EUROPA PRESS

La oficina de Naciones Unidas para el cambio climático defendió el compromiso adoptado este sábado en Glasgow, que permitirá «la plena aplicación del Acuerdo de París», si bien reconoció que el resultado de las negociaciones «refleja un delicado equilibrio entre los intereses y las aspiraciones de las casi 200 Partes».

En un comunicado distribuido al filo de la medianoche del sábado, poco después de la finalización de la COP26 en Reino Unido, la Convención Marco de Cambio Climático de la ONU (CMNUCC) destacó que las resoluciones y decisiones adoptadas en la conferencia son «el fruto de intensas negociaciones durante las dos últimas semanas, de un extenuante trabajo formal e informal durante muchos meses, y de un compromiso constante tanto en persona como virtualmente durante casi dos años».

Según la oficina, este consenso se sustenta sobre los pilares de adaptación -las medidas para ayudar a los países más vulnerables a lidiar con los efectos del aumento global de las temperaturas-, la financiación y la mitigación.

Sobre la adaptación, la CMNUCC destacó el establecimiento de un grupo de trabajo para identificar las necesidades y las soluciones a la crisis climática, así como el refuerzo de la Red de Santiago, un programa que pone en contacto a naciones vulnerables en desarrollo con expertos técnicos y recursos para hacer frente a las consecuencias y los riesgos del aumento global de las temperaturas.

En cuanto a financiación, la oficina ha puesto en valor la decisión de «duplicar al menos la financiación para la adaptación». También ha insistido en la necesidad de mantener la promesa de que los países desarrollados donen 100.000 millones de dólares (unos 87.000 millones de euros) anualmente a los países en desarrollo para avanzar en la lucha contra el cambio climático.

Por último, según la CMNUCC, en materia de mitigación se animó a los países participantes en la cumbre a que tomen medidas para reducir sus emisiones de forma que se limite el aumento global de la temperatura a 1,5 grados centígrados, tal como recoge el Acuerdo de París.

La secretaria ejecutiva de la CMNUCC, Patricia Espinosa, puso en valor la conclusión del reglamento de París, que establece las reglas para el comercio de carbono, lo que según Espinosa «significa que el Acuerdo de París puede ahora funcionar plenamente en beneficio de todos».

Por su parte, el presidente de la COP26, Alok Sharma, celebró que se mantenga el objetivo de que la temperatura global no aumente por encima de 1,5 grados centígrados por encima de los niveles preindustriales, si bien advirtió que «su pulso es débil y sólo sobrevivirá si cumplimos nuestras promesas».

A pesar de los avances, el secretario general de la ONU, António Guterres, afirmó en un mensaje retransmitido al finalizar la cumbre que su resultado «es un paso importante, pero no suficiente», y aseguró a los jóvenes que si bien sabe que «están decepcionados» con el resultado de las negociaciones, el progreso no suele ir «en línea recta».

LAS ONG, INSATISFECHAS

Las ONG ambientales están «insatisfechas» ante los resultados obtenidos después de dos semanas de negociaciones y los calificaron de faltos de «ambición» y «sumisos» y de dejar una sensación de «descontento general».

Para Amigos de la Tierra, la falta de ambición y justicia climática en el Paquete de Glasgow se aleja del objetivo de limitar el incremento de la temperaturas global a 1.5ºC y condena «aún más» a los países del sur global. Además acusa a los países más contaminantes de presionar para impedir avanzar en la eliminación de los combustibles fósiles y continúa abriendo la puerta a las falsas soluciones.

Asimismo, considera que la falta de acuerdos en materia de financiación permite a los más contaminantes seguir evadiendo su responsabilidad histórica y olvidar la justicia climática y considera que el acuerdo sobre los mercados de carbono provocará mayores emisiones y supone una amenaza para los países que ya sufren los peores impactos.

«Posiblemente la Cumbre más excluyente de la historia, tras un inicio marcado por las grandes declaraciones al margen de las negociaciones y consideradas por muchos como «promesas vacías», los continuos bloqueos de los países más contaminantes durante las dos semanas de negociaciones, han provocado que la COP26 suponga un retroceso para la lucha climática» manifiesta la responsable de Justicia Climática de Amigos de la Tierra, Cristina Alonso.

Por su parte, Ecologistas en Acción lamenta que Glasgow deja atrás a millones de personas afectadas por el climático mientras el acuerdo final de la COP26 «prorroga lo improrrogable» y los acuerdos finales posponen «todas» las medidas necesarias.

Asimismo, critica que una «inmensa mayoría» de países expresa su descontento con el texto final porque no responde a las expectativas de la ambición deseada, pero ha decidido firmarlo para poder seguir manteniendo «viva» la llama del trabajo conjunto contra la lucha climática.

Para la organización el acuerdo «estanca» la lucha climática y no da respuesta a las consecuencias del calentamiento global que ya están sufriendo millones de personas en todo el planeta. «Se ha aprobado un texto que deja insatisfecha a una inmensa mayoría de países pero que, sin embargo, ha sido firmado en pos del consenso y de poder seguir trabajando de manera conjunta contra el calentamiento global», lamenta Ecologistas en Acción en su valoración final de la COP26.

El coordinador de Clima y Energía de Ecologistas en Acción, Javier Andaluz, cuestionó la «falta de compromisos claros» de los países desarrollados en materia de financiación y en transferencia de tecnologías y capacidades entre países, lo que, «deja en grave riesgo a millones de personas en el planeta que ya se ven afectadas por el cambio climático».

Para Andaluz, «es inviable seguir adelante con un acuerdo que no cumpla con el mínimo de ambición marcado por la mejor ciencia disponible».

Mientras tanto, Greenpeace califica el acuerdo de «sumiso y débil» y con un objetivo de mantener el incremento de temperatura global a final de siglo en 1,5 ºC «apenas vivo», pero celebra que envía una «señal de que la era del carbón está terminando».