El Senado enviará a la Presidencia el acto legislativo que las creo, y que llevaba 3 años engavetado, para que sea sancionado. La reglamentación debe garantizar que los escaños no termine en manos de los victimarios, dice el Presidente.

El presidente Duque pide una reglamentación que favorezca la presencia de verdaderas víctimas en las curules de paz.

Tras los fallos de la Corte Constitucional y el Consejo de Estado que revieron las llamadas curules de paz, aprobadas a través de un controvertido acto legislativo, el Gobierno ratificó -a través del consejero presidencial para la Estabilización y la Consolidación, Emilio Archila- su compromiso con aumentar la participación política de las víctimas en todos los escenarios posible.

A renglón seguido, el Senado anunció que enviará el acto legislativo que creo las 16 curules especiales de paz, y que llevaba archivado casi tres años por una errónea interpretación sobre el quórum de su aprobación, a la Casa de Nariño, para que el presidente Iván Duque lo sancione.

Este martes, Duque dijo ante los medios que “las decisiones judiciales hay que respetarlas”, aludiendo a los fallos, y subrayó la importancia de garantizar que las mencionadas curules, que surgieron como parte del Acuerdo de Paz con las Farc, sean para las víctimas y no para los victimarios, y “que las personas que se han visto afectadas por la violencia, realmente tengan esa participación genuina”.

Dijo, además, que es fundamental garantizar «que las víctimas tengan voz y voto en el diseño de políticas públicas es vital, mucho más cuando los victimarios ya están sentados en el Congreso”.

El Gobierno y voceros de los partidos que los respaldan se opusieron, y aún se oponen, a la creación de estas curules con el argumento de que están definidas para zonas en las cuales posiblemente terminarían en personas afines al partido Farc, es decir, en relacionados con los victimarios.

Duque resaltó la importancia de que en reglamentación del acto legislativo se tomen “todas las medidas que garanticen que las víctimas serán las que estarán allí” y no dejen rendijas para que “personas que no tienen esa condición, o peor aún, han tenido simpatías históricas con victimarios, sean las que ocupen esos escaños”.