El ‘10’ colombiano no pudo cambiar de club al cierre del mercado europeo de transferencias, como quería. Es el peor momento deportivo del jugador, que ahora es noticia solo por lo que dice en la plataforma de streaming de moda.

James Rodriguez
James Rodríguez tiene ya 30 años.

Luego de llevarse la bota de oro de Brasil 2014, James no ha tenido muy buenas temporadas, a excepción de la primera en el Real Madrid y otra más cuando Jupp Heynkes lo arropó en el Bayern Múnich durante el 2017.

Dos buenos años de los últimos siete es preocupante, por lo menos para los adimiradores del talento de James, porque al parecer para él no. Su carrera futbolística se empezó a ir de ‘capa caída’ por malas relaciones con sus entrenadores, recurrencia de lesiones y sus desatinadas declaraciones fuera del campo de juego.

Lo primero: no ha tenido (o querido tener) buenos vínculos con sus entrenadores, desde Carlo Ancelotti en el 2014, haciendo una breve exclusión del mencionado Heynkes. Lo han dirigido un total de cuatro técnicos, si incluimos a Reinaldo Rueda. Zinedine Zidane, Rafa Benítez y Niko Kovac son los tres restantes, y con ninguno ha podido destacarse. Por sus condiciones es difícil que no juegue; puede pasar más por un tema disciplinario.

En segundo lugar, el cucuteño ha tenido que estar parado 534 días, algo menos de un año y medio, debido a las lesiones que lo persiguen desde el 2018, cuando jugaba en Alemania. La rotura de ligamento externo de la rodilla y una lesión muscular en una de sus pantorrillas han sido las principales. Al parecer, cierto afán de James en los procesos de recuperación ha impedido que estos concluyan de manera adecuada y por ello las reincidencias, sobre todo en las lesiones musculares.

Lo último que ha estado jugando en su contra -y digno de estos tiempos de virtualidad, pandemia y encierro- tiene que ver con sus declaraciones en su canal de Twitch, la plataforma de moda que permite realizar transmisiones en vivo mientras los usuarios se dedican a los videojuegos.

James, a través de su cuenta oficial, ha soltado frases como “no sé contra quién juega el Everton (su equipo) el fin de semana”, “no se dónde voy a jugar la próxima temporada” y “estoy barato, aprovechen”. Todo esto lo dijo teniendo contrato vigente con el club de Liverpool. Estas declaraciones enfurecieron a la fanaticada del equipo inglés, razón por la que lo querían fuera de la nómina.

La caída del astro colombiano en su nivel deportivo terminó por manifestarse en la Selección Colombia, el terreno que era hasta hace poco su oasis futbolístico. Él mismo, al querer manejar a su antojo su participación en partidos de la eliminatoria mundialista y la Copa América de Brasil, hizo que el técnico nacional, Reinaldo Rueda, lo desconvocara. Y hasta el sol de hoy mantiene esa decisión con el respaldo mayoritario de la prensa y los aficionados.

Al final de la temporada pasada en Europa, James recibió la mala noticia de la salida del Everton del técnico Carlo Ancelotti, quien ha sido uno de sus protectores. Eso aumentó las ganas del jugador de abandonar Inglaterra, pero los esfuerzos que hizo para lograrlo fueron en vano. Este martes se cerró el mercado de transferencias en Europa y ningún equipo quiso poner el dinero para llevárselo y mucho menos para pagar su alto sueldo.

Con esto, la temporada de James pinta como aquellas del Real Madrid de Zidane, cuando los partidos pasaban para él sentado en el banco. La pregunta es si podrá superar el mal momento y cambiar de mentalidad para ser de nuevo el jugador que deslumbró a todos hace siete años en el mundial donde fue goleador.