Carlos Ardila Lülle, 1930-2021

Carlos Ardila Lülle, uno de los empresarios más poderosos de Colombia en los últimos 70 años, y quien forjó un conglomerado alrededor del negocio de las bebidas gaseosas, murió en Cali a los 91 años.

Ardila Lülle, ingeniero civil bumangués, era la cabeza de la organización que lleva su nombre y que tiene, además de fábricas de gaseosas y otras bebidas, intereses en ingenios azucareros, los medios de comunicación, la comercialización de automotores y hasta en el fútbol profesional.

Su trayectoria empresarial empezó a forjarse a mediados de los años 50 cuando entró a ser parte, como jefe de planta, de la empresa de su suegro, Gaseosas Lux, y desarrolló una bebida con sabor a manzana, que se convirtió en el producto estrella de la compañía. Ese éxito permitió la expansión de la empresa, que en los años 60 pasó a ser suya al igual que la de su mayor competidor, Postobón, la cual se transformaría en el buque insignia de su organización.

Con el tiempo, Ardilla Lülle fue armando su poderosas estructura invirtiendo en empresas productoras de insumos para sus bebidas, como los ingenios azucareros Manuelita y Cauca, y la fábrica de vidrios Peldar. Pero también incursionó en negocios prósperos de la época como la textilera Coltejer y la cadena radial RCN, que igualmente tenía un pie puesto en la televisión como programadora.

Así como el otro hombre más rico del país, Julio Mario Santo Domingo, tenía la cadena radial y la programadora Caracol, Ardila Lülle sentó su base de poder mediático en RCN Radio y la programadora de televisión del mismo nombre. Si uno, Santo Domingo, era identificado como el gran empresario de los liberales y el otro lo era como el de los conservadores, algo que se fue diluyendo con el paso de los años.

Como Santo Domingo lo hizo con Caracol, Ardila convirtió esa participación en la televisión en un canal, cuando se otorgaron las licencias para ello a los privados. Solo ellos tenían la capacidad y el poder para dar ese paso.

Con el empresario barranquillero mantuvo durante al menos tres décadas una rivalidad fuerte. El episodio más bélico se produjo en los años 90 cuando Ardila se metió en el terreno de las cervezas, con la marca Leona y Santo Domingo le respondió incursionando en el de las gaseosas con su propia marca. Finalmente, Bavaria, la empresa que era de Santo Domingo, se quedó con el fracasado intento cervecero de Ardila y se retiró del mundo de las gaseosas.

Ardila y su familia han tenido y tienen intereses en más de 80 compañías y su fortuma, según Forbes, supera los 5.000 millones de dólares.

En las dos últimas décadas, las condiciones de salud del patriarca santandereano, deterioradas por las secuelas de un accidente casero que lo dejó con el tiempo en silla de ruedas, hizo que traspasara poco a poco el manejo de todos sus negocios en manos de sus hijos Carlos Julio y Antonio José Ardila, quienes han seguido fortaleciendo el conglomerado con inversiones en empresas como Exxonmobil, Kaltex Sudamérica, Heineken Colombia, el canal Win Sports, el diario La República y el equipo de fútbol Atlético Nacional, al cual llevaron a la conquista de su segunda Copa Libertadores y mantienen como el más poderoso del país.