DE JUNIO DE 2009 EN LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA EL CASO DEL ALMIRANTE GABRIEL ARANGO BACCI FOTO DAVID OSORIO/EL TIEMPO

En los primeros días de noviembre pasado, 12 años después de que la Corte Suprema de Justicia ordenó investigar a Eyssin Miguel Matos, una juez de Bogotá lo condenó a 11 años y seis meses de prisión por vincular, mediante falso testimonio, al almirante Gabriel Ernesto Arango Bacci con el narcotráfico.

Al oficial retirado, quien perdió su carrera de 36 años por este episodio, la noticia no le provocó alivio, sino sorpresa: “!¿Cómo es posible que en este país salga una investigación tanto tiempo después de ordenada por la más alta corte?! De los tres testigos falsos, uno fue condenado a ocho años de prisión, otro está muerto y de este, Matos, hace cinco años no se sabe nada. La justicia debería averiguar dónde está o si lo desaparecieron. Pusieron de carne de cañón a tres pobres diablos y ahí quedó el asunto. ¿Y dónde están los autores intelectuales?”.

A estas alturas, el oficial retirado no puede acusar directamente a nadie del montaje en su contra que consiguió involucrarlo en una supuesta entrega de información de la Armada y en omisión de controles para facilitar envíos de droga, a cambio de dinero.  Sin embargo, recuerda que la Corte en su fallo llamó la atención sobre las actitudes extrañas y sospechosas de algunos oficiales de la institución involucrados en los hechos.

Arango Bacci es especialmente crítico de las actuaciones de dos de ellos: el almirante Guillermo Barrera, en ese entonces comandante de la Armada, y el jefe de Inteligencia de la institución, del momento, el almirante Álvaro Echandía. Cuestiona también al ministro a cargo de la cartera de Defensa cuando sucedieron los hechos: Juan Manuel Santos. “Ellos, en vez de buscar la verdad y aclarar un asunto tan grave como este, lo que hicieron fue tratar de inculparme tanto como pudieron, y resulta que todo se les volteó”. 

A su juicio, contaron con la fortuna de que Santos se convirtiera en 2010 en Presidente y durante sus ocho años en el poder, con Eduardo Montealegre y José Fernando Perdomo en la Fiscalía, se cerraron las investigaciones contra Barrera y Echandía. “Santos es lo peor que le ha podido pasar a Colombia”.

“Barrera y Echandía, en vez de buscar la verdad y aclarar un asunto tan grave como este, lo que hicieron fue tratar de inculparme hasta donde más pudieron, y resulta que todo se les volteó”.

Arango Bacci está seguro de que en el montaje no había nada personal con nadie. “Ahí lo que querían Echandía y Barrera, ese par de sinvergüenzas, era retirarme a mí de la Armada”. 

El almirante Arango había trabajado en la dirección de los Juegos Centroamericanos de Cartagena de 2006, llevados a feliz término, y, como cualquier alto oficial de una fuerza armada, aspiraba a comandar la suya, y había una posibilidad de que el presidente de la época, Álvaro Uribe, lo escogiera. 

“Tal vez ellos vieron en mi persona un peligro para sus aspiraciones, sobre todo Echandía. Y a los cinco meses de clausurados los Centroamericanos apareció el recibo falso con la huella, supuesta prueba del negocio con los narcotraficantes”. La salida de Arango favorecía a Echandía en su propósito de ser comandante de la Armada, como lo fue al principio del gobierno de Juan Manuel Santos.

“Más de cuatro meses estuvieron ellos manipulando ese papel para arriba y para abajo, y fueron a mostrárselo a Santos, pero nunca me dijeron nada. Yo salí retirado por eso. No había nada más. Cuando la Fiscalía determinó que el recibo era falso, a los ocho días salieron los tres testigos falsos”. 

Contralmirante Gabriel Arango Bacci. Retirado de la Armada Nacional.

A sabiendas de un ministro 

Arango Bacci, quien estuvo detenido entre junio de 2008 y diciembre de 2009, cree que ellos no podían dejar que el montaje se cayera porque habían metido a Santos. “El entonces ministro se prestó para esa cosa sin haber tenido yo en absoluto nunca nada que ver con él. Le faltó carácter para averiguar bien qué había pasado”. 

El presidente Álvaro Uribe también resultó engañado. El oficial retirado asegura que el entonces mandatario le dijo que “había creído lo que le decía un ministro de Estado (Santos)”.

Hoy, el almirante ve casi perdida toda batalla judicial contra la “empresa criminal” que fraguaron en su contra, pero espera que al menos se sepa la verdad completa algún día. 

Arango Bacci también perdió su visa a Estados Unidos. “Barrera y Echandía le dijeron al embajador del momento, William Brownfield, que yo había sido juzgado por un tribunal militar y declarado culpable, lo cual no era cierto”. Cuatro meses antes de que él se enterara de la existencia del papel falso, recibió la notificación del retiro de la visa, de la cual hoy tramita su restitución.

“¿Y dónde están estos dos señores ahora? Viviendo en los Estados Unidos, desde hace cinco años. Tengo entendido que estaban pidiendo asilo político”.

Barrera se dedicó a las actividades académicas y Echandía fue nombrado por Santos como cónsul en Washington unos meses antes de dejar la presidencia. Durante su gobierno, fue primero comandante de la Armada y luego cabeza de la Dirección Nacional de Inteligencia por seis años. 

En ese cargo estaba cuando se produjo el escándalo del “hacker Sepúlveda”, que el exministro Óscar Iván Zuluaga calificó como un montaje en su contra para robarle la presidencia en 2014. El excandidato denunció en su momento la presunta intervención de Echandía en los hechos, pero la Fiscalía desestimó hacer cualquier cargo.

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