El 0-0 ante Ecuador en Barranquilla le quitó la oportunidad de sacar una ventaja clave frente a un rival directo.

No fue un buen partido para Juan Fernando Quintero

La misión de Colombia, luego de haber sacado empates en la visita a la selección Uruguay y en casa ante la invicta Brasil, era ganarle a Ecuador, el rival directo que la había humillado en Quito con un 6-1 hace casi un año.

Ese triunfo la hubiera puesto en el tercer lugar de la tabla, con dos puntos por delante de  la propia Ecuador y con el único compromiso de ganar los tres partidos restantes de local, del total de seis que quedan, para asegurar un cupo directo al mundial de Catar. Pero el equipo nacional funcionó con poca claridad en la ofensiva y el rival se plantó muy bien a la defensiva. 

El primer tiempo fue muy discreto. Colombia no se hizo al control de la bola. Ni Quintero ni Cuadrado acertaron en los pases y la oportunidad más clara la tuvo Ecuador a los 5 minutos del encuentro, con un cabezazo que el arquero David Ospina conjuró.

El planteamiento del técnico Gustavo Alfaro, que se ha caracterizado por armar equipos cerrados y sumamente tácticos, dio resultado. Fue un partido con muchas faltas y poco fútbol.

Colombia quiso sobreponerse en el segundo tiempo, presionado y forzando cobros de pelota quieta. Rueda envió al campo a Falcao y a Gustavo Cuéllar y también a Róger Martínez. Luego sacó a Quintero por el lateral Muñoz, para poner más adelante a Cuadrado.

El juego se volvió de una sola área: Colombia se dedicaba a atacar, mientras que Ecuador resistía en su terreno.

Una jugada aislada de la visita puso a sufrir a los más de 50 mil asistentes al Metropolitano de Barranquilla. El árbitro pitó como penal un leve toque de Cuéllar al ecuatoriano Plata en el área. Sin embargo, el VAR le hizo dar reversa porque previamente un jugador ecuatoriano había quedado en fuera de lugar. 

Colombia siguió intentándolo sin suerte, hasta que en el último minuto de la reposición, desde la banda, Cuadrado hizo un lanzamiento al área y el grandulón de Mina se las arregló para controlar la bola y cruzarla suave al segundo palo del arquero Domínguez.

Cuando todos los colombianos celebrábamos la suerte del último minuto, vino una revisión del VAR que dictaminó una mano de Mina cuando intentaba manejar el esférico. Chao esperanza: saque de meta y pitazo final. Colombia se fue con un mal sabor de boca por la jugada final y dejó pasar la oportunidad de sacar una ventaja clave para poner los pies en Catar.

Ahora las cuentas indican que tendría que hacer por lo menos 10 puntos para ir directo al mundial. Podría ser haciendo nueve de local contra Paraguay, Bolivia y Perú y robando uno más afuera, donde tendrá que enfrentar a los duros Brasil y Argentina, y a Venezuela, aparentemente el menos difícil, en el último partido de la  eliminatoria en marzo próximo. El seleccionado de Rueda no está en el peor de los escenarios, pero tiene que resolver la falta de contundencia en casa, para no complicarse y conseguir algo más que el repechaje. 

En noviembre, el seleccionado estará frente a Brasil, ya clasificado, de visitante y contra Paraguay, que parece hoy casi eliminada, en Barranquilla. Mínimo tendrá que cosechar una victoria. Algo habrá que hacer, porque ya de a un punto por partido las cuentas no dan.