La directora financiera del gigante de la comunicaciones agradece «a la fuerte nación» china su vuelta al país

Meng Wanzhou, al quedar libre en Canadá.

EUROPA PRESS

La directora financiera de Huawei, Meng Wanzhou -hija de Ren Zhengfei su fundador- regresó este sábado a China después de tres años retenida en Canadá a petición de Estados Unidos, que acusaba a Meng de haber engañado al banco HSBC sobre las relaciones del gigante chino con Irán.

Las primeras palabras de la posible heredera de la empresa privada más grande de China fueron de agradecimiento «a la fuerte nación china» por poder regresar al país.

«Sin una nación fuerte no sería libre como lo soy hoy. El camino de vuelta a casa, lleno de giros y vueltas, es el más acogedor del mundo», afirmó Meng durante su vuelo de vuelta, según recogen medios oficiales chinos.

Meng ha aterrizado en el Aeropuerto Internacional de Shenzhen-Bao’an en un vuelo chárter fletado por el Gobierno chino y «pronto se reunirá con su familia», según la prensa oficial.

Estados Unidos pidió la extradición de la ejecutiva porque considera que defraudó a HSBC al mentir a la entidad durante una reunión con un alto cargo del banco en la que habló de los negocios que tenía Huawei con Irán.

Sin embargo, este viernes, el Departamento de Justicia estadounidense cerro un acuerdo con Meng que implica que el país dejará de pedir su extradición, por lo que ésta pudo abandonar Canadá en un vuelo privado con destino Shenzhen, donde tiene su sede la compañía tecnológica.

A cambio, la directora financiera admitió que engañó a HSBC sobre los negocios de la compañía con Irán, lo que violaba las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos contra Teherán.

El arresto de Meng supuso un punto de inflexión en las relaciones de China con Estados Unidos y Canadá. Pekín rechazó los cargos y reiteró que la que es, además, hija del fundador de la compañía, está siendo víctima de una persecución política.

Poco después de su arresto, China detuvo a los canadienses Michael Kovrig y Michael Spavor, a quienes acusó de espionaje. Spavor fue condenado a once años de prisión, mientras que Kovrig esperaba su sentencia. Ambos han sido ya liberados.