La marchista risaraldense logró subirse al podio en Tokio no solo gracias a su constancia y su preparación de años sino a su temperamento, que se resiste a los codazos y patadas.

Lorena Arenas, al cruzar la meta en Tokio. Foto: Comité Olímpico Colombiano

“Parecía una batalla, me daban puños, patadas, me jalaban, me pellizcaban. En un retorno me caí, cogí a una española y le aruñé el cuello y yo: ‘Lo siento, perdón’. En otra iba con la china al lado y ella me codeaba y yo también. Ella me gritaba y yo también»

Así describió la marchista Sandra Lorena Arenas la competencia de la marcha de 20 kilómetros en la cual consiguió la quinta medalla para Colombia en los Olímpicos de Tokio y la cuarta de plata.

Este logro magnífico, y de cierta forma inesperado, para el atletismo colombiano fue fruto de “la esperanza y la fe” a pesar del susto grande que sintió, dijo la deportista risaraldense. Pero admitió también que lo retadora que resultó la competencia le sirvió de combustible para ganar la medalla.

«Yo me caracterizo por tener un carácter demasiado fuerte y cuando me retan, para mí es mejor, porque saco lo mejor de mí. Esa berraquera», confesó.

A mitad de carrera ya era claro que la competencia estaba reducida a siete marchistas: Antonella Palmissano, la italiana que finalmente ganó; Erika Rocha de Senna, de Brasil; la española María Pérez; Alegna González, de México; dos chinas, Jiayu Yang y Hong Liu, y la colombiana.

A solo tres kilómetros, la italiana impuso un ritmo que resultó imposible para sus rivales. Así que solo quedaron en juego la plata y el bronce. La china Jiayu, quien tenía dos amonestaciones, seguía marcada de cerca por la colombiana, quien tenía una. De pronto, Lorena -así prefiere que la llamen- recibió la segunda amonestación, pero poco después su rival asiática recibió la tercera, lo que se tradujo en dos minutos de castigo.

La atleta risaraldense tiene 28 años. Foto: Comité Olímpico Colombiano

Lorena Arenas tenía la plata en el bolsillo pero debía cuidarse de no recibir el mismo castigo y de no perder la ventaja que tenía sobre la brasileña Erika Rocha. Cuando, a 500 metros del final, la diferencia entre ambas se reducía, Rocha recibió la tercera amonestación. Lorena Arenas aseguró el segundo lugar y la otra china, Hong Liu, el tercero.

La italiana Antonella ganó con 1:29:12. Lorena hizo los 20 kilómetros en 1:29:37 y la china Hong Liu gastó 20 segundos más.

Sandra Lorena Arenas nació en Pereira el 17 de septiembre de 1993. Y creció de finca en finca con sus hermanos José, Julián Andrés y Diana Marcela, porque sus padres vivían de trabajar en ellas.

Pasó por varias escuelas rurales. Para llegar a algunas tenía que caminar varios kilómetros. Quizá ahí empezó a formarse la atleta.

Pero no solo cambio de escuelas por el trabajo seminómada de sus padres sino también por su carácter que la hacía enfrentarse a cualquiera. Varias veces sus papás tuvieron que atender citaciones por sus peleas con compañeros. Probablemente, ese temperamento peleador formó a la competidora. Por fortuna, lo ha encauzado para ganar la motivación y el impulso que la puso en el podio de la marcha en los Juegos Olímpicos y en la historia del deporte colombiano.