Las protestas, la violencia y el vandalismo que se han desatado en Bogotá tienen enfrentados a  los dos personajes políticos, ambos con intereses electorales. Claudia le critica su extremismo y Petro dice que ella se “derechizó”.

Así como el paro y las protestas violentas agudizaron la pelea política entre las fuerzas afines al gobierno y las radicales de la izquierda, representadas en el movimiento Colombia Humana, de Gustavo Petro, también han hecho más dura la confrontación del mismo Petro con la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, quien desde el comienzo de las movilizaciones criticó que Petro enviara a los jóvenes a manifestarse en la calle y buscar la confrontación con la fuerza pública sin que él lo hiciera.

El tono de las críticas entre ambos durante los dos últimos meses ha ido en constante alza. Petro le ha exigido a la alcaldesa usar su autoridad para evitar que el Esmad salga a la calle a actuar contra quienes protestan y vandalizan, mientras que López le ha pedido que no “incendie al país” y no use a los jóvenes como carne de cañón con el único fin de promover su figura y hacer campaña electoral con miras a las presidenciales del 2022.

Hace una semana, en la batalla de trinos, López le dijo a Petro: «Recapacite, Gustavo. Su apuesta de radicalización, confrontación y caos tal vez le asegure likes, dudo que le garantice la Presidencia». Y el senador  le respondió: «Mi querida alcaldesa, usted sabe que me está calumniando, porque nosotros, Colombia Humana y el Pacto Histórico, no estamos promocionando el caos y la confrontación. Solo pedimos diálogo y paz».

Este lunes, la alcaldesa López hizo un trino con un video de un grupo de personas atacando un bus del SITP y con este texto:  «Con la dotación que les dan dirigentes de Colombia Humana, pinchan, bloquean y secuestran buses, pocos jóvenes radicalizados para hacerles la campaña del caos, la obstrucción y destrucción de TransMilenio y la tranquilidad ciudadana. ¡Bogotá se respeta!».

La réplica de Petro fue una solicitud pública a la alcaldesa de rectificación de lo que llamó “una afirmación calumniosa”. Y le sacó de nuevo a relucir el tema del Esmad: “Para desinflar llantas no se necesitan dotaciones y los gestores de convivencia fueron fortalecidos en la Bogotá Humana precisamente para no usar el Esmad».

Luego vino el análisis político desde su orilla: «Cuando el claudismo decía que no le podíamos ganar a Uribe competía en progresismo; ahora, que saben que solo una coalición total de la derecha y él puede intentar detenernos, se traslada a la derecha. El paso de Claudia a la derecha es calculado». 

Finalmente, hizo una afirmación que encierra un reconocimiento de su ascendencia sobre los manifestantes y amenaza con quitarle el apoyo en el Concejo de Bogotá a la alcaldesa López: «He solicitado el levantamiento de bloqueos y una tregua mientras pasa la ola de pandemia hace meses, pero la respuesta estatal no es más que una táctica electoral de descrédito sobre nosotros. La bancada del Concejo debe analizar si es hora de pasar a la oposición en Bogotá».

Otras voces de Colombia Humana han exigido una rectificación de la alcaldesa sobre su último trino, amenazándola con una denuncia penal si no lo hace.

No sería extraño que el episodio desembocara en un cambio en las relaciones entre las fuerzas afines a Petro en Bogotá y la alcaldesa, con quien ha habido entendimiento, a pesar de diferencias públicas en torno a proyectos como el metro elevado, que Petro rechaza, y ahora sobre las protestas y el uso de la fuerza antimotines en la ciudad para controlarlas.

Los amigos de la alcaldesa sienten que Petro, en su propósito de fortalecer su aspiración política con la movilización social, no le importa llevarse por delante la ciudad y complicar la gestión de López, a quien ve como rival política.

El problema de Petro no es sólo con Claudia López. También han subido de tono las pullas entre Petro y un aliado de ella, Sergio Fajardo, quien es el nombre más fuerte para ser candidato presidencial por la coalición variopinta que encabeza el Partido Verde de López.

Fajardo irónicamente definió así en un trino al líder de Colombia Humana así: “Dueño del conocimiento, poseedor de la verdad, rey de la justicia y vocero de la sabiduría. Petro, iluminado”.

La respuesta de Petro fue: “Nadie que sea libre pensador se cree dueño del conocimiento. Yo soy librepensador, Sergio, pero no bobo. Detecto las campañas de desprestigio y el intento de parte de ustedes de hacernos parecer extremistas cuando, ni más ni menos, defendemos y luchamos por la democracia”.

El clima de protesta ha desembocado, como se ve, en un debate político en el que cada actor quiere posicionarse, salir lo menos golpeado que se pueda y sacar ventaja. Con el paso de los días, en el caso de Bogotá, López ha reforzado su imagen de líder conciliadora y racional, tratando de defender a la ciudad y a la vez encontrar respuestas a la protesta social, mientras que Petro es atornillado por los hechos en el extremismo y la radicalización.